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Este blog tiene el propósito de compartir mis ideas que estoy segura son las de muchos. Escribo sobre lo que me enternece, lo que me intriga, lo que me indigna o lo que me divierte. No me impongo fechas límite -escribo cuando quiero. El lector también puede elegir -hay relatos mas extensos, otros mas cortos. Entre cuando quiera. Vivo orgullosa de quien soy, de donde vengo y hacia donde voy, aunque no sepa como llegar... La imagen que lo acompaña es El Laberinto, de la serie Mandalas de Procesos, de Thalía Cuadrado, psicóloga clínica y artista, que me honra con su amistad. Me pareció apropiado para acompañar este blog sin dirección, porque son muchas las veces que me he sentido en un laberinto. Afortunadamente, siempre salgo…

domingo, 31 de julio de 2022

YTHLQMDLG

 



YO TAMBIÉN HAGO LO QUE ME DA LA GANA

 

Como ya he escrito bastante sobre Bad Bunny, pensé que volver a escribir sobre este fenómeno era redundar, pero como diría Luis Rafael Sánchez, cuando uno quiere redundar, redunda. Los tres conciertos llenos a capacidad en el Choliseo y las transmisiones en distintas plazas y sitios de reunión, dan cuenta de que esto no es algo pasajero; Bad Bunny vino para quedarse y a l@s que no nos gusta su estilo, vamos a tener que bregar con eso.  Y bregar con eso no está fácil.  En primer lugar, nos sale hasta en la sopa y somos obligad@s a escucharlo cuando hay grupos de personas en el vecindario cercano poniendo su música a un nivel que constituye  alteración a la paz, pero que no hay mucho que hacer porque no hay patrulla que venga a poner orden a las 2 o 3 de la mañana.

El género del reggaetón – mucho menos el trap no es de mi agrado, como no lo es la salsa o el jazz ese que no tiene melodía, o las composiciones de música “clásica” que son disonantes. Prefiero las baladas de Ednita o Kanny García, los boleros, la salsa de Gilbertito, el merengue de Juan Luis Guerra, los conciertos de violín o cello y por supuesto, las interpretaciones magistrales de Luciano Pavarotti.  Y precisamente eso es lo que tod@s deberíamos entender.  El hecho de que yo encuentre sublime a Pavarotti no quiere decir que lo ponga a todas horas, a alto volumen, para imponérselo a mis vecinos.  Es más, con todo lo que me gusta, no estoy oyéndolo todo el tiempo.  Si yo no le impongo a Pavarotti al vecindario, no veo por qué yo tenga que aceptar que me interrumpan mi sueño con el sonsonete característico del género, aunque por fortuna no se pueda entender a cabalidad la letra de las canciones.

Y las letras son otros veinte pesos.  De hecho, mi mayor objeción a Bad Bunny no es por el género de música que prefiere o porque no me guste su voz.  Me tiene sin cuidado su vestimenta, si se pinta las uñas, el abuso de las llamadas malas palabras o con quién o quiénes se acueste.  Lo que me incomoda es el lenguaje despectivo hacia la mujer, llamándola pu.. o el carácter violento de muchas de las letras o visuales en sus vídeos. Uno de ellos lo muestra en un residencial, simulando usar ametralladoras, rodeado de niños de 9 o 10 años encantados de ver a su ídolo.  Y sabemos – o por lo menos yo lo sé-  que peor que ver a Bad Bunny simulando tener una ametralladora es que muchos de esos niños han visto verdaderas balaceras con armas de diversos calibres.  Bad Bunny retrata lo que ve, pero no veo una lírica de denuncia, sino simplemente lo muestra y ahí lo deja.  Queda de nosotros poner el balance, informando a es@s niñ@s que esa no es la manera de resolver las situaciones.  Ajá –¿y l@s niü@s que no tienen quien les guíe?

