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Este blog tiene el propósito de compartir mis ideas que estoy segura son las de muchos. Escribo sobre lo que me enternece, lo que me intriga, lo que me indigna o lo que me divierte. No me impongo fechas límite -escribo cuando quiero. El lector también puede elegir -hay relatos mas extensos, otros mas cortos. Entre cuando quiera. Vivo orgullosa de quien soy, de donde vengo y hacia donde voy, aunque no sepa como llegar... La imagen que lo acompaña es El Laberinto, de la serie Mandalas de Procesos, de Thalía Cuadrado, psicóloga clínica y artista, que me honra con su amistad. Me pareció apropiado para acompañar este blog sin dirección, porque son muchas las veces que me he sentido en un laberinto. Afortunadamente, siempre salgo…

jueves, 13 de octubre de 2022

LECCIONES

 





LECCIONES DE MI NEVERA

Escribo a tres semanas y media de Fiona, que nació tormenta y se convirtió en huracán mientras pasaba por Puerto Rico.  Antes que todo, quiero dejar establecido que soy consciente que la pérdida de mi nevera es insignificante comparada con las pérdidas que han sufrido miles de puertorriqueñ@s que residen en el suroeste, algunos de los cuales al día de hoy, no tienen servicio eléctrico.  Much@s perdieron no digo yo la nevera y su contenido, sino su casa, sus muebles, su ropa, sus recuerdos y peor que todo, el sentido de seguridad que da una casa. La respuesta del gobierno, particularmente el servicio de energía eléctrica a través de la nefasta LUMA, es evidencia de que quedaron muchas lecciones sin aprender tras el paso del huracán María.  Afortunadamente, este pueblo demuestra una vez más su lado solidario y hace, porque le nace del corazón, hacer lo que otr@s con la responsabilidad de responder a la desgracia no hacen.  Dicho esto, paso al relato de mi nevera.

La compra del refrigerador se dio hace 30 años, cuando me mudé al apartamento que significa mucho para mí –pero esa es otra historia. La compré con el congelador abajo, porque me parece mucho más eficiente –lo que usamos todos los días está en la parte del refrigerador, no del congelador.  Me fastidia eso de tenerme que ñangotar a buscar una cebolla, un pimiento o un tomate.  Aparte de eso, soy bajita y estar buscando cosas en la parte de atrás del congelador me resulta dificultoso. Ya había tenido excelente experiencia con un modelo similar, así que adquirí una equivalente.  Esa nevera resultó ser una campeona.  No recuerdo que se hubiera dañado.  Cuando el huracán María estuve un mes con once días sin luz.  Cuando regresó la luz, la conecté y estuvo como tres días que no enfriaba, sino que el contenido se sentía fresco, pero no frío.  Al tercer día, tomé un vaso de agua y estaba ¡frío! y el congelador funcionando normalmente. ¡Resucitó!



Ya para el tiempo de María la nevera se veía fea, con moho y las gomas de las puertas cuarteadas. Yo pensaba que ya no habría piezas y pospuse la alternativa de darle una pinturita o cubrirla con papel de contacto.  Sabía que muy probablemente le quedaba poca vida útil, pero me resistía a cambiarla.  Por más fea que estuviera, funcionaba perfectamente y además, ¿cómo iba a descartar a esta veterana de tantos años, que resistió valerosamente los huelemil apagones y sobrevivió a María?  Además, las neveras de hoy en día no duran lo que duraban las de antes.  De hecho, nada dura como antes –ni los teléfonos, ni los carros, ni las estufas, ni los equipos de sonido y vamos –ni los maridos.

El día de la tormenta que luego fue huracán estuve con servicio eléctrico hasta la una de la tarde, cosa que me sorprendió porque aquí se va la luz por vacilar y hubo gente sin servicio desde el día anterior. Luego supe que a esa hora se le fue la luz a prácticamente todo el mundo.  A los dos días, tuve que sacar las cosas de la nevera, salvar lo que pude en una neverita de foam –por fortuna conseguí hielo- y botar todo lo que quedó inservible.  Ahí descubrí cuántas cosas había acumulado porque no se dañaban, pero que en realidad no usaba –siropes, galletas desabridas, licores que no me gustaban.  Y en el congelador ni se diga: cortezas de pan para preparar un budín que nunca hice, pedazos de lechón y morcilla de la Navidad anterior.  Lamenté perder el pedazo de morcilla –todavía se veía bien; los pedazos de lechón no –esos se veían momificados.  Lamenté también perder unas tres alcapurrias que quedaban de un regalo que me hizo un amigo y un salmón ahumado que no me pude comer.



En la neverita de foam guardé queso y media docena de huevos del país, una cebolla, un tomate,  un vinito blanco, un queso parmesano, mantequilla sin sal, leche, agua fría y unos limones.  Con estos ingredientes y otros que resistían estar fuera de la nevera, me preparaba alimentos en la estufita de gas que será objeto de otro escrito.  Salvar los huevos del país era casi un deber -¿cómo iba a dejar perder algo que representa tanto sacrificio para ese sector de nuestra industria?  No fue fácil proteger esos huevos, que por cierto eran extra grandes.  Cada vez que iba a buscar algo en la neverita, tenía que apartar los huevos con cuidado, para que no se fueran a romper.

Tras remover todo el contenido de la nevera, le di una buena limpieza y de nuevo, me maravillaba contemplando lo práctica y cómoda que resultaba.  La luz regresó a los tres días – es decir, cinco días después de la tormenta/huracán.  Procedí a conectar la nevera y a prenderla.  Parpadeó, hizo un ruido como de motor tratando de encender, luego una pequeña explosión y humo gris que salía.  ¡Noooo! exclamé mientras me apresuré  a desconectarla.  Contemplé con tristeza la nevera que tan fielmente me sirvió por 30 años.  El momento que temía había llegado.  Me tocaba aceptar que había llegado a su fin.  Debido a que hoy en día casi ningún establecimiento se lleva lo que se va a descartar, tuve que coordinar con otra persona para que se llevara la difunta.  Ese día la contemplé con tristeza y coloqué en su interior una tarjeta que había tenido en el exterior, que se refiere al proceso de soltar.  Sí, es un objeto, pero esa nevera se había encargado de tener en su interior los alimentos y bebidas que disfruté en 30 años -sola, o en compañía de seres queridos.  Fueron muchas las veces que descubrí en su interior alimentos que re-interpreté en busca de otras formas de prepararlos.

