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Este blog tiene el propósito de compartir mis ideas que estoy segura son las de muchos. Escribo sobre lo que me enternece, lo que me intriga, lo que me indigna o lo que me divierte. No me impongo fechas límite -escribo cuando quiero. El lector también puede elegir -hay relatos mas extensos, otros mas cortos. Entre cuando quiera. Vivo orgullosa de quien soy, de donde vengo y hacia donde voy, aunque no sepa como llegar... La imagen que lo acompaña es El Laberinto, de la serie Mandalas de Procesos, de Thalía Cuadrado, psicóloga clínica y artista, que me honra con su amistad. Me pareció apropiado para acompañar este blog sin dirección, porque son muchas las veces que me he sentido en un laberinto. Afortunadamente, siempre salgo…

lunes, 10 de agosto de 2026

Perspectiva

 



PERSPECTIVA

Hace más de una semana que se ha alterado la vida de miles de puertorriqueñ@s por una combinación de factores.  Algunos llevan semanas y hasta meses con la rutina diaria patas arriba. Se sabe que los sistemas de distribución de agua y electricidad están obsoletos.  Ya lo estaban cuando nos arrasó el huracán María y el proceso de recuperación no parece haber arrancado.  En el caso de la energía eléctrica el sistema es operado por una compañía privada a cargo de la distribución y otras están a cargo de la generación.  Ambas se culpan una a la otra por los apagones constantes, o como les llaman ahora, los “relevos de carga”. De un tiempo a esta parte, hay un pánico a llamar las cosas por su nombre.  No es apagón, es relevo de carga; no es racionamiento, es un plan de interrupciones programadas; no son problemas, son oportunidades; no son funcionarios problemáticos, son distracciones.  La crisis más reciente y que hace que las otras no parezcan tan graves es la del agua que escasea por falta de lluvia, falta de voluntad y falta de competencia.

Los detalles ya los sabemos; llevamos demasiado tiempo escuchando los desastres de tubos que revientan, reparaciones que resultan en un servicio que se reanudará sabe Dios cuándo, porque el director de la agencia no sabe e itinerarios que no siempre se cumplen.  Y así estamos ahora – unos días con agua y otros sin, pendientes de dónde vamos a buscar el líquido que ya no sale por el grifo. Y se nos altera el ánimo, nos tornamos inquieto@s, molest@s y prendemos “de un maniguetazo”.  Yo, que suelo ser bastante ecuánime, me he sorprendido arrojando sapos y culebras por esta boquita cuando le he relatado a alguna amistad los más recientes incidentes. Y de momento algo me hace caer en tiempo, como esta mañana, cuando accedí a un vídeo de un haitiano con permiso temporero de protección detenido por los cab***es de ICE en Ohio.  Estaban en el proceso de ponerle un grillete electrónico como preludio a iniciar un proceso para despojarlo del permiso y devolverlo a Haití.  El hombre se desplomó, llorando desconsoladamente.

Tengo recuerdos de mi viaje en misión de ayuda a Haití y escuchar un camión que anunciaba la venta de agua con una musiquita como la de los camiones de helados aquí.  Vi las bolsitas de agua que se repartían -parecían pequeños globos- cuando fuimos a participar de un proceso de desparasitar dentro de una improvisada estructura de madera.  Los que esperaban afuera casi derriban el débil panel que nos separaba, desesperados por tener una de esas bolsitas.  Y eso fue hace más de 15 años.  Ahora la situación está peor.  Pandillas de maleantes dominan las calles; muchos han tenido que huir de sus hogares.  No hace mucho tres mujeres fueron deportadas a Haití y al poco tiempo supimos que habían sido asesinadas.  El hombre que se desplomó tiene que haber imaginado su seguro desenlace al regresar a su país. El pueblo haitiano no tiene agua, no tiene alimentos, no tiene seguridad, no tiene paz. Y así hay miles desparramados por el mundo.

Esta realidad que se me había perdido en los vericuetos de la mente me obligó a poner las cosas en su justa perspectiva.  Vivimos en un país que se supone tenga estabilidad, donde al menos las necesidades básicas deberían estar cubiertas, pero no es así y eso indigna.  Yo no tengo agua ahora, pero aunque tarde, la tendré.  Los haitianos que sufren en Haití no la tendrán en años, si es que sobreviven.  Y así hay miles a través del mundo, sufriendo horrores por hambruna, ciclones, terremotos, gobiernos totalitarios, guerras, pillaje y tantas otras calamidades.  Eso no quiere decir que me resigno mirando atrás a quien está peor, pero puedo hacer las denuncias que proceden con respecto a la incompetencia de quienes en este momento gobiernan y de estar en mis manos, aportar soluciones.  Por sobre todo, nunca debo olvidar a quienes menos tienen y que son víctimas de un gobierno insensible.  Puedo dar gracias por las alegrías simples -una buena ducha, un vaso de agua fría, una comida caliente, una noche de sueño apacible.  Puedo -y debo- denunciar lo injusto y hacer lo que esté a mi alcance para aliviar el dolor ajeno.  Puedo indignarme y también puedo agradecer las bendiciones. 

10 de agosto de 2026


1 comentario:

  1. Saludos Anita , comparto tu reflexión y se como te sientes con lo que ocurre en nuestro país, es indignante que este gobierno corrupto PNP no pueda resolver los problemas más aprems como tener agua ,luz ,educación, salud ,seguridad, alimentación etc etc ,aquí lo importante para el gobierno es qseas del corazón del rollo aunque no tengas la capacidad para dirigir o administrar, encima de eso es la falta de supervicion y las no consecuencias por sus actitudes, recuerden que el PNP lo controla todo, policías, jueces, tribunales, ética gubernamental, departamento de justicia, contraloría, etc etc ,hacen y deshacen porque saben que nada les va a pasar, eso es indignante,

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