Hoy hay una columna de la antropóloga Yarimar Bonilla en la que analiza la figura de Bad Bunny y compara la situación actual con la crítica que se le hacía a los Beatles.  Salvemos las distancias. Los Beatles escandalizaron por su ropa, por la reacción que causaban en las adolescentes y porque era vox populi que fumaban marihuana y probablemente experimentaban con otras cosas, pero las letras de sus canciones se han convertido en clásicas.  Basta recordar Yesterday, Michelle, Hey Jude y el clásico de John Lennon, Imagine. Y sí, en distintas épocas se ha criticado a diversos artistas que rompen con la norma, pero eso no le otorga validez a las letras explícitamente violentas y ofensivas.  Letras como esta:

 

A tu mujer en cuatro voy a ponerla

Chin…ndo y fumando un pasto de la Perla

Tu cara ya nadie va a reconocerla

 

O esta otra joya:

 

Yo soy de P fuckin’ R

Donde yo crecí la vida no vale na’

So, mejor que no te aferre

También tengo un pana que te mete

Y no le teme a que la policía lo encierre

Este es Puerto Rico, lugar de respeto

 

¡Respeto!  Es decir, el respeto se gana a la trágala y se pregona que aquí impera la ley de las armas largas.  ¿Y con qué cara se critica  la violencia que impera en Estados Unidos precisamente porque hay individuos armados hasta los dientes, sin mayores restricciones? Y las luchas por los puntos se retratan, pero no se dice más nada.

 

Yo soy de P fuckin R

Los maleantes con la R

Mejor que la boca cierre

Ante que los míos te entierren

 

Dice Yarimar Bonilla que “esto no es Verde Luz, pero esto es PFKNR”.  Pues para mí no es Verde Luz, pero mucho menos es PFKNR”.  Que la expresión es de un coraje que se lleva enredado al país.  No podemos andar por ahí encabronados con el mundo, que todo tiene su momento. Sigue diciendo Yarimar que “Benito nos devolvió una nueva imagen de país,; un lugar donde todos podemos hacer lo que nos dé la gana, donde no se censuran las palabras malas o el lenguaje inclusivo”.  Y más se ha escrito sobre el hecho de que Bad Bunny le dijo mamab… al gobernador y luego ha planteado que los gobernantes le han faltado el respeto al país.  No hay duda de ello.

Y si BB le dijo mamab… al gobernador porque le dio la gana, éste muy bien podría ripostarle más mamab… eres tú porque también le diera la gana.  Y dicho sea de paso, sería interesante estudiar la etimología de la palabreja y ver si el insulto refleja un pasado no muy inclusivo que digamos.  Entiendo la indignación que las respuestas post María, post terremotos, post pandemia, que LUMA y todas las calamidades de este gobierno que nos han llevado a pensar y hasta comentar por lo bajo que son todos unos cab…, pero no podemos- bueno de poder podemos, pero no debemos andar por ahí profiriendo insultos a diestra y siniestra, sin pensar en las consecuencias.  No todo el mundo hace un análisis sosegado de la realidad y podríamos terminar con un mundo más cínico e intolerante.

La intolerancia que se nos atribuye a generaciones anteriores que vemos con disgusto este culto desenfrenado al YHLQMDLG es otra cara de la intolerancia de los seguidores de BB a otras formas de pensar o de pedir que se  nos permita disfrutar del silencio.  En mi caso, he sido objeto de bromas por mi preferencia por los conciertos de música clásica. Yo no le impongo mi música a los seguidores de BB, pero tampoco quiero que ell@s me impongan la suya.  Que yo también hago lo que me da la gana cuando puedo y no me da la gana de quedarme callada para no parecer fuera de moda.

31 de julio de 2022


lunes, 25 de julio de 2022

Quo Vadis, Puerto Rico

 



¿QUO VADIS, PUERTO RICO?