Tras el deceso de la nevera tenía que iniciar la búsqueda de una nueva, tarea que no resultó sencilla. En primer lugar, yo quería una casi igual –con congelador de puerta –no de gaveta- abajo.  También tenía que caber en el espacio que ocupaba la difunta, porque estaba rodeada por un mueble.  Inicié la búsqueda al día siguiente del zopetazo.  El único modelo que cumplía con todos mis requisitos de tamaño, localización del congelador, que fuera de puerta y blanca, era uno deslucido, con interiores que se veían bien tri-li-lí y menos espaciosa que la difunta.  Fui a tres lugares más y ya me estaba convenciendo de que lo que yo quería no existía, así que tendría que ajustar mi pensamiento –algo así como el cambio de ruta que hace Google Maps cuando me paso de alguna entrada.  Casi podía sentir el sonidito en mi cabeza –bu-lu-lup. Ya eran como las 2:30 de la tarde y regresé a casa a comer, porque mi cerebro no funciona a capacidad cuando tengo hambre –es algo así como el anuncio de Snickers –no eres tú cuando tienes hambre.  Se me ocurrió que podía alquilar una nevera mientras conseguía la que quería, porque evidentemente la búsqueda se prolongaría.

Después de almorzar, fui al lugar que alquilan neveras y alquilé una –cualquiera- el asunto era resolver.  Era un sábado y estaban a punto de cerrar el establecimiento, así que la entrega quedó para el lunes o martes.  Ese fin de semana se fue la luz varias veces, pero ya no tenía nevera, así que no me tenía que preocupar mucho. Afortunadamente, entregaron la alquilada el lunes.  Procedí a meter las poquitas cosas que tenía y una vez más me reafirmé en que la nevera con congelador abajo tiene todo el sentido del mundo.  Proseguí la búsqueda esa semana y revisaba por internet los posibles modelos, con las evaluaciones de los compradores.  Tanta información me abrumaba. Una semana después fui con una amiga a tres sitios más.  Vi una que se aproximaba a lo que yo quería, aunque era de gaveta y en acero inoxidable.

La vendedora resultó muy amable y me buscó alternativas.  En el proceso, hasta bromeamos con algo que yo no escuché bien cuando pregunté para qué servía una gaveta finita en la parte de abajo del refrigerador.  Ella dijo algo como que era para los cold cuts, pero por alguna razón yo entendí algo que ni remotamente era lo que ella había dicho y comencé a reírme, por lo ridículo que resultaba.  Se lo dije a mi amiga y ella también se rió.  Cuando le pregunté a la vendedora, ella me dijo lo que había dicho y yo, muerta de la risa, le dije que yo había entendido que era para guardar ¡los testículos!  Nunca me había reído tanto frente a una nevera.  Me imagino que la gente alrededor se preguntaría qué podía haber de gracioso en un refrigerador.

Al día siguiente, miércoles, fui a otro lugar y ya ahí tomé la decisión de que compraría la nevera que tanto me había hecho reír, no por eso, sino porque ya había entendido que seguir buscando no tenía sentido.  Llamé a la vendedora y me identifiqué como Ana, la da la gavetita y ella me recordó de inmediato.  Fui a la tienda, le di una nueva mirada a la nevera y la compré.  Me indicaron que podría tardar unos días, pero finalmente me la entregaron el sábado pasado.  Una vez la colocaron en su lugar le entregué un protector de voltaje a uno de los chicos que la subió, porque me daba pánico conectarla.  Total, hay gente que se les ha fastidiado la nevera con todo y protector.  No vi el librito de instrucciones y el chico que la trajo buscó en varias gavetas.  Adivinen en cuál estaba.  Cada vez que abro esa gaveta me sonrío.



Después de colocar las cosas en el interior, puse algunos de los imanes con mensajitos por el lado, porque me parecía que ponerlos al frente deslucía el exterior estilizado del nuevo modelo. La foto del periódico de la niña de Haití, recordatorio de los muchos que mueren de hambre allí no cabía de lado.  Confieso que contemplé descartarla, pero no pude.  Esa foto en la nevera me recuerda que mientras yo como todos los días, hay much@s que no pueden.  Allí está la foto, para que no se me olvide y procure contribuir de algún modo para que otr@s puedan alimentarse.  Doy gracias por las lecciones recibidas de una nevera que duró 30 años.







Todo este proceso me ha brindado varias lecciones, de las que resalto:

*     Nada dura para siempre; disfrutemos mientras podemos

*     La desesperación no ayuda cuando tenemos que resolver un problema; el hambre tampoco

*     Nuestra situación no es la peor; siempre hay quienes sufren más

*     No hay que descartar objetos útiles de inmediato, tan sólo porque estén feos o pasados de moda

*     Siempre hay alternativas, aunque de momento no las veamos

*     Soltar es necesario, para hacer espacio para lo nuevo

*     Nunca debemos olvidar a los que sufren

*     Hay que hacer espacio para la risa, en medio de procesos desagradables

Ojalá siempre tengan comida en su mesa, para disfrutar en buena compañía

13 de octubre 2022

 

 

 

 

sábado, 3 de septiembre de 2022

IRRI

 




IRRI, SAIDI, SAIFI, CAIDI

Esta mañana leí un reportaje sobre las gestiones que está haciendo el nuevo task forcé creado por LUMA para atender el descojón que tienen.  Esta nueva unidad está dirigida por una persona que trabajó en la AEE, sobre  quien ha salido a relucir que en su momento dirigió la juventud progresista; es decir que es de las del “corazón del rollo”.  La impresión que da es que el gobernador que tanta paciencia tuvo con LUMA empezó a perderla cuando vio el aluvión de críticas y anuncios de marchas que amenazan sus aspiraciones de seguir durmiendo en el palacio de Santa Catalina por otro cuatrienio.  Apretó el botón del pánico no porque sintiera que debía responderle a su pueblo, sino para proteger su pellejo político.

