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Este blog tiene el propósito de compartir mis ideas que estoy segura son las de muchos. Escribo sobre lo que me enternece, lo que me intriga, lo que me indigna o lo que me divierte. No me impongo fechas límite -escribo cuando quiero. El lector también puede elegir -hay relatos mas extensos, otros mas cortos. Entre cuando quiera. Vivo orgullosa de quien soy, de donde vengo y hacia donde voy, aunque no sepa como llegar... La imagen que lo acompaña es El Laberinto, de la serie Mandalas de Procesos, de Thalía Cuadrado, psicóloga clínica y artista, que me honra con su amistad. Me pareció apropiado para acompañar este blog sin dirección, porque son muchas las veces que me he sentido en un laberinto. Afortunadamente, siempre salgo…

sábado, 3 de septiembre de 2022

IRRI

 




IRRI, SAIDI, SAIFI, CAIDI

Esta mañana leí un reportaje sobre las gestiones que está haciendo el nuevo task forcé creado por LUMA para atender el descojón que tienen.  Esta nueva unidad está dirigida por una persona que trabajó en la AEE, sobre  quien ha salido a relucir que en su momento dirigió la juventud progresista; es decir que es de las del “corazón del rollo”.  La impresión que da es que el gobernador que tanta paciencia tuvo con LUMA empezó a perderla cuando vio el aluvión de críticas y anuncios de marchas que amenazan sus aspiraciones de seguir durmiendo en el palacio de Santa Catalina por otro cuatrienio.  Apretó el botón del pánico no porque sintiera que debía responderle a su pueblo, sino para proteger su pellejo político.

Pues las siglas del recién creado organismo  -IRRI- corresponden a Iniciativa de Reducción y Respuesta a Interrupciones.  Como muestra de la iniciativa indicaron que asignó unas 25 brigadas adicionales a las líneas de transmisión y otras 68 para el control de la vegetación.  Sorprende que hayan tenido esta iniciativa a más de un año de haber asumido el control de la red eléctrica y a más de dos años de haber entrado dizque a conocer –cobrando- el sistema.  No hace falta ser ingeniero eléctrico para en un recorrido darse cuenta de los enredos de cables y los matojos subiendo por ellos como trapecistas.  Aparte de eso, desde la soltá se veía que LUMA no tenía personal suficiente, que se lo querían ganar todo, sin invertir gran cosa.

El nuevo organismo utilizará varios métodos de medición que identifican como SAIDI, SAIFI y CAIDI, para conocer la duración de los apagones, su frecuencia y calcular el promedio de tiempo que pasamos los consumidores sin energía.  Sin ninguno de estos instrumentos de medición, l@s puertorriqueñ@s vivimos en carne propia que ha aumentado la frecuencia y duración de los apagones. Precisamente esta madrugada experimenté uno y parece ridículo que me alegré que duró solo una hora, porque tras los rayos y centellas que cayeron pensé que estaría no menos de 4 horas sin luz. Mientras escribía esto, se volvió a ir, aunque sólo por unos minutos.  En mi área en ocasiones se va la luz casi todos los días.  Es impredecible –da lo mismo si llueve o si hace sol.  Cada vez que meto un bizcocho al horno o prendo la computadora ruego que no se vaya la luz.  Y eso soy yo; no quiero pensar en los enfermos encamados conectados a máquinas indispensables para mantenerles con vida.  No hay derecho a vivir así.

Estas reflexiones sobre los desmanes de LUMA siguen a una gran desilusión que sufrí ayer.  Fui a Plaza las Américas para averiguar por qué mi tableta estaba lenta, pese a que me habían informado que habían efectuado un cambio en el plan.  Cargué con el aparato, con su calcomanía que denota mi amor por la UPR.  Me percaté que habían exhibiciones de diversas universidades y desde el segundo piso me asomé para ver si había presencia de la IUPI. Me dio trabajo identificar el mostrador, pero lo divisé y pensé pasar luego de hacer mi gestión y demostrar mi orgullo por mi Alma Máter. 

Me acerqué al deslucido mostrador, con unos colores vino apagado y azul grisáceo, que resultaban tan llamativos como el gris del carro to’s tenemos que conduzco. Había unas pantallas mostrando diversos aspectos de la UPR, que resultaba quizás lo más llamativo.  Al mando del área, 4 mujeres que hablaban entre sí. Me acerqué y dije hola.  Para el caso que me hicieron pude haber permanecido callada.  Siguieron hablando entre ellas, mientras yo permanecía allí preguntándome si me había convertido en invisible.  Tras unos segundos, exclamé ¡caramba! Una de ellas me miró.  Comenté que llevaba un rato allí sin que me hubieran dirigido la palabra y la que me miró me dijo un disculpe que no sonó muy convincente y se justificó diciendo que era que una de las compañeras se iba a almorzar.  ¿Y?

Le comenté que el mostrador se veía deslucido; que estaba acostumbrada a ver la referencia a la IUPI en rojo y ella me indicó que cada recinto tiene su color y el rojo es el de de Río Piedras. Decidí que era inútil discutir.  Porque para empezar, la UPR se fundó en Río Piedras y su emblema en rojo es quizás el más reconocido.  Aparte de ello, Plaza las Américas está en San Juan y presumo que la mayor parte de los que acuden a estas ferias tienen intereses en esta zona.  Y me parece estupendo que quieran reconocer la existencia de los otros recintos, pero  para la mayor parte de los puertorriqueños, la IUPI está representada por la emblemática torre en Río Piedras. Su ausencia en esta exhibición es imperdonable.  Ni me molesté en enseñarles mi tableta con la calcomanía de la IUPI.  Creo no hubiesen entendido.

No se me escapa que esta triste representación de la UPR es reflejo del nivel de deterioro al que ha sido sometida.  El lustre y prestigio de lo que se supone es nuestro principal centro docente se ha ido opacando, como sus edificios que lucen deteriorados. El desgaste de las instalaciones de energía eléctrica es similar al desgaste de las instalaciones de la UPR.  Y no se trata sólo de los edificios.  Se trata de currículos que no se revisan, de profesor@s que no se reclutan a tiempo completo, de la incapacidad de dar explicaciones coherentes.  Es innegable que hay una crisis presupuestaria, pero si hay que tomar decisiones dolorosas, éstas tienen que estar sustentadas en bases firmes. El último plan parece ser algo ideado por una mente dirigida a terminar con lo que quedaba de nuestro orgullo.  Reducir los requisitos de ingreso implicará tener una universidad que tendrá poco respeto.