Hace tiempo que quería escribir sobre esta sensación de que como país damos vueltas; damos pasos hacia adelante, luego hacia atrás y terminamos  cansados, hastiados, indiferentes, desilusionados, hartos o todas las anteriores, sin haber llegado a algún lado.  Los últimos años han puesto de manifiesto la situación colonial del país de manera inequívoca.  Primero, la imposición de una junta que toma decisiones por encima de los oficiales democráticamente electos y luego, de una manera clara e inequívoca, en la decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos en el caso Sánchez Valle.  Su lectura duele, pero es una realidad.  Puedo entender que much@s ciudadan@s sigan aferrados a lo que una vez pensamos que era, pero que tristemente, descubrimos ya no es o peor aún, que nunca fue.  Se me hace un poco más difícil, en el caso de aquéllos que son abogad@s, legislador@s o ambos, que sigan aferrad@s a un pasado que con momentos luminosos, perdió pertinencia.

Imagino que esta resistencia a aceptar nuestra realidad colonial es algo así como la resistencia que much@s hemos tenido a enfrentar la realidad de que el matrimonio que pensamos era para toda la vida resulta que en un momento dado llega a su fin.  Nos preguntamos si alguna vez hubo verdadero amor, como much@s se preguntan si la creación del Estado Libre Asociado fue un engaño.  De hecho, los independentistas siempre plantearon que el ELA era una farsa.  Pero claro, ahora es fácil llegar a la conclusión de que el ELA era un espejismo y afirmar que Muñoz lo sabía.

Muchas veces me pregunté si mi ex en realidad me quiso, o si yo no vi las señales que estaban ahí desde aun antes de casarnos. Sin lugar a dudas, había unas características que apuntaban a que él y yo veíamos la vida de forma muy distinta, pero no quiere decir que no me amara –solo quiere decir que no me amó como yo quería que me amara y tardé unos ocho años en darme cuenta.  Porque me di cuenta –hay gente que se mantiene en una relación que no satisface a ninguno de los dos, esperando una transformación milagrosa, por no dar su brazo a torcer, por los hijos, por el qué dirán, por no “darle el gusto al otro o la otra” o estar en total negación. Algo así ocurre con el ELA.

Para algun@s, el ELA era un espejismo o peor aún, un vil engaño; para otr@s, algo susceptible de mejorarse y para otr@s como yo, algo que cumplió su misión en un momento crucial de nuestra historia y como el matrimonio que ya no funciona, es momento de dejar ir. Y ahí estamos, dando pasos para atrás y para adelante, en un momento crítico en el que los líderes tienen mucho de voluntariosos y poco de fuente de inspiración.  Resulta patético ver que el partido que fundó Luis Muñoz Marín se autodestruye, mientras que los que ostentan posiciones de poder se enfrascan en discusiones sin sustancia. Y los que ahora gobiernan están en otro nivel de negación, por lo que el país está sumido en este pantano del que parece no haber salida.

Por un lado, hay pugnas por asuntos del manejo de las crisis rutinarias, complicado por la operación de un sistema de energía en manos de LUMA –una compañía que llegó con la promesa de mejorar el sistema deficiente que había estado en manos de la Autoridad de Energía Eléctrica.  Más de dos años y varios miles de millones después, no vemos la luz al final del túnel.  Es más, el servicio se interrumpe con inusitada frecuencia y por razones que van desde vientos, falta de poda, equipos faltos de mantenimiento y hasta aves.  Los únicos que defienden el sistema son el gobernador, su círculo más cercano y por supuesto, la gerencia de LUMA. El problema de la politización en las agencias públicas parece no tener fin y se pone de manifiesto con las actuaciones del sub secretario de Educación, que tras actos dudosos de favorecer gente de su partido, pasa ahora a ser sub secretario del Departamento de Transportación y Obras Públicas, como si fuese lo mismo trabajar con programas educativos que con la infraestructura del país, que depende de conocimientos en ingeniería.