Pues las siglas del recién creado organismo  -IRRI- corresponden a Iniciativa de Reducción y Respuesta a Interrupciones.  Como muestra de la iniciativa indicaron que asignó unas 25 brigadas adicionales a las líneas de transmisión y otras 68 para el control de la vegetación.  Sorprende que hayan tenido esta iniciativa a más de un año de haber asumido el control de la red eléctrica y a más de dos años de haber entrado dizque a conocer –cobrando- el sistema.  No hace falta ser ingeniero eléctrico para en un recorrido darse cuenta de los enredos de cables y los matojos subiendo por ellos como trapecistas.  Aparte de eso, desde la soltá se veía que LUMA no tenía personal suficiente, que se lo querían ganar todo, sin invertir gran cosa.

El nuevo organismo utilizará varios métodos de medición que identifican como SAIDI, SAIFI y CAIDI, para conocer la duración de los apagones, su frecuencia y calcular el promedio de tiempo que pasamos los consumidores sin energía.  Sin ninguno de estos instrumentos de medición, l@s puertorriqueñ@s vivimos en carne propia que ha aumentado la frecuencia y duración de los apagones. Precisamente esta madrugada experimenté uno y parece ridículo que me alegré que duró solo una hora, porque tras los rayos y centellas que cayeron pensé que estaría no menos de 4 horas sin luz. Mientras escribía esto, se volvió a ir, aunque sólo por unos minutos.  En mi área en ocasiones se va la luz casi todos los días.  Es impredecible –da lo mismo si llueve o si hace sol.  Cada vez que meto un bizcocho al horno o prendo la computadora ruego que no se vaya la luz.  Y eso soy yo; no quiero pensar en los enfermos encamados conectados a máquinas indispensables para mantenerles con vida.  No hay derecho a vivir así.

Estas reflexiones sobre los desmanes de LUMA siguen a una gran desilusión que sufrí ayer.  Fui a Plaza las Américas para averiguar por qué mi tableta estaba lenta, pese a que me habían informado que habían efectuado un cambio en el plan.  Cargué con el aparato, con su calcomanía que denota mi amor por la UPR.  Me percaté que habían exhibiciones de diversas universidades y desde el segundo piso me asomé para ver si había presencia de la IUPI. Me dio trabajo identificar el mostrador, pero lo divisé y pensé pasar luego de hacer mi gestión y demostrar mi orgullo por mi Alma Máter. 

Me acerqué al deslucido mostrador, con unos colores vino apagado y azul grisáceo, que resultaban tan llamativos como el gris del carro to’s tenemos que conduzco. Había unas pantallas mostrando diversos aspectos de la UPR, que resultaba quizás lo más llamativo.  Al mando del área, 4 mujeres que hablaban entre sí. Me acerqué y dije hola.  Para el caso que me hicieron pude haber permanecido callada.  Siguieron hablando entre ellas, mientras yo permanecía allí preguntándome si me había convertido en invisible.  Tras unos segundos, exclamé ¡caramba! Una de ellas me miró.  Comenté que llevaba un rato allí sin que me hubieran dirigido la palabra y la que me miró me dijo un disculpe que no sonó muy convincente y se justificó diciendo que era que una de las compañeras se iba a almorzar.  ¿Y?

Le comenté que el mostrador se veía deslucido; que estaba acostumbrada a ver la referencia a la IUPI en rojo y ella me indicó que cada recinto tiene su color y el rojo es el de de Río Piedras. Decidí que era inútil discutir.  Porque para empezar, la UPR se fundó en Río Piedras y su emblema en rojo es quizás el más reconocido.  Aparte de ello, Plaza las Américas está en San Juan y presumo que la mayor parte de los que acuden a estas ferias tienen intereses en esta zona.  Y me parece estupendo que quieran reconocer la existencia de los otros recintos, pero  para la mayor parte de los puertorriqueños, la IUPI está representada por la emblemática torre en Río Piedras. Su ausencia en esta exhibición es imperdonable.  Ni me molesté en enseñarles mi tableta con la calcomanía de la IUPI.  Creo no hubiesen entendido.

No se me escapa que esta triste representación de la UPR es reflejo del nivel de deterioro al que ha sido sometida.  El lustre y prestigio de lo que se supone es nuestro principal centro docente se ha ido opacando, como sus edificios que lucen deteriorados. El desgaste de las instalaciones de energía eléctrica es similar al desgaste de las instalaciones de la UPR.  Y no se trata sólo de los edificios.  Se trata de currículos que no se revisan, de profesor@s que no se reclutan a tiempo completo, de la incapacidad de dar explicaciones coherentes.  Es innegable que hay una crisis presupuestaria, pero si hay que tomar decisiones dolorosas, éstas tienen que estar sustentadas en bases firmes. El último plan parece ser algo ideado por una mente dirigida a terminar con lo que quedaba de nuestro orgullo.  Reducir los requisitos de ingreso implicará tener una universidad que tendrá poco respeto.

No todo el mundo tiene que tener un grado universitario.  Hay miles de personas con carreras y oficios exitosos, que no tienen grados universitarios.  De hecho, cada vez me horroriza más ver personas con grados de maestría que no saben hilvanar un pensamiento coherente.  Hace tiempo que me duele la situación de mi Alma Máter. Salí de Plaza las Américas con un desánimo que iba más allá de simplemente estar decepcionada con una triste representación de la IUPI y de haber sido ignorada.  En el trayecto a mi próximo destino sintonicé WIPR radio y escuché el concierto para piano y orquesta núm. 2 de Rachmaninoff que tantas veces he disfrutado y se me instalaron las ganas de llorar.  Hice las gestiones que tenía planificadas, con la desazón enroscada en el alma.

El problema de la educación en Puerto Rico es mucho más complicado de lo que yo puedo abordar en este escrito.  De hecho, es más complicado que el desmadre que hay con nuestro sistema eléctrico, pero todo parte del mismo problema: falta de voluntad para proveer una solución que no podrá complacer a todo el mundo, pero que pueda al menos ser justificada de manera fehaciente.  Mientras tanto, estamos hasta la coronilla de lo que pueda haber SAIDi in English Mr. Stensby con su cara tan SAIFIa, mientras el país entero vuela en cantos, en una CAIDIa estrepitosa.  Estamos más que IRRItad@s, hart@s, inconformes, indignad@s –en fin, encabronad@s con tanta mentira, descaro e incompetencia. 

