NO NOS PREPARAMOS PARA LO PEOR
Hemos tenido días de
pesadilla. Hay gente que lleva semanas o
meses sin agua. Los tubos revientan por
doquier y las reparaciones tardan días.
En mi caso, por momentos sentía baja presión de agua y eventualmente no
se recibía ni gota, pero el servicio retornaba ese mismo día o el día después,
lo que resultaba manejable. Para el
viernes pasado, se anunció que iban a hacer unas reparaciones en el área de
Bayamón y Guaynabo, así que pensé que yo, que estoy en el área de Cupey, no me
afectaría. No obstante, en la mañana del
sábado noté que no había suficiente presión, así que procedí a bañarme antes de
lo previsto, por si acaso. También cogí
un poco de agua para usar en el baño, por si el asunto se prolongaba, aunque
siempre tengo un abasto más o menos manejable para resolver por uno o dos
días. Salí al cine y cuando regresé, no
había ni gota de agua. Pensé que
retornaría pronto, así que no me preocupé.
Al día siguiente me enteré que en
una planta de tratamiento de aguas a unos 3 minutos de casa, estarían reparando
una tubería, cosa que no se había anunciado, o al menos yo no me enteré. El domingo anunciaron que el tubo había sido
reparado y que el servicio retornaría paulatinamente. Ok, me dije, es cuestión de esperar. Dice el Diccionario de la Real Academia
Española que lo que ocurre de forma paulatina, procede, obra o se produce despacio o lentamente. Bueno, pues ha sido bieeeeen lentamente,
porque han transcurrido más de 6 días y por el grifo ya no sale ni aire. Y lo que sale por la boca de los
representantes gubernamentales, cuando sale algo, son incoherencias,
explicaciones que resultan incomprensibles o inverosímiles. Eso, sin abundar en que el lenguaje corporal -por
decirlo de una manera elegante, porque lo que pienso no es muy fino que
digamos- del presidente ejecutivo de la Autoridad de Acueductos no nos brinda
confianza. A modo de ejemplo, el martes
pasado, cuando la gobernadora anunció el racionamiento de 48 horas comenzando
este viernes (dos o tres días antes había dicho que había que prepararse para
lo peor), el susodicho dijo: “Los pronósticos son variables y se ha demostrado
esta semana, se esperaba un evento de lluvia importante, al que mucha gente le
puso mucha fe, entre sábado y domingo, y en lo que fue en el área de Carraízo
lo que llovió fue media pulgada”, pág. 6 de El Nuevo Día, del 5
de agosto. Vamos, es ingeniero,
no profesor de español, aunque conozco varios ingenieros que se expresan con
mucha mayor corrección.
Yo no sé cuál noticiario ve el jefe
de AAA, porque todos los que yo vi decían que iba a llover, pero no lo
suficiente. Tiene que llover mucho -es
decir, aguaceros torrenciales y como decía Don Cholito, el agua tiene que caer
en la palangana. Aparte de eso, unos
días antes habían dicho que el racionamiento iniciaría la otra semana. Era totalmente previsible que los niveles del
embalse de Carraízo habían descendido demasiado. Para añadir insulto a la herida, insisten en
que utilicemos el tiempo para prepararnos, cosa que incomoda, por decirlo fino,
ya que estamos sin agua desde el sábado y no se ve luz al final del tubo. De hecho, hoy aparece en la versión digital
del periódico, que el jefe de la AAA ha dicho que para el área que no ha tenido
agua desde el fin de semana, la recuperación será paulatina -¡y dale con la
palabrita!- ya que el sistema permaneció
completamente vacío durante varios días.
Pues yo no sé cómo lo van a llenar, porque no ha llovido. Mi percepción es que alguien tocó la palanca
que no era cuando repararon el tubo en la planta de tratamiento y que ahora no
se puede llenar el tanque. Si no se pudo
hacer antes, ¿qué nos hace pensar que ahora, que sigue sin llover, se podrá? O
tal vez siempre se pudo y es toda una excusa para recuperar el área en varios
días. Yo, a esta gente, no les creo nada.
El jefe de la AAA debe haberle
hecho tremendo cuento a la gobernadora para que ella lo reclutara. Tal vez le habló con varios tecnicismos y
como en país de ciegos el tuerto es rey, la convenció de lo mucho que
sabe. No hay más que ver el nefasto
podcast que ella produjo entrevistando a su esposo, donde ella dice que él -su
marido- sabe de todo. Si no lo han
visto, búsquenlo en YouTube. Ahí está la
clave de por qué tenemos al jefe de AAA, que la hizo creer que sabe de todo lo
relacionado con el recurso agua.
Advierto que el podcast tiene partes que nos ponen en riesgo de un
ataque de vergüenza ajena, particularmente los efectos especiales. Eso que vemos, retrata quién es la persona a
quien se le han confiado los destinos del país. Cuando el PNP celebró primarias
entre ella y Pierluisi, yo pensé que, si uno de los dos iba finalmente a
elecciones generales, era preferible que con todos sus defectos ganara él. Enfatizo que nunca hubiera votado por él
-mucho menos por la susodicha. Aunque
pensé que no iba a hacer buen trabajo, jamás imaginé que iba a ser tan
desastrosa. No, no nos preparamos para lo peor.
7 de agosto de 2026