No todo el mundo tiene que tener un grado universitario.  Hay miles de personas con carreras y oficios exitosos, que no tienen grados universitarios.  De hecho, cada vez me horroriza más ver personas con grados de maestría que no saben hilvanar un pensamiento coherente.  Hace tiempo que me duele la situación de mi Alma Máter. Salí de Plaza las Américas con un desánimo que iba más allá de simplemente estar decepcionada con una triste representación de la IUPI y de haber sido ignorada.  En el trayecto a mi próximo destino sintonicé WIPR radio y escuché el concierto para piano y orquesta núm. 2 de Rachmaninoff que tantas veces he disfrutado y se me instalaron las ganas de llorar.  Hice las gestiones que tenía planificadas, con la desazón enroscada en el alma.

El problema de la educación en Puerto Rico es mucho más complicado de lo que yo puedo abordar en este escrito.  De hecho, es más complicado que el desmadre que hay con nuestro sistema eléctrico, pero todo parte del mismo problema: falta de voluntad para proveer una solución que no podrá complacer a todo el mundo, pero que pueda al menos ser justificada de manera fehaciente.  Mientras tanto, estamos hasta la coronilla de lo que pueda haber SAIDi in English Mr. Stensby con su cara tan SAIFIa, mientras el país entero vuela en cantos, en una CAIDIa estrepitosa.  Estamos más que IRRItad@s, hart@s, inconformes, indignad@s –en fin, encabronad@s con tanta mentira, descaro e incompetencia. 

3 de septiembre de 2022

 

 


jueves, 11 de agosto de 2022

Sorprenderse

 


SORPRENDERSE

Tras el allanamiento de una de las oficinas del Departamento de Educación, en la Secretaría Auxiliar de Educación Técnica, el gobernador dijo ayer que no le sorprendía que se detectaran irregularidades en una operación de ese tamaño.  Eso me hizo pensar si a mí me sorprende.  Una parte de mí siente que sí, que todavía me sorprende y otra que no, que en realidad no me sorprende.  En cuanto a lo último, no me sorprende porque sabemos que hay una podredumbre entronizada en la gestión gubernamental.  Pese a que no es exclusiva del PNP –el PPD también tiene lo suyo- , lo cierto es que son los casos más frecuentes.  Desde Víctor Fajardo para acá, son varios los escándalos en las altas esferas de ese departamento.  No habíamos acabado de digerir la convicción de Julia Keleher, cuando nos enteramos de que al subsecretario y anterior comisionado electoral del PNP se le imputa haber querido inmiscuirse en la otorgación de premios a maestr@s, para que sólo l@s vinculad@s al PNP fueran l@s agraciad@s.

En uno de esos ejercicios de prestidigitación en el que el PNP ha demostrado maestría suprema, decidieron que el individuo podía pasar a ser subsecretario en el Departamento de Transportación y Obras Públicas.  Nada, que el individuo lo mismo educa que se involucra en los asuntos de nuestras maltratadas carreteras.  Que conste, que bajo la Ley de personal, no tiene derecho alguno a pasar de un puesto de confianza a otro en el mismo servicio, sino en todo caso a uno de carrera si lo hubiese tenido, pero claro, con menor remuneración.  Este acto es indicativo de lo mal que está nuestra administración del servicio público, donde parece que el principio del mérito que rige es el de cuánto se ha hecho por el partido, no cuánto puede aportar alguien a servir mejor al país.  Y ese ejercicio parece ser una variante del más reciente caso.

Según el reportaje de hoy, el individuo en cuestión era director de una escuela vocacional, que presumo era un puesto de carrera.  Luego de transitar por otros puestos, es nombrado por la que luego sería convicta, Julia Keleher, a dirigir Educación Técnica, que presumo es un puesto de confianza.  Posteriormente es nombrado gerente, en un puesto de carrera, pero seguía dirigiendo Educación Técnica.  Según el reportaje, hay unos cuestionamientos en cuanto a la validez de su puesto de carrera, porque al parecer el anuncio de la convocatoria se hizo en violación de la Ley electoral en cuanto prohíbe las transacciones de personal en periodos antes y después de las elecciones.

El asunto del recuento de su tránsito por diversos puestos de carrera es algo  que merece atención, porque esos puestos son, a ciertos niveles, de menor remuneración.  Tengo que pensar que cuando  la hoy convicta Keleher lo nombra al puesto de confianza, ello resultó en un incremento sustancial en su salario.  Como eso fue en el 2017, no llevaría tanto tiempo devengando altos ingresos.  ¿Y eso qué importa?  Bueno, a mí me intriga –y supongo debe intrigar al Secretario de Hacienda- cómo un empleado público con poco tiempo devengando un alto salario puede vivir en un penthouse –vamos no vive en el primer y cuasi modesto piso-  del condominio Parque de la Fuente.  Y eso podría tener explicación –tal vez se pegó en la Lotto, o su pareja tiene excelente salario o el apartamento lo recibió en herencia, pero yo Secretario de Hacienda le daría una miradita a esto.

Y ahora retorno al cuestionamiento inicial, como una pregunta shakespeariana -  ser o no ser sorprendida.  Pues esa parte que todavía se sorprende lo hace porque si yo fuera  gobernadora y anduviese pregonando por ahí que en mi administración no se tolera la corrupción, me sorprendería que un estrecho colaborador, en quien se ha depositado toda la confianza, fuera capaz de violar esa confianza.  Porque a mí me sorprendería que gente cercana incurriese en actos reprochables.  No se trata de emplead@s de niveles básicos, con pocos salarios, que hacen más comprensible –no justificable- sucumbir a la tentación.  Se trata de gente que no tiene necesidad –que lo que hacen lo hacen, como diría mi papá, por esmaya’os. Pero yo no soy gobernadora.