Las carreteras están hechas un desastre, los rótulos son inexistentes, hay escasez de vivienda asequible, los costos de medicinas, de comida, de gasolina, de materiales de construcción y muchos más son astronómicos.  Mientras tanto, la legislatura parece más interesada en ganar pequeñas batallas técnicas y tácticas, que en buscar un consenso que nos lleve a mejorar la calidad de vida de tod@s. Los que favorecen el ELA ni siquiera han producido un documento que valide su permanencia.  Los que favorecen la Libre Asociación no acaban de crear un nuevo partido que le de coherencia y forma a algo que podría ser una alternativa a la estadidad o la independencia.  De hecho, los propulsores de la estadidad no parecen haber adelantado nada con los seis cabilderos pagos con fondos públicos que pululan como almas en pena por la capital federal y los que favorecen la independencia están algo perdidos luego del triste suceso de cómo mal manejaron una queja dentro de su propio partido.

Mientras tanto, el país se mueve entre los actos escapistas de chinchorreo, de chismes de farándula o de asistencia a conciertos de sus artistas, incluyendo al fenómeno de Bad Bunny, que much@s no quieren analizar, por aquello de no verse passé. Es algo que merece examinar porque indudablemente, toda una generación está viendo algo que les hace sentido, sin importar el contenido violento y ofensivo hacia las mujeres de muchas de sus letras.  Es innegable que este chico arrastra multitudes, así que más vale que sepamos por qué.  La insatisfacción con lo establecido es evidente y no me cabe duda que explotó tras el paso del huracán María.

María sacó lo peor y lo mejor de nosotros. Acrecentó el oportunismo, la incompetencia y las influencias indebidas, pero también despertó aún más el deseo de ayudarnos unos a otros.  Despertó la indignación que un nefasto chat nos llevó a sacar a un gobernante inmaduro, oportunista e incompetente. Esa gesta es evidencia fehaciente de lo que somos capaces de lograr cuando tenemos un propósito común que hoy parece se nos escapa de las manos.  Hemos vuelto a ser indiferentes y derrotistas, casi tirando la toalla ante esta mala administración del país, como si no valiese la pena luchar.

La generación que creó la Constitución que hoy cumple 70 años se enfrentó a un país sumido en la miseria y la desesperanza, cuyos habitantes en su gran mayoría no pasaban de grados en escuela elemental.  Esa generación creó algo nuevo, algo que hasta entonces era impensado. ¿Cómo no vamos a ser capaces de salir de este marasmo en el que estamos sumid@s, ahora que tenemos mejor educación y mayores adelantos tecnológicos?  Hay quien se desespera, porque no ve progreso.  Yo me mantengo aferrada a la fe de que un Puerto Rico mejor es posible, aunque yo no llegue a verlo.  No se trata de trabajar sólo para nosotr@s mism@s. Se trata de trabajar por el futuro nuestro y de los que vendrán. No me cabe la menor duda de que lo podemos hacer.

25 de julio de 2022

 

sábado, 18 de junio de 2022

Once

 




ONCE ATAÚDES

Asistir a exequias fúnebres es una actividad que la mayor parte de nosotros rehúye. Algunos asisten por mero formulismo –porque es lo que se espera de acuerdo con los cargos que ocupen en el gobierno o empresas.  Yo he participado de algunos de esos y aunque he ido como un ejercicio del deber, siempre algo conmueve.  Me incomoda sentir que de algún modo estoy asomándome al dolor ajeno, sin tener pleno derecho a ello.  En otras ocasiones, el dolor me ha tocado demasiado cerca –madre, padre, prima segunda,  varios parientes.  Conozco ese dolor más de lo que quisiera. Hubo un funeral que se me quedó sin presenciar, porque por razones que no puedo entender, la persona encargada decidió hacer los trámites en solitario, sin avisarle ni siquiera al resto de la familia.  Era una amiga muy querida y todavía siento que algo se quedó inconcluso –que ese cierre tan necesario en nuestra cultura se quedó a la espera.