3 de septiembre de 2022

 

 


jueves, 11 de agosto de 2022

Sorprenderse

 


SORPRENDERSE

Tras el allanamiento de una de las oficinas del Departamento de Educación, en la Secretaría Auxiliar de Educación Técnica, el gobernador dijo ayer que no le sorprendía que se detectaran irregularidades en una operación de ese tamaño.  Eso me hizo pensar si a mí me sorprende.  Una parte de mí siente que sí, que todavía me sorprende y otra que no, que en realidad no me sorprende.  En cuanto a lo último, no me sorprende porque sabemos que hay una podredumbre entronizada en la gestión gubernamental.  Pese a que no es exclusiva del PNP –el PPD también tiene lo suyo- , lo cierto es que son los casos más frecuentes.  Desde Víctor Fajardo para acá, son varios los escándalos en las altas esferas de ese departamento.  No habíamos acabado de digerir la convicción de Julia Keleher, cuando nos enteramos de que al subsecretario y anterior comisionado electoral del PNP se le imputa haber querido inmiscuirse en la otorgación de premios a maestr@s, para que sólo l@s vinculad@s al PNP fueran l@s agraciad@s.

En uno de esos ejercicios de prestidigitación en el que el PNP ha demostrado maestría suprema, decidieron que el individuo podía pasar a ser subsecretario en el Departamento de Transportación y Obras Públicas.  Nada, que el individuo lo mismo educa que se involucra en los asuntos de nuestras maltratadas carreteras.  Que conste, que bajo la Ley de personal, no tiene derecho alguno a pasar de un puesto de confianza a otro en el mismo servicio, sino en todo caso a uno de carrera si lo hubiese tenido, pero claro, con menor remuneración.  Este acto es indicativo de lo mal que está nuestra administración del servicio público, donde parece que el principio del mérito que rige es el de cuánto se ha hecho por el partido, no cuánto puede aportar alguien a servir mejor al país.  Y ese ejercicio parece ser una variante del más reciente caso.

Según el reportaje de hoy, el individuo en cuestión era director de una escuela vocacional, que presumo era un puesto de carrera.  Luego de transitar por otros puestos, es nombrado por la que luego sería convicta, Julia Keleher, a dirigir Educación Técnica, que presumo es un puesto de confianza.  Posteriormente es nombrado gerente, en un puesto de carrera, pero seguía dirigiendo Educación Técnica.  Según el reportaje, hay unos cuestionamientos en cuanto a la validez de su puesto de carrera, porque al parecer el anuncio de la convocatoria se hizo en violación de la Ley electoral en cuanto prohíbe las transacciones de personal en periodos antes y después de las elecciones.

El asunto del recuento de su tránsito por diversos puestos de carrera es algo  que merece atención, porque esos puestos son, a ciertos niveles, de menor remuneración.  Tengo que pensar que cuando  la hoy convicta Keleher lo nombra al puesto de confianza, ello resultó en un incremento sustancial en su salario.  Como eso fue en el 2017, no llevaría tanto tiempo devengando altos ingresos.  ¿Y eso qué importa?  Bueno, a mí me intriga –y supongo debe intrigar al Secretario de Hacienda- cómo un empleado público con poco tiempo devengando un alto salario puede vivir en un penthouse –vamos no vive en el primer y cuasi modesto piso-  del condominio Parque de la Fuente.  Y eso podría tener explicación –tal vez se pegó en la Lotto, o su pareja tiene excelente salario o el apartamento lo recibió en herencia, pero yo Secretario de Hacienda le daría una miradita a esto.

Y ahora retorno al cuestionamiento inicial, como una pregunta shakespeariana -  ser o no ser sorprendida.  Pues esa parte que todavía se sorprende lo hace porque si yo fuera  gobernadora y anduviese pregonando por ahí que en mi administración no se tolera la corrupción, me sorprendería que un estrecho colaborador, en quien se ha depositado toda la confianza, fuera capaz de violar esa confianza.  Porque a mí me sorprendería que gente cercana incurriese en actos reprochables.  No se trata de emplead@s de niveles básicos, con pocos salarios, que hacen más comprensible –no justificable- sucumbir a la tentación.  Se trata de gente que no tiene necesidad –que lo que hacen lo hacen, como diría mi papá, por esmaya’os. Pero yo no soy gobernadora.

11 de agosto de 2022

 

 

 

domingo, 7 de agosto de 2022

Recuerdos de otros cocinamientos

 




RECUERDOS DE OTROS COCINAMIENTOS

En memoria de Guillo y Leila, que ahora habitan en mi corazón

Ayer recibiría a una amiga de cuño más reciente para una cena relajada en casa.  Soy más que afortunada en tener amistades cultivadas en distintas etapas de mi vida y siempre disfruto de preparar algo de comer que nos permita participar de esa comunión que es sentarnos alrededor de una mesa para compartir alimentos preparados con amor. Soy afortunada además, porque Dios me ha provisto de amistades entrañables a lo largo de mi vida, que siempre han tenido un espacio en su mesa para mí. El menú de ayer era sencillo y lo ideé alrededor del postre, uno que hacía mucho tiempo que no confeccionaba –pastel de limón.  Mientras lo preparaba, vino a mi mente el recuerdo de mi amiga Leila y su esposo Guillo, ambos ya fallecidos.  Al recordarlos  me invadió la nostalgia y el recuerdo de tantas veces que me senté a la mesa de su casa, para disfrutar de una comida exquisita y amorosa conversación.

Sentarme a la mesa en casa de Leila era como estar en casa.  A veces las cenas o almuerzos eran sencillos y otras veces más elaborados.  Yo aportaba algo con frecuencia –el postre, que podía ser panetela, o bizcocho, cheesecake o el pastel de limón que tanto le gustaba a Guillo. Otras veces podía ser un acompañamiento –gnocchis, ensalada de papas; otras un plato principal, como pavo relleno.  Leila y yo compartimos en muchas mesas de restaurante, pero en ninguna me sentí mejor que sentada en su pequeño comedor, en la mesa rectangular, con un chinero detrás con copas de otro tiempo y Guillo a la cabecera. Ella disfrutaba cocinar tanto como yo y compartíamos recetas, para que cada una pudiera repetirlas si así lo deseaba.  En algunos casos, nos dábamos por vencidas, sabiendo que la otra la haría mejor.  Ese es el caso de las crepas de espinacas que ella preparaba y me avisaba para que pasara a recoger mi porción, o la panetela que yo preparaba y Guillo declaró inmejorable.