11 de agosto de 2022

 

 

 

domingo, 7 de agosto de 2022

Recuerdos de otros cocinamientos

 




RECUERDOS DE OTROS COCINAMIENTOS

En memoria de Guillo y Leila, que ahora habitan en mi corazón

Ayer recibiría a una amiga de cuño más reciente para una cena relajada en casa.  Soy más que afortunada en tener amistades cultivadas en distintas etapas de mi vida y siempre disfruto de preparar algo de comer que nos permita participar de esa comunión que es sentarnos alrededor de una mesa para compartir alimentos preparados con amor. Soy afortunada además, porque Dios me ha provisto de amistades entrañables a lo largo de mi vida, que siempre han tenido un espacio en su mesa para mí. El menú de ayer era sencillo y lo ideé alrededor del postre, uno que hacía mucho tiempo que no confeccionaba –pastel de limón.  Mientras lo preparaba, vino a mi mente el recuerdo de mi amiga Leila y su esposo Guillo, ambos ya fallecidos.  Al recordarlos  me invadió la nostalgia y el recuerdo de tantas veces que me senté a la mesa de su casa, para disfrutar de una comida exquisita y amorosa conversación.

Sentarme a la mesa en casa de Leila era como estar en casa.  A veces las cenas o almuerzos eran sencillos y otras veces más elaborados.  Yo aportaba algo con frecuencia –el postre, que podía ser panetela, o bizcocho, cheesecake o el pastel de limón que tanto le gustaba a Guillo. Otras veces podía ser un acompañamiento –gnocchis, ensalada de papas; otras un plato principal, como pavo relleno.  Leila y yo compartimos en muchas mesas de restaurante, pero en ninguna me sentí mejor que sentada en su pequeño comedor, en la mesa rectangular, con un chinero detrás con copas de otro tiempo y Guillo a la cabecera. Ella disfrutaba cocinar tanto como yo y compartíamos recetas, para que cada una pudiera repetirlas si así lo deseaba.  En algunos casos, nos dábamos por vencidas, sabiendo que la otra la haría mejor.  Ese es el caso de las crepas de espinacas que ella preparaba y me avisaba para que pasara a recoger mi porción, o la panetela que yo preparaba y Guillo declaró inmejorable.

Nuestra amistad se prolongó durante unos 25 años en los que compartimos penas y alegrías –afortunadamente más de las últimas.  La noticia de su muerte hace casi siete años me golpeó duro.  Perdía no sólo una amiga; perdía a mi hermana gemela, como solía llamarme, a pesar de las grandes diferencias entre ella y yo.  Ayer, frente a la mezcla del relleno del pastel de limón evoqué su memoria y vinieron a mi mente todas las veces que cocinamos para agradarnos, para ofrecer amor a través de un plato confeccionado por nosotras mismas. Tal y como el relleno del pastel se compone de varios ingredientes, ese recuerdo trajo al presente la mezcla de ingredientes de esos años compartidos –las penas y sobre todo, las alegrías alrededor de aquélla mesa.

En honor a Guillo, comparto mi escrito de la Navidad del 2003, cuando compartía con ellos, precisamente un pastel de limón.  Ojalá tengan ustedes amistades como las que yo he tenido y puedan sentarse a la mesa para disfrutar una comida preparada con amor.

7 de agosto de 2022

Cocinando amor

Hoy, luego de trabajar en la mañana, llegué a casa a poner cosas en orden, hacer llamadas a amigos distantes y preparar un pastel de limón para un amigo muy querido, Guillo.  Conozco a Guillo hace más de 20 años, a través de su esposa, quien es una amiga entrañable.  Es tan amiga que bromeamos con que ella es mi hermana gemela, a pesar de que nos vemos como Benitín y Eneas o como Danny De Vito y Arnold Scwartzenager en “Twins”.  A través de mi amiga Leila, aprendí a querer a Guillo, quien es un amigo excelente y me demuestra su cariño con dulces atenciones.  También me demostró su cariño a través de las atenciones que tuvo con Papi.

Normalmente mis amistades más cercanas son con mujeres, no con hombres.  Los amigos varones, frecuentemente son como decir un bono -un combo- “tienes una amiga y te damos un amigo gratis”.   A través de los años he comenzado a tener amigos que vinieron solitos, sin combo, pero Guillo fue el primero que vino en combo y se ha convertido en amigo por derecho propio.  Desde hace algún tiempo, mi regalo de Navidad para Guillo es algo que cocino u horneo para él.  Casi siempre es la famosa panetela, un postre a base de huevos que se cocina en su propio almíbar.  Ya se ha convertido en un chiste entre nosotros el comentar que Guillo es loco con mi panetela. 

¡Y Leila no se molesta!  Como le hice panetela para Acción de Gracias, para Navidad decidí prepararle pastel de limón, otro de sus favoritos.  Hace tiempo que no lo hacía.  Hoy, mientras lo preparaba, moviendo la mezcla de maicena, azúcar, limón y otros ingredientes, podía sentir el amor que estaba poniendo en ese postre.  Cuando terminé la mezcla, metí mi dedo en ella para probarla - mmmmm.  Quedó exquisita.

Luego de colocar la mezcla sobre la corteza (esa no la preparé yo -usé la que viene congelada, pero de buena calidad), procedí a preparar la cubierta de merengue, la extendí sobre la mezcla de limón y le hice piquitos, para que se viera bonita.  Nuevamente, la sensación de que estaba cubriendo el molde con más amor.  Luego lo coloqué en el horno, para que se dorara.  Al salir del horno, se veía perfecto, con pequeñas montañitas de merengue, ligeramente doradas, como amor cocinadito.

Feliz Navidad, Guillo.

24 de diciembre de 2003

 

domingo, 31 de julio de 2022

YTHLQMDLG

 



YO TAMBIÉN HAGO LO QUE ME DA LA GANA

 

Como ya he escrito bastante sobre Bad Bunny, pensé que volver a escribir sobre este fenómeno era redundar, pero como diría Luis Rafael Sánchez, cuando uno quiere redundar, redunda. Los tres conciertos llenos a capacidad en el Choliseo y las transmisiones en distintas plazas y sitios de reunión, dan cuenta de que esto no es algo pasajero; Bad Bunny vino para quedarse y a l@s que no nos gusta su estilo, vamos a tener que bregar con eso.  Y bregar con eso no está fácil.  En primer lugar, nos sale hasta en la sopa y somos obligad@s a escucharlo cuando hay grupos de personas en el vecindario cercano poniendo su música a un nivel que constituye  alteración a la paz, pero que no hay mucho que hacer porque no hay patrulla que venga a poner orden a las 2 o 3 de la mañana.