Nuestra amistad se prolongó durante unos 25 años en los que compartimos penas y alegrías –afortunadamente más de las últimas.  La noticia de su muerte hace casi siete años me golpeó duro.  Perdía no sólo una amiga; perdía a mi hermana gemela, como solía llamarme, a pesar de las grandes diferencias entre ella y yo.  Ayer, frente a la mezcla del relleno del pastel de limón evoqué su memoria y vinieron a mi mente todas las veces que cocinamos para agradarnos, para ofrecer amor a través de un plato confeccionado por nosotras mismas. Tal y como el relleno del pastel se compone de varios ingredientes, ese recuerdo trajo al presente la mezcla de ingredientes de esos años compartidos –las penas y sobre todo, las alegrías alrededor de aquélla mesa.

En honor a Guillo, comparto mi escrito de la Navidad del 2003, cuando compartía con ellos, precisamente un pastel de limón.  Ojalá tengan ustedes amistades como las que yo he tenido y puedan sentarse a la mesa para disfrutar una comida preparada con amor.

7 de agosto de 2022

Cocinando amor

Hoy, luego de trabajar en la mañana, llegué a casa a poner cosas en orden, hacer llamadas a amigos distantes y preparar un pastel de limón para un amigo muy querido, Guillo.  Conozco a Guillo hace más de 20 años, a través de su esposa, quien es una amiga entrañable.  Es tan amiga que bromeamos con que ella es mi hermana gemela, a pesar de que nos vemos como Benitín y Eneas o como Danny De Vito y Arnold Scwartzenager en “Twins”.  A través de mi amiga Leila, aprendí a querer a Guillo, quien es un amigo excelente y me demuestra su cariño con dulces atenciones.  También me demostró su cariño a través de las atenciones que tuvo con Papi.

Normalmente mis amistades más cercanas son con mujeres, no con hombres.  Los amigos varones, frecuentemente son como decir un bono -un combo- “tienes una amiga y te damos un amigo gratis”.   A través de los años he comenzado a tener amigos que vinieron solitos, sin combo, pero Guillo fue el primero que vino en combo y se ha convertido en amigo por derecho propio.  Desde hace algún tiempo, mi regalo de Navidad para Guillo es algo que cocino u horneo para él.  Casi siempre es la famosa panetela, un postre a base de huevos que se cocina en su propio almíbar.  Ya se ha convertido en un chiste entre nosotros el comentar que Guillo es loco con mi panetela. 

¡Y Leila no se molesta!  Como le hice panetela para Acción de Gracias, para Navidad decidí prepararle pastel de limón, otro de sus favoritos.  Hace tiempo que no lo hacía.  Hoy, mientras lo preparaba, moviendo la mezcla de maicena, azúcar, limón y otros ingredientes, podía sentir el amor que estaba poniendo en ese postre.  Cuando terminé la mezcla, metí mi dedo en ella para probarla - mmmmm.  Quedó exquisita.

Luego de colocar la mezcla sobre la corteza (esa no la preparé yo -usé la que viene congelada, pero de buena calidad), procedí a preparar la cubierta de merengue, la extendí sobre la mezcla de limón y le hice piquitos, para que se viera bonita.  Nuevamente, la sensación de que estaba cubriendo el molde con más amor.  Luego lo coloqué en el horno, para que se dorara.  Al salir del horno, se veía perfecto, con pequeñas montañitas de merengue, ligeramente doradas, como amor cocinadito.

Feliz Navidad, Guillo.

24 de diciembre de 2003

 

domingo, 31 de julio de 2022

YTHLQMDLG

 



YO TAMBIÉN HAGO LO QUE ME DA LA GANA

 

Como ya he escrito bastante sobre Bad Bunny, pensé que volver a escribir sobre este fenómeno era redundar, pero como diría Luis Rafael Sánchez, cuando uno quiere redundar, redunda. Los tres conciertos llenos a capacidad en el Choliseo y las transmisiones en distintas plazas y sitios de reunión, dan cuenta de que esto no es algo pasajero; Bad Bunny vino para quedarse y a l@s que no nos gusta su estilo, vamos a tener que bregar con eso.  Y bregar con eso no está fácil.  En primer lugar, nos sale hasta en la sopa y somos obligad@s a escucharlo cuando hay grupos de personas en el vecindario cercano poniendo su música a un nivel que constituye  alteración a la paz, pero que no hay mucho que hacer porque no hay patrulla que venga a poner orden a las 2 o 3 de la mañana.

El género del reggaetón – mucho menos el trap no es de mi agrado, como no lo es la salsa o el jazz ese que no tiene melodía, o las composiciones de música “clásica” que son disonantes. Prefiero las baladas de Ednita o Kanny García, los boleros, la salsa de Gilbertito, el merengue de Juan Luis Guerra, los conciertos de violín o cello y por supuesto, las interpretaciones magistrales de Luciano Pavarotti.  Y precisamente eso es lo que tod@s deberíamos entender.  El hecho de que yo encuentre sublime a Pavarotti no quiere decir que lo ponga a todas horas, a alto volumen, para imponérselo a mis vecinos.  Es más, con todo lo que me gusta, no estoy oyéndolo todo el tiempo.  Si yo no le impongo a Pavarotti al vecindario, no veo por qué yo tenga que aceptar que me interrumpan mi sueño con el sonsonete característico del género, aunque por fortuna no se pueda entender a cabalidad la letra de las canciones.