El género del reggaetón – mucho menos el trap no es de mi agrado, como no lo es la salsa o el jazz ese que no tiene melodía, o las composiciones de música “clásica” que son disonantes. Prefiero las baladas de Ednita o Kanny García, los boleros, la salsa de Gilbertito, el merengue de Juan Luis Guerra, los conciertos de violín o cello y por supuesto, las interpretaciones magistrales de Luciano Pavarotti.  Y precisamente eso es lo que tod@s deberíamos entender.  El hecho de que yo encuentre sublime a Pavarotti no quiere decir que lo ponga a todas horas, a alto volumen, para imponérselo a mis vecinos.  Es más, con todo lo que me gusta, no estoy oyéndolo todo el tiempo.  Si yo no le impongo a Pavarotti al vecindario, no veo por qué yo tenga que aceptar que me interrumpan mi sueño con el sonsonete característico del género, aunque por fortuna no se pueda entender a cabalidad la letra de las canciones.

Y las letras son otros veinte pesos.  De hecho, mi mayor objeción a Bad Bunny no es por el género de música que prefiere o porque no me guste su voz.  Me tiene sin cuidado su vestimenta, si se pinta las uñas, el abuso de las llamadas malas palabras o con quién o quiénes se acueste.  Lo que me incomoda es el lenguaje despectivo hacia la mujer, llamándola pu.. o el carácter violento de muchas de las letras o visuales en sus vídeos. Uno de ellos lo muestra en un residencial, simulando usar ametralladoras, rodeado de niños de 9 o 10 años encantados de ver a su ídolo.  Y sabemos – o por lo menos yo lo sé-  que peor que ver a Bad Bunny simulando tener una ametralladora es que muchos de esos niños han visto verdaderas balaceras con armas de diversos calibres.  Bad Bunny retrata lo que ve, pero no veo una lírica de denuncia, sino simplemente lo muestra y ahí lo deja.  Queda de nosotros poner el balance, informando a es@s niñ@s que esa no es la manera de resolver las situaciones.  Ajá –¿y l@s niü@s que no tienen quien les guíe?

Hoy hay una columna de la antropóloga Yarimar Bonilla en la que analiza la figura de Bad Bunny y compara la situación actual con la crítica que se le hacía a los Beatles.  Salvemos las distancias. Los Beatles escandalizaron por su ropa, por la reacción que causaban en las adolescentes y porque era vox populi que fumaban marihuana y probablemente experimentaban con otras cosas, pero las letras de sus canciones se han convertido en clásicas.  Basta recordar Yesterday, Michelle, Hey Jude y el clásico de John Lennon, Imagine. Y sí, en distintas épocas se ha criticado a diversos artistas que rompen con la norma, pero eso no le otorga validez a las letras explícitamente violentas y ofensivas.  Letras como esta:

 

A tu mujer en cuatro voy a ponerla

Chin…ndo y fumando un pasto de la Perla

Tu cara ya nadie va a reconocerla

 

O esta otra joya:

 

Yo soy de P fuckin’ R

Donde yo crecí la vida no vale na’

So, mejor que no te aferre

También tengo un pana que te mete

Y no le teme a que la policía lo encierre

Este es Puerto Rico, lugar de respeto

 

¡Respeto!  Es decir, el respeto se gana a la trágala y se pregona que aquí impera la ley de las armas largas.  ¿Y con qué cara se critica  la violencia que impera en Estados Unidos precisamente porque hay individuos armados hasta los dientes, sin mayores restricciones? Y las luchas por los puntos se retratan, pero no se dice más nada.

 

Yo soy de P fuckin R

Los maleantes con la R

Mejor que la boca cierre

Ante que los míos te entierren

 

Dice Yarimar Bonilla que “esto no es Verde Luz, pero esto es PFKNR”.  Pues para mí no es Verde Luz, pero mucho menos es PFKNR”.  Que la expresión es de un coraje que se lleva enredado al país.  No podemos andar por ahí encabronados con el mundo, que todo tiene su momento. Sigue diciendo Yarimar que “Benito nos devolvió una nueva imagen de país,; un lugar donde todos podemos hacer lo que nos dé la gana, donde no se censuran las palabras malas o el lenguaje inclusivo”.  Y más se ha escrito sobre el hecho de que Bad Bunny le dijo mamab… al gobernador y luego ha planteado que los gobernantes le han faltado el respeto al país.  No hay duda de ello.

Y si BB le dijo mamab… al gobernador porque le dio la gana, éste muy bien podría ripostarle más mamab… eres tú porque también le diera la gana.  Y dicho sea de paso, sería interesante estudiar la etimología de la palabreja y ver si el insulto refleja un pasado no muy inclusivo que digamos.  Entiendo la indignación que las respuestas post María, post terremotos, post pandemia, que LUMA y todas las calamidades de este gobierno que nos han llevado a pensar y hasta comentar por lo bajo que son todos unos cab…, pero no podemos- bueno de poder podemos, pero no debemos andar por ahí profiriendo insultos a diestra y siniestra, sin pensar en las consecuencias.  No todo el mundo hace un análisis sosegado de la realidad y podríamos terminar con un mundo más cínico e intolerante.

La intolerancia que se nos atribuye a generaciones anteriores que vemos con disgusto este culto desenfrenado al YHLQMDLG es otra cara de la intolerancia de los seguidores de BB a otras formas de pensar o de pedir que se  nos permita disfrutar del silencio.  En mi caso, he sido objeto de bromas por mi preferencia por los conciertos de música clásica. Yo no le impongo mi música a los seguidores de BB, pero tampoco quiero que ell@s me impongan la suya.  Que yo también hago lo que me da la gana cuando puedo y no me da la gana de quedarme callada para no parecer fuera de moda.

31 de julio de 2022


lunes, 25 de julio de 2022

Quo Vadis, Puerto Rico

 



¿QUO VADIS, PUERTO RICO?

Hace tiempo que quería escribir sobre esta sensación de que como país damos vueltas; damos pasos hacia adelante, luego hacia atrás y terminamos  cansados, hastiados, indiferentes, desilusionados, hartos o todas las anteriores, sin haber llegado a algún lado.  Los últimos años han puesto de manifiesto la situación colonial del país de manera inequívoca.  Primero, la imposición de una junta que toma decisiones por encima de los oficiales democráticamente electos y luego, de una manera clara e inequívoca, en la decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos en el caso Sánchez Valle.  Su lectura duele, pero es una realidad.  Puedo entender que much@s ciudadan@s sigan aferrados a lo que una vez pensamos que era, pero que tristemente, descubrimos ya no es o peor aún, que nunca fue.  Se me hace un poco más difícil, en el caso de aquéllos que son abogad@s, legislador@s o ambos, que sigan aferrad@s a un pasado que con momentos luminosos, perdió pertinencia.

Imagino que esta resistencia a aceptar nuestra realidad colonial es algo así como la resistencia que much@s hemos tenido a enfrentar la realidad de que el matrimonio que pensamos era para toda la vida resulta que en un momento dado llega a su fin.  Nos preguntamos si alguna vez hubo verdadero amor, como much@s se preguntan si la creación del Estado Libre Asociado fue un engaño.  De hecho, los independentistas siempre plantearon que el ELA era una farsa.  Pero claro, ahora es fácil llegar a la conclusión de que el ELA era un espejismo y afirmar que Muñoz lo sabía.

Muchas veces me pregunté si mi ex en realidad me quiso, o si yo no vi las señales que estaban ahí desde aun antes de casarnos. Sin lugar a dudas, había unas características que apuntaban a que él y yo veíamos la vida de forma muy distinta, pero no quiere decir que no me amara –solo quiere decir que no me amó como yo quería que me amara y tardé unos ocho años en darme cuenta.  Porque me di cuenta –hay gente que se mantiene en una relación que no satisface a ninguno de los dos, esperando una transformación milagrosa, por no dar su brazo a torcer, por los hijos, por el qué dirán, por no “darle el gusto al otro o la otra” o estar en total negación. Algo así ocurre con el ELA.

Para algun@s, el ELA era un espejismo o peor aún, un vil engaño; para otr@s, algo susceptible de mejorarse y para otr@s como yo, algo que cumplió su misión en un momento crucial de nuestra historia y como el matrimonio que ya no funciona, es momento de dejar ir. Y ahí estamos, dando pasos para atrás y para adelante, en un momento crítico en el que los líderes tienen mucho de voluntariosos y poco de fuente de inspiración.  Resulta patético ver que el partido que fundó Luis Muñoz Marín se autodestruye, mientras que los que ostentan posiciones de poder se enfrascan en discusiones sin sustancia. Y los que ahora gobiernan están en otro nivel de negación, por lo que el país está sumido en este pantano del que parece no haber salida.

Por un lado, hay pugnas por asuntos del manejo de las crisis rutinarias, complicado por la operación de un sistema de energía en manos de LUMA –una compañía que llegó con la promesa de mejorar el sistema deficiente que había estado en manos de la Autoridad de Energía Eléctrica.  Más de dos años y varios miles de millones después, no vemos la luz al final del túnel.  Es más, el servicio se interrumpe con inusitada frecuencia y por razones que van desde vientos, falta de poda, equipos faltos de mantenimiento y hasta aves.  Los únicos que defienden el sistema son el gobernador, su círculo más cercano y por supuesto, la gerencia de LUMA. El problema de la politización en las agencias públicas parece no tener fin y se pone de manifiesto con las actuaciones del sub secretario de Educación, que tras actos dudosos de favorecer gente de su partido, pasa ahora a ser sub secretario del Departamento de Transportación y Obras Públicas, como si fuese lo mismo trabajar con programas educativos que con la infraestructura del país, que depende de conocimientos en ingeniería.

Las carreteras están hechas un desastre, los rótulos son inexistentes, hay escasez de vivienda asequible, los costos de medicinas, de comida, de gasolina, de materiales de construcción y muchos más son astronómicos.  Mientras tanto, la legislatura parece más interesada en ganar pequeñas batallas técnicas y tácticas, que en buscar un consenso que nos lleve a mejorar la calidad de vida de tod@s. Los que favorecen el ELA ni siquiera han producido un documento que valide su permanencia.  Los que favorecen la Libre Asociación no acaban de crear un nuevo partido que le de coherencia y forma a algo que podría ser una alternativa a la estadidad o la independencia.  De hecho, los propulsores de la estadidad no parecen haber adelantado nada con los seis cabilderos pagos con fondos públicos que pululan como almas en pena por la capital federal y los que favorecen la independencia están algo perdidos luego del triste suceso de cómo mal manejaron una queja dentro de su propio partido.

Mientras tanto, el país se mueve entre los actos escapistas de chinchorreo, de chismes de farándula o de asistencia a conciertos de sus artistas, incluyendo al fenómeno de Bad Bunny, que much@s no quieren analizar, por aquello de no verse passé. Es algo que merece examinar porque indudablemente, toda una generación está viendo algo que les hace sentido, sin importar el contenido violento y ofensivo hacia las mujeres de muchas de sus letras.  Es innegable que este chico arrastra multitudes, así que más vale que sepamos por qué.  La insatisfacción con lo establecido es evidente y no me cabe duda que explotó tras el paso del huracán María.

María sacó lo peor y lo mejor de nosotros. Acrecentó el oportunismo, la incompetencia y las influencias indebidas, pero también despertó aún más el deseo de ayudarnos unos a otros.  Despertó la indignación que un nefasto chat nos llevó a sacar a un gobernante inmaduro, oportunista e incompetente. Esa gesta es evidencia fehaciente de lo que somos capaces de lograr cuando tenemos un propósito común que hoy parece se nos escapa de las manos.  Hemos vuelto a ser indiferentes y derrotistas, casi tirando la toalla ante esta mala administración del país, como si no valiese la pena luchar.