Y las letras son otros veinte pesos.  De hecho, mi mayor objeción a Bad Bunny no es por el género de música que prefiere o porque no me guste su voz.  Me tiene sin cuidado su vestimenta, si se pinta las uñas, el abuso de las llamadas malas palabras o con quién o quiénes se acueste.  Lo que me incomoda es el lenguaje despectivo hacia la mujer, llamándola pu.. o el carácter violento de muchas de las letras o visuales en sus vídeos. Uno de ellos lo muestra en un residencial, simulando usar ametralladoras, rodeado de niños de 9 o 10 años encantados de ver a su ídolo.  Y sabemos – o por lo menos yo lo sé-  que peor que ver a Bad Bunny simulando tener una ametralladora es que muchos de esos niños han visto verdaderas balaceras con armas de diversos calibres.  Bad Bunny retrata lo que ve, pero no veo una lírica de denuncia, sino simplemente lo muestra y ahí lo deja.  Queda de nosotros poner el balance, informando a es@s niñ@s que esa no es la manera de resolver las situaciones.  Ajá –¿y l@s niü@s que no tienen quien les guíe?

Hoy hay una columna de la antropóloga Yarimar Bonilla en la que analiza la figura de Bad Bunny y compara la situación actual con la crítica que se le hacía a los Beatles.  Salvemos las distancias. Los Beatles escandalizaron por su ropa, por la reacción que causaban en las adolescentes y porque era vox populi que fumaban marihuana y probablemente experimentaban con otras cosas, pero las letras de sus canciones se han convertido en clásicas.  Basta recordar Yesterday, Michelle, Hey Jude y el clásico de John Lennon, Imagine. Y sí, en distintas épocas se ha criticado a diversos artistas que rompen con la norma, pero eso no le otorga validez a las letras explícitamente violentas y ofensivas.  Letras como esta:

 

A tu mujer en cuatro voy a ponerla

Chin…ndo y fumando un pasto de la Perla

Tu cara ya nadie va a reconocerla

 

O esta otra joya:

 

Yo soy de P fuckin’ R

Donde yo crecí la vida no vale na’

So, mejor que no te aferre

También tengo un pana que te mete

Y no le teme a que la policía lo encierre

Este es Puerto Rico, lugar de respeto

 

¡Respeto!  Es decir, el respeto se gana a la trágala y se pregona que aquí impera la ley de las armas largas.  ¿Y con qué cara se critica  la violencia que impera en Estados Unidos precisamente porque hay individuos armados hasta los dientes, sin mayores restricciones? Y las luchas por los puntos se retratan, pero no se dice más nada.

 

Yo soy de P fuckin R

Los maleantes con la R

Mejor que la boca cierre

Ante que los míos te entierren

 

Dice Yarimar Bonilla que “esto no es Verde Luz, pero esto es PFKNR”.  Pues para mí no es Verde Luz, pero mucho menos es PFKNR”.  Que la expresión es de un coraje que se lleva enredado al país.  No podemos andar por ahí encabronados con el mundo, que todo tiene su momento. Sigue diciendo Yarimar que “Benito nos devolvió una nueva imagen de país,; un lugar donde todos podemos hacer lo que nos dé la gana, donde no se censuran las palabras malas o el lenguaje inclusivo”.  Y más se ha escrito sobre el hecho de que Bad Bunny le dijo mamab… al gobernador y luego ha planteado que los gobernantes le han faltado el respeto al país.  No hay duda de ello.

Y si BB le dijo mamab… al gobernador porque le dio la gana, éste muy bien podría ripostarle más mamab… eres tú porque también le diera la gana.  Y dicho sea de paso, sería interesante estudiar la etimología de la palabreja y ver si el insulto refleja un pasado no muy inclusivo que digamos.  Entiendo la indignación que las respuestas post María, post terremotos, post pandemia, que LUMA y todas las calamidades de este gobierno que nos han llevado a pensar y hasta comentar por lo bajo que son todos unos cab…, pero no podemos- bueno de poder podemos, pero no debemos andar por ahí profiriendo insultos a diestra y siniestra, sin pensar en las consecuencias.  No todo el mundo hace un análisis sosegado de la realidad y podríamos terminar con un mundo más cínico e intolerante.

La intolerancia que se nos atribuye a generaciones anteriores que vemos con disgusto este culto desenfrenado al YHLQMDLG es otra cara de la intolerancia de los seguidores de BB a otras formas de pensar o de pedir que se  nos permita disfrutar del silencio.  En mi caso, he sido objeto de bromas por mi preferencia por los conciertos de música clásica. Yo no le impongo mi música a los seguidores de BB, pero tampoco quiero que ell@s me impongan la suya.  Que yo también hago lo que me da la gana cuando puedo y no me da la gana de quedarme callada para no parecer fuera de moda.

31 de julio de 2022


lunes, 25 de julio de 2022

Quo Vadis, Puerto Rico

 



¿QUO VADIS, PUERTO RICO?

Hace tiempo que quería escribir sobre esta sensación de que como país damos vueltas; damos pasos hacia adelante, luego hacia atrás y terminamos  cansados, hastiados, indiferentes, desilusionados, hartos o todas las anteriores, sin haber llegado a algún lado.  Los últimos años han puesto de manifiesto la situación colonial del país de manera inequívoca.  Primero, la imposición de una junta que toma decisiones por encima de los oficiales democráticamente electos y luego, de una manera clara e inequívoca, en la decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos en el caso Sánchez Valle.  Su lectura duele, pero es una realidad.  Puedo entender que much@s ciudadan@s sigan aferrados a lo que una vez pensamos que era, pero que tristemente, descubrimos ya no es o peor aún, que nunca fue.  Se me hace un poco más difícil, en el caso de aquéllos que son abogad@s, legislador@s o ambos, que sigan aferrad@s a un pasado que con momentos luminosos, perdió pertinencia.

Imagino que esta resistencia a aceptar nuestra realidad colonial es algo así como la resistencia que much@s hemos tenido a enfrentar la realidad de que el matrimonio que pensamos era para toda la vida resulta que en un momento dado llega a su fin.  Nos preguntamos si alguna vez hubo verdadero amor, como much@s se preguntan si la creación del Estado Libre Asociado fue un engaño.  De hecho, los independentistas siempre plantearon que el ELA era una farsa.  Pero claro, ahora es fácil llegar a la conclusión de que el ELA era un espejismo y afirmar que Muñoz lo sabía.

Muchas veces me pregunté si mi ex en realidad me quiso, o si yo no vi las señales que estaban ahí desde aun antes de casarnos. Sin lugar a dudas, había unas características que apuntaban a que él y yo veíamos la vida de forma muy distinta, pero no quiere decir que no me amara –solo quiere decir que no me amó como yo quería que me amara y tardé unos ocho años en darme cuenta.  Porque me di cuenta –hay gente que se mantiene en una relación que no satisface a ninguno de los dos, esperando una transformación milagrosa, por no dar su brazo a torcer, por los hijos, por el qué dirán, por no “darle el gusto al otro o la otra” o estar en total negación. Algo así ocurre con el ELA.

Para algun@s, el ELA era un espejismo o peor aún, un vil engaño; para otr@s, algo susceptible de mejorarse y para otr@s como yo, algo que cumplió su misión en un momento crucial de nuestra historia y como el matrimonio que ya no funciona, es momento de dejar ir. Y ahí estamos, dando pasos para atrás y para adelante, en un momento crítico en el que los líderes tienen mucho de voluntariosos y poco de fuente de inspiración.  Resulta patético ver que el partido que fundó Luis Muñoz Marín se autodestruye, mientras que los que ostentan posiciones de poder se enfrascan en discusiones sin sustancia. Y los que ahora gobiernan están en otro nivel de negación, por lo que el país está sumido en este pantano del que parece no haber salida.

Por un lado, hay pugnas por asuntos del manejo de las crisis rutinarias, complicado por la operación de un sistema de energía en manos de LUMA –una compañía que llegó con la promesa de mejorar el sistema deficiente que había estado en manos de la Autoridad de Energía Eléctrica.  Más de dos años y varios miles de millones después, no vemos la luz al final del túnel.  Es más, el servicio se interrumpe con inusitada frecuencia y por razones que van desde vientos, falta de poda, equipos faltos de mantenimiento y hasta aves.  Los únicos que defienden el sistema son el gobernador, su círculo más cercano y por supuesto, la gerencia de LUMA. El problema de la politización en las agencias públicas parece no tener fin y se pone de manifiesto con las actuaciones del sub secretario de Educación, que tras actos dudosos de favorecer gente de su partido, pasa ahora a ser sub secretario del Departamento de Transportación y Obras Públicas, como si fuese lo mismo trabajar con programas educativos que con la infraestructura del país, que depende de conocimientos en ingeniería.

Las carreteras están hechas un desastre, los rótulos son inexistentes, hay escasez de vivienda asequible, los costos de medicinas, de comida, de gasolina, de materiales de construcción y muchos más son astronómicos.  Mientras tanto, la legislatura parece más interesada en ganar pequeñas batallas técnicas y tácticas, que en buscar un consenso que nos lleve a mejorar la calidad de vida de tod@s. Los que favorecen el ELA ni siquiera han producido un documento que valide su permanencia.  Los que favorecen la Libre Asociación no acaban de crear un nuevo partido que le de coherencia y forma a algo que podría ser una alternativa a la estadidad o la independencia.  De hecho, los propulsores de la estadidad no parecen haber adelantado nada con los seis cabilderos pagos con fondos públicos que pululan como almas en pena por la capital federal y los que favorecen la independencia están algo perdidos luego del triste suceso de cómo mal manejaron una queja dentro de su propio partido.

Mientras tanto, el país se mueve entre los actos escapistas de chinchorreo, de chismes de farándula o de asistencia a conciertos de sus artistas, incluyendo al fenómeno de Bad Bunny, que much@s no quieren analizar, por aquello de no verse passé. Es algo que merece examinar porque indudablemente, toda una generación está viendo algo que les hace sentido, sin importar el contenido violento y ofensivo hacia las mujeres de muchas de sus letras.  Es innegable que este chico arrastra multitudes, así que más vale que sepamos por qué.  La insatisfacción con lo establecido es evidente y no me cabe duda que explotó tras el paso del huracán María.

María sacó lo peor y lo mejor de nosotros. Acrecentó el oportunismo, la incompetencia y las influencias indebidas, pero también despertó aún más el deseo de ayudarnos unos a otros.  Despertó la indignación que un nefasto chat nos llevó a sacar a un gobernante inmaduro, oportunista e incompetente. Esa gesta es evidencia fehaciente de lo que somos capaces de lograr cuando tenemos un propósito común que hoy parece se nos escapa de las manos.  Hemos vuelto a ser indiferentes y derrotistas, casi tirando la toalla ante esta mala administración del país, como si no valiese la pena luchar.

La generación que creó la Constitución que hoy cumple 70 años se enfrentó a un país sumido en la miseria y la desesperanza, cuyos habitantes en su gran mayoría no pasaban de grados en escuela elemental.  Esa generación creó algo nuevo, algo que hasta entonces era impensado. ¿Cómo no vamos a ser capaces de salir de este marasmo en el que estamos sumid@s, ahora que tenemos mejor educación y mayores adelantos tecnológicos?  Hay quien se desespera, porque no ve progreso.  Yo me mantengo aferrada a la fe de que un Puerto Rico mejor es posible, aunque yo no llegue a verlo.  No se trata de trabajar sólo para nosotr@s mism@s. Se trata de trabajar por el futuro nuestro y de los que vendrán. No me cabe la menor duda de que lo podemos hacer.

25 de julio de 2022

 

sábado, 18 de junio de 2022

Once

 




ONCE ATAÚDES

Asistir a exequias fúnebres es una actividad que la mayor parte de nosotros rehúye. Algunos asisten por mero formulismo –porque es lo que se espera de acuerdo con los cargos que ocupen en el gobierno o empresas.  Yo he participado de algunos de esos y aunque he ido como un ejercicio del deber, siempre algo conmueve.  Me incomoda sentir que de algún modo estoy asomándome al dolor ajeno, sin tener pleno derecho a ello.  En otras ocasiones, el dolor me ha tocado demasiado cerca –madre, padre, prima segunda,  varios parientes.  Conozco ese dolor más de lo que quisiera. Hubo un funeral que se me quedó sin presenciar, porque por razones que no puedo entender, la persona encargada decidió hacer los trámites en solitario, sin avisarle ni siquiera al resto de la familia.  Era una amiga muy querida y todavía siento que algo se quedó inconcluso –que ese cierre tan necesario en nuestra cultura se quedó a la espera.