La generación que creó la Constitución que hoy cumple 70 años se enfrentó a un país sumido en la miseria y la desesperanza, cuyos habitantes en su gran mayoría no pasaban de grados en escuela elemental.  Esa generación creó algo nuevo, algo que hasta entonces era impensado. ¿Cómo no vamos a ser capaces de salir de este marasmo en el que estamos sumid@s, ahora que tenemos mejor educación y mayores adelantos tecnológicos?  Hay quien se desespera, porque no ve progreso.  Yo me mantengo aferrada a la fe de que un Puerto Rico mejor es posible, aunque yo no llegue a verlo.  No se trata de trabajar sólo para nosotr@s mism@s. Se trata de trabajar por el futuro nuestro y de los que vendrán. No me cabe la menor duda de que lo podemos hacer.

25 de julio de 2022

 

sábado, 18 de junio de 2022

Once

 




ONCE ATAÚDES

Asistir a exequias fúnebres es una actividad que la mayor parte de nosotros rehúye. Algunos asisten por mero formulismo –porque es lo que se espera de acuerdo con los cargos que ocupen en el gobierno o empresas.  Yo he participado de algunos de esos y aunque he ido como un ejercicio del deber, siempre algo conmueve.  Me incomoda sentir que de algún modo estoy asomándome al dolor ajeno, sin tener pleno derecho a ello.  En otras ocasiones, el dolor me ha tocado demasiado cerca –madre, padre, prima segunda,  varios parientes.  Conozco ese dolor más de lo que quisiera. Hubo un funeral que se me quedó sin presenciar, porque por razones que no puedo entender, la persona encargada decidió hacer los trámites en solitario, sin avisarle ni siquiera al resto de la familia.  Era una amiga muy querida y todavía siento que algo se quedó inconcluso –que ese cierre tan necesario en nuestra cultura se quedó a la espera.

El miércoles asistí al servicio religioso que se celebró para quienes nunca conocí.  No sabía quiénes eran, no conocía sus nombres de antemano, pero sentí que yo tenía que estar allí.  Se trataba de las once mujeres haitianas que murieron ahogadas el mes pasado, tratando de llegar a nuestras costas en una endeble embarcación que al parecer llevaba más de 60 pasajeros.  Los relatos del naufragio resultaron tan horribles que me detenía por momentos en la lectura, porque me resultaban demasiado dolorosos.  Según uno de los reportajes, murieron varios niños durante la travesía y sus pequeños cuerpos fueron lanzados al mar. No entro en más detalles, porque resulta macabro, pero puedo imaginar el dolor de esas madres y su desesperación.

No sé si algunas de las mujeres objeto de las honras fúnebres era una de esas madres.  Tan sólo sé que tenían que ser  madres, amigas, hijas, hermanas de alguien que seguramente no estaba allí para darles ese último adiós y tener ese ritual de cierre tan doloroso, pero necesario.  Conocer algunos detalles de la tragedia que les tocó vivir me motivó a estar en esas honras fúnebres.  La situación de Haití me conmueve desde hace años; tanto así, que tras el terremoto del 2010 viajé a Haití en dos ocasiones, con un grupo de misioneros de una parroquia a la que no pertenezco, pero que son ejemplo de lo mejor que hay en l@s puertorriqueñ@s.

 Estar en Haití me puso de frente con un nivel de miseria inimaginable, pero al mismo tiempo con el gozo de las cosas sencillas y la encarnación del milagro de los panes y los peces cada vez que nos reuníamos para compartir alimentos con los miembros de la comunidad.  Conocí, además, la solidez de los lazos familiares, la ternura de un padre haciéndole sus moñitos atados con cintas a su pequeña hija. Pude apreciar la dignidad callada de quienes teniendo tan poco, lucían sus mejores galas para asistir a misa y caminaban erguidos, con una presencia que ni la más sofisticada pasarela ha visto. La lectura de varias novelas y crónicas de  una autora haitiana, Edwidge Danticat, es testimonio de lo que yo vi.

Tal vez por todas mis experiencias con el pueblo haitiano, sentí la necesidad de asistir a estas honras fúnebres. La situación en Haití, si cabe imaginarlo, está aún peor que cuando yo viajé.  Ya no sólo es la pobreza y la corrupción, sino que además, tras el asesinato de su presidente hay pandillas que regentean las calles abusando de los residentes, robándoles lo poco que tienen y sometiéndoles a un régimen de terror.  Es muy probable que haya sido esta situación la que llevó a estas once mujeres a tomar su decisión.

 

Llegué a la Parroquia Santa Teresita poco antes de las 11 de la mañana.  Al caminar hacia la entrada, en una especie de vestíbulo pude apreciar varios de los féretros.  Cuando me disponía a entrar, comenzó a sonar una marcha, interpretada por la banda de la Congregación Mita e inició el desfile de féretros, todos con una bandera de Haití sobre ellos.. Ya en este punto no pude contener las lágrimas.  No quise entrar a la parroquia hasta que terminara el desfile, así que tomó un tiempo considerable hasta que entraron todos los féretros, en una procesión solemne hasta el altar, ante el cual fueron colocados uno al lado del otro.  Busqué un lugar en los laterales, mientras observaba a los presentes.

Varias de las personas encargadas se ocuparon de colocar fotos de las mujeres sobre cada uno de los féretros.  Cada ataúd era distinto –uno blanco, varios grises, algunos de tonos de marrón y uno negro.  Algunos llevaban un modesto arreglo floral.  Fue hermoso ver que habían invitado representantes de otras denominaciones religiosas, como la Episcopal y la Metodista, aparte de la obvia presencia de la banda de la Congregación Mita.  El dolor no conoce de credos religiosos.  Tod@s nos hermanamos ante esta realidad.