El miércoles asistí al servicio religioso que se celebró para quienes nunca conocí.  No sabía quiénes eran, no conocía sus nombres de antemano, pero sentí que yo tenía que estar allí.  Se trataba de las once mujeres haitianas que murieron ahogadas el mes pasado, tratando de llegar a nuestras costas en una endeble embarcación que al parecer llevaba más de 60 pasajeros.  Los relatos del naufragio resultaron tan horribles que me detenía por momentos en la lectura, porque me resultaban demasiado dolorosos.  Según uno de los reportajes, murieron varios niños durante la travesía y sus pequeños cuerpos fueron lanzados al mar. No entro en más detalles, porque resulta macabro, pero puedo imaginar el dolor de esas madres y su desesperación.

No sé si algunas de las mujeres objeto de las honras fúnebres era una de esas madres.  Tan sólo sé que tenían que ser  madres, amigas, hijas, hermanas de alguien que seguramente no estaba allí para darles ese último adiós y tener ese ritual de cierre tan doloroso, pero necesario.  Conocer algunos detalles de la tragedia que les tocó vivir me motivó a estar en esas honras fúnebres.  La situación de Haití me conmueve desde hace años; tanto así, que tras el terremoto del 2010 viajé a Haití en dos ocasiones, con un grupo de misioneros de una parroquia a la que no pertenezco, pero que son ejemplo de lo mejor que hay en l@s puertorriqueñ@s.

 Estar en Haití me puso de frente con un nivel de miseria inimaginable, pero al mismo tiempo con el gozo de las cosas sencillas y la encarnación del milagro de los panes y los peces cada vez que nos reuníamos para compartir alimentos con los miembros de la comunidad.  Conocí, además, la solidez de los lazos familiares, la ternura de un padre haciéndole sus moñitos atados con cintas a su pequeña hija. Pude apreciar la dignidad callada de quienes teniendo tan poco, lucían sus mejores galas para asistir a misa y caminaban erguidos, con una presencia que ni la más sofisticada pasarela ha visto. La lectura de varias novelas y crónicas de  una autora haitiana, Edwidge Danticat, es testimonio de lo que yo vi.

Tal vez por todas mis experiencias con el pueblo haitiano, sentí la necesidad de asistir a estas honras fúnebres. La situación en Haití, si cabe imaginarlo, está aún peor que cuando yo viajé.  Ya no sólo es la pobreza y la corrupción, sino que además, tras el asesinato de su presidente hay pandillas que regentean las calles abusando de los residentes, robándoles lo poco que tienen y sometiéndoles a un régimen de terror.  Es muy probable que haya sido esta situación la que llevó a estas once mujeres a tomar su decisión.

 

Llegué a la Parroquia Santa Teresita poco antes de las 11 de la mañana.  Al caminar hacia la entrada, en una especie de vestíbulo pude apreciar varios de los féretros.  Cuando me disponía a entrar, comenzó a sonar una marcha, interpretada por la banda de la Congregación Mita e inició el desfile de féretros, todos con una bandera de Haití sobre ellos.. Ya en este punto no pude contener las lágrimas.  No quise entrar a la parroquia hasta que terminara el desfile, así que tomó un tiempo considerable hasta que entraron todos los féretros, en una procesión solemne hasta el altar, ante el cual fueron colocados uno al lado del otro.  Busqué un lugar en los laterales, mientras observaba a los presentes.

Varias de las personas encargadas se ocuparon de colocar fotos de las mujeres sobre cada uno de los féretros.  Cada ataúd era distinto –uno blanco, varios grises, algunos de tonos de marrón y uno negro.  Algunos llevaban un modesto arreglo floral.  Fue hermoso ver que habían invitado representantes de otras denominaciones religiosas, como la Episcopal y la Metodista, aparte de la obvia presencia de la banda de la Congregación Mita.  El dolor no conoce de credos religiosos.  Tod@s nos hermanamos ante esta realidad.

Hubo mensajes de distintas personas, pero de particular emoción fueron los comentarios del líder comunitario Leonard Prophil, quien puso en contexto toda la complicada planificación y gestiones que se hicieron para lograr la ceremonia que eventualmente se efectuó. Las complicaciones surgieron desde el principio, cuando un simple papel de parte del gobierno haitiano impidió que las mujeres pudieran ser enterradas en su país.  Esa denuncia la hizo con evidente indignación.  Relató además, que logró convencer a la directora del Negociado de Ciencias Forenses para que uno de los cuerpos, que aparentemente quedó en peor estado, no fuese cremado porque los haitianos no creen en la cremación.

Entre los sucesos difíciles, se evidenció una vez más la nobleza de nuestro pueblo, presto a ayudar.  Varias funerarias aportaron diversos servicios, desde los ataúdes y la transportación en once coches distintos.  Varios embalsamadores ofrecieron sus servicios y la conocida diseñadora de modas Carlota Alfaro, a través de su academia, aportó las túnicas blancas que cada una de las fallecidas llevaría en su viaje al cementerio municipal de San Juan.  Estas once mujeres tuvieron un funeral digno, como se merece cada ser humano, pero que lamentablemente no siempre es posible.  Su experiencia de horror se transformó en una experiencia hermosa.

A través de la ceremonia la Banda interpretó varias melodías, entre ellas la danza Mis amores, de Simón Madera, la favorita de mi papá.  Aunque el objeto de la inspiración para la letra es un amor no correspondido, no se me escapó la connotación que parte de ella tenía para ese momento y que resonó en mi interior;

Adiós, adiós amores,

encantos de mi vida,

la prenda más querida,

de mi vida, vida, de mi amor, amor.

Siento en el alma pesares,

que jamás podré olvidar,

tormentos a millares,

que hoy me vienen a mortificar.

El corazón se me aflige,

siento tu ausencia mi bien.

Eres el ser que más adoro…

 

Mañana celebramos el Día de los Padres.  Pienso en los padres de esas once mujeres, algunos de los cuales tendrán sus corazones afligidos; sufrirán tormentos a millares que les mortificarán y sentirán su ausencia al recordar a esa niña – una de las once- a quien un día le hicieron sus moñitos atados con cintas de colores.

18 de junio de 2022