Hubo mensajes de distintas personas, pero de particular emoción fueron los comentarios del líder comunitario Leonard Prophil, quien puso en contexto toda la complicada planificación y gestiones que se hicieron para lograr la ceremonia que eventualmente se efectuó. Las complicaciones surgieron desde el principio, cuando un simple papel de parte del gobierno haitiano impidió que las mujeres pudieran ser enterradas en su país.  Esa denuncia la hizo con evidente indignación.  Relató además, que logró convencer a la directora del Negociado de Ciencias Forenses para que uno de los cuerpos, que aparentemente quedó en peor estado, no fuese cremado porque los haitianos no creen en la cremación.

Entre los sucesos difíciles, se evidenció una vez más la nobleza de nuestro pueblo, presto a ayudar.  Varias funerarias aportaron diversos servicios, desde los ataúdes y la transportación en once coches distintos.  Varios embalsamadores ofrecieron sus servicios y la conocida diseñadora de modas Carlota Alfaro, a través de su academia, aportó las túnicas blancas que cada una de las fallecidas llevaría en su viaje al cementerio municipal de San Juan.  Estas once mujeres tuvieron un funeral digno, como se merece cada ser humano, pero que lamentablemente no siempre es posible.  Su experiencia de horror se transformó en una experiencia hermosa.

A través de la ceremonia la Banda interpretó varias melodías, entre ellas la danza Mis amores, de Simón Madera, la favorita de mi papá.  Aunque el objeto de la inspiración para la letra es un amor no correspondido, no se me escapó la connotación que parte de ella tenía para ese momento y que resonó en mi interior;

Adiós, adiós amores,

encantos de mi vida,

la prenda más querida,

de mi vida, vida, de mi amor, amor.

Siento en el alma pesares,

que jamás podré olvidar,

tormentos a millares,

que hoy me vienen a mortificar.

El corazón se me aflige,

siento tu ausencia mi bien.

Eres el ser que más adoro…

 

Mañana celebramos el Día de los Padres.  Pienso en los padres de esas once mujeres, algunos de los cuales tendrán sus corazones afligidos; sufrirán tormentos a millares que les mortificarán y sentirán su ausencia al recordar a esa niña – una de las once- a quien un día le hicieron sus moñitos atados con cintas de colores.

18 de junio de 2022

 

 

jueves, 9 de junio de 2022

Ilusión

 


ILUSIÓN

Los sueños se pudren si no se les muda el aire.

Luis Rafael Sánchez

Ayer pude lograr algo que desde la semana pasada me hacía mucha ilusión.  Y me detengo en esta palabra, porque me parece importante entender el concepto detrás de ella.  El Diccionario de la Real Academia Española tiene cuatro acepciones para la palabra y la más que se ajusta a lo que siento dice; Viva complacencia en una persona, una cosa, una tarea, etc.  Pues viva complacencia es lo que siento al evocar la persona de nuestro afamado escritor Luis Rafael Sánchez.  No voy a relatar todo el trasfondo, porque fui su alumna hace algo más de 40 años y he escrito sobre él en varias ocasiones.  No hace falta, tampoco, entrar en todos los méritos que tiene como escritor.  Lo que quiero es abordar el tema de la ilusión encarnada.

La semana pasada el periódico El Nuevo Día anunció un concurso  para sus suscriptores – y yo soy una de ellas – en el que el premio consistía en dos entradas para un conversatorio con la presencia de Luis Rafael Sánchez.  En segundos estaba sometiendo mi participación, la que desafortunadamente no culminó en el tan ansiado premio.  Había llamado a una amiga que también está suscrita para pedirle que participara y por supuesto, de resultar ganadora me invitara, pero tampoco resultó.  Cuando hablé con ella empezamos a urdir un plan por si ninguna resultaba ganadora.  El plan era que yo iba a llegar de todos modos al Museo de Arte de Puerto Rico presumiendo que era muy probable que la actividad no se llenase a capacidad.  Dedujimos que para estas cosas siempre alguien desiste de ir a última hora, se enferma o simplemente se le olvida.  Una vez allí diría que soy admiradora de Luis Rafael Sánchez, que tengo un blog que contiene varios ensayos dedicados a él y que mi amiga es pintora, momento en el cual le mostraría a la persona destacada en la entrada una foto de la pintura que mi amiga me hizo con mi papá. Todo esto es cierto, así que no mentía y esperaba que la persona se conmoviera y me dejara pasar.

Debo recalcar que bajo circunstancias normales, soy incapaz de presentarme a un lugar sin ser invitada, pero ver de nuevo a Luis Rafael Sánchez bien ameritaba el atrevimiento. La última vez que lo vi fue en marzo – no hace tanto- en ocasión de la nueva puesta en escena de su obra Quíntuples como parte del Festival de Teatro del Instituto de Cultura Puertorriqueña, que se le dedicó precisamente a él.  Supuse que estaría en la presentación y en efecto, así fue.  Crucé el escenario de la Sala Victoria Espinosa, que es una experimental a saludarlo tan pronto lo vi. Me saludó afectuosamente, agradeciendo mi presencia.  Yo sentía que no podía articular un pensamiento coherente, porque este hombre tiene un efecto hipnótico sobre mí, que me deja casi sin palabras, cosa que siempre me recrimino luego del encuentro.

No tuve que recurrir al plan, gracias a Dios, porque una amiga periodista me incluyó en la lista de invitados, así que no me expuse a la vergüenza de que me negaran la entrada, luego de que yo había estado pensando en el ajuar que usaría.  Ser desalojada como intrusa del Museo de Arte de Puerto Rico, con mi little black dress, mi reloj bueno y sortija de ónix no es una experiencia que quisiera tener.  Tras cruzar el vestíbulo y esperar unos minutos, tuvimos acceso al teatro. Lo divisé de inmediato al pie de la sala de teatro del Museo.  Estaba conversando con otras personas y no quise interrumpir, por lo que procedí a sentarme en la segunda fila, más o menos. Por fortuna, él terminó de hablar con algunos de los presentes que acudían a saludarlo, se dirigía a su asiento en primera fila y pasaba frente a donde yo estaba ubicada.  Profesor, le llamé y me identifiqué.  Sí, claro, Ana Olivencia; qué bueno verte, me dijo.  Leí tu carta, me recordó.  La carta es otra historia, pero lo importante es que me recordó.  En este punto ya yo había pasado de la anticipación del encuentro al éxtasis.

La primera parte de la actividad consistía de una anécdota que relatarían algunos de los colegas del escritor, seguido de la lectura de un extracto de alguno de los textos que le hubiesen impresionado.  Fue hermoso escuchar los testimonios de Mayra Montero, Cezanne Cardona, Manolo Núñez, Mercedes López Baralt, Idalia Pérez Garay, Benjamín Torres Gotay, rindiendo tributo a quien es compañero columnista en el periódico o colegas de antaño en la IUPI. En cuanto a los últimos, es evidente el afecto que le tienen a su ex colega – un afecto que es evidentemente recíproco.  Idalia leyó un monólogo de La pasión según Antígona Pérez, con la maestría de siempre aderezada por la presencia de su autor.  Cezanne Cardona, ahora compañero en el periódico, escogió un ensayo que conozco – Pelo malo.  Me trajo recuerdos del horrible proceso al que me sometía mi mamá para lograr alisar mis rizos.

Benjamín Torres Gotay manifestó que no había tenido el placer de conocer personalmente al homenajeado, pese a evidentemente conocer su obra.  Escogió un pasaje de una columna aparecida hace varios años y que yo conocía: ¡¡¡Alaska!!!, que trata sobre este puertorriqueño que decide abandonar la isla para irse –of all places, a Alaska y comienza a despotricar contra nuestro terruño haciendo un inventario de todos los males. Busqué la columna porque sé que me había impactado su lectura y en efecto la recordé plenamente y me causó el mismo encabronamiento del alma- cita textual. Me lo causa cada vez que veo a puertorriqueñ@s en ese horrible placer enfermizo de ensuciar el nido propio.

Me encabrona, sobre todo en aquéll@s que habiéndose ido por tan sólo meses, súbitamente sienten que allá en Nueva York, Chicago, Miami, u Orlando todo es una maravilla y acá -se ensucian la boca diciendo-  todo es una porquería.  Eso, aunque tengan que tener hasta tres trabajos para pagar apartamentos de cartón y no tengan tiempo para disfrutar el mucho dinero que dicen ganar pero que así mismo tienen que gastar en los costosísimos alquileres. Y ni hablar de que no pueden hablar español en lugares públicos, porque seguida les dicen que se vayan a su país, porque el gringo promedio no sabe distinguir entre un puertorriqueño, un dominicano o un mejicano, que del mismo modo merecen respeto.  No saben, ni les interesa saber dónde está Puerto Rico.  Y no sigo, porque el tema es la ilusión.

Después de los tributos, finalmente se dio paso al conversatorio, hábilmente dirigido por Ana Teresa Toro, quien guió el comienzo de los temas que Luis Rafael Sánchez se encargaba de elaborar, adornar yendo por los laberintos de la memoria y arribando siempre, al punto preciso.  Asombra su mente prodigiosa, su memoria vívida.  Embelesa su tono de voz fuerte, viril, capaz de alcanzar diversos matices y evocar emociones fuertes y por momentos tiernas.  El relato de su tío, un hombre cabal como él lo describió nos deja ver la importancia de los modelajes que la familia ofrece. Relató experiencias de la niñez, de la juventud temprana con candidez, sin poses de gran intelectual, pese a que derecho tiene.  También incluyó anécdotas de experiencias amargas y de la importancia de ser quien uno es, independientemente de lo que digan los demás.  Dice que no le gusta que le llamen maestro, ni mucho menos el escritor nacional.  Y bueno, cada uno de nosotros es maestro a su manera.  Unos enseñan lo que debemos y otros lo que no debemos ser.  Para mí siempre será mi profesor, porque así lo conocí.

Por supuesto que después de que salí de la IUPI  ha seguido escribiendo y ganando mayores reconocimientos.  Leerlo es un gozo y se me infla el pecho de orgullo al saber que yo lo tuve como Profesor –que podía hablarle, hacerle preguntas y deleitarme con su voz cada vez que iba a clase.  Cada vez que leo una de sus columnas en el periódico me parece escucharlo y me siento a leerle con calma, disfrutando cada palabra, cada imagen, cada idea que pude haber tenido yo, pero que hasta ahora no he sido capaz de decirla con la misma maestría –al menos no con la frecuencia que él lo hace.

Y dueño y señor del espacio como lo es, cuando sintió que ya se había dicho lo necesario, él mismo puso fin al conversatorio.  Salimos a disfrutar el coctel mientras  él permanecía aún en el teatro.  Compartimos un poco con Cezanne, con quien intercambié mis experiencias particulares con mi llamado pelo malo y al rato llegó él.  Logré verbalizar algunos pensamientos coherentes, porque su presencia me desconcierta y le relaté el plan que había urdido para llegar a verlo.  Me dijo: pero me hubieras llamado y venías como mi invitada. Y claro, yo no tengo su teléfono y dudo mucho que me hubiera atrevido a llamarlo, pero me sentí feliz de que él me tomara en cuenta.  Nuevamente me agradeció mi presencia y entonces, un amigo ofreció tomar una foto.  Yo me sentí cohibida, porque no me gusta eso de aparecer en fotos con gente famosa, como si yo quisiera que algo de su presencia se me pegara, o que yo pretendiese tener una relación más estrecha de lo que es.

Luis Rafael Sánchez hizo gala, una vez más, del caballero que es.  Me ofreció su brazo y posó su mano sobre la mía, para una foto que para mí será memorable.  Significa el privilegio de haber tenido su presencia por tantos años, aunque no lo viera con frecuencia.  Significa un referente para ser mejor profesional, mejor ser humano. Significa la permanencia de la ilusión, que me habita y no me abandona.  Cada vez que anticipo uno de estos encuentros fugaces me renuevo.  La mujer joven que comenzaba a descubrir un mundo totalmente nuevo en la universidad vuelve a habitarme y sigo descubriendo, anoche  del brazo de Luis Rafael Sánchez y en el futuro, figurativamente.  La foto es demasiado especial para compartirla en su totalidad y no quiero que se desvirtúe su propósito.  Aquéllos muy allegados a mí saben el valor que tiene para mí.

A mi Profesor, le agradezco llevarme en las alas de la ilusión y aguardo con fe el próximo vuelo.

9 de junio de 2022