El miércoles asistí al servicio religioso que se celebró para quienes nunca conocí.  No sabía quiénes eran, no conocía sus nombres de antemano, pero sentí que yo tenía que estar allí.  Se trataba de las once mujeres haitianas que murieron ahogadas el mes pasado, tratando de llegar a nuestras costas en una endeble embarcación que al parecer llevaba más de 60 pasajeros.  Los relatos del naufragio resultaron tan horribles que me detenía por momentos en la lectura, porque me resultaban demasiado dolorosos.  Según uno de los reportajes, murieron varios niños durante la travesía y sus pequeños cuerpos fueron lanzados al mar. No entro en más detalles, porque resulta macabro, pero puedo imaginar el dolor de esas madres y su desesperación.

No sé si algunas de las mujeres objeto de las honras fúnebres era una de esas madres.  Tan sólo sé que tenían que ser  madres, amigas, hijas, hermanas de alguien que seguramente no estaba allí para darles ese último adiós y tener ese ritual de cierre tan doloroso, pero necesario.  Conocer algunos detalles de la tragedia que les tocó vivir me motivó a estar en esas honras fúnebres.  La situación de Haití me conmueve desde hace años; tanto así, que tras el terremoto del 2010 viajé a Haití en dos ocasiones, con un grupo de misioneros de una parroquia a la que no pertenezco, pero que son ejemplo de lo mejor que hay en l@s puertorriqueñ@s.

 Estar en Haití me puso de frente con un nivel de miseria inimaginable, pero al mismo tiempo con el gozo de las cosas sencillas y la encarnación del milagro de los panes y los peces cada vez que nos reuníamos para compartir alimentos con los miembros de la comunidad.  Conocí, además, la solidez de los lazos familiares, la ternura de un padre haciéndole sus moñitos atados con cintas a su pequeña hija. Pude apreciar la dignidad callada de quienes teniendo tan poco, lucían sus mejores galas para asistir a misa y caminaban erguidos, con una presencia que ni la más sofisticada pasarela ha visto. La lectura de varias novelas y crónicas de  una autora haitiana, Edwidge Danticat, es testimonio de lo que yo vi.

Tal vez por todas mis experiencias con el pueblo haitiano, sentí la necesidad de asistir a estas honras fúnebres. La situación en Haití, si cabe imaginarlo, está aún peor que cuando yo viajé.  Ya no sólo es la pobreza y la corrupción, sino que además, tras el asesinato de su presidente hay pandillas que regentean las calles abusando de los residentes, robándoles lo poco que tienen y sometiéndoles a un régimen de terror.  Es muy probable que haya sido esta situación la que llevó a estas once mujeres a tomar su decisión.

 

Llegué a la Parroquia Santa Teresita poco antes de las 11 de la mañana.  Al caminar hacia la entrada, en una especie de vestíbulo pude apreciar varios de los féretros.  Cuando me disponía a entrar, comenzó a sonar una marcha, interpretada por la banda de la Congregación Mita e inició el desfile de féretros, todos con una bandera de Haití sobre ellos.. Ya en este punto no pude contener las lágrimas.  No quise entrar a la parroquia hasta que terminara el desfile, así que tomó un tiempo considerable hasta que entraron todos los féretros, en una procesión solemne hasta el altar, ante el cual fueron colocados uno al lado del otro.  Busqué un lugar en los laterales, mientras observaba a los presentes.

Varias de las personas encargadas se ocuparon de colocar fotos de las mujeres sobre cada uno de los féretros.  Cada ataúd era distinto –uno blanco, varios grises, algunos de tonos de marrón y uno negro.  Algunos llevaban un modesto arreglo floral.  Fue hermoso ver que habían invitado representantes de otras denominaciones religiosas, como la Episcopal y la Metodista, aparte de la obvia presencia de la banda de la Congregación Mita.  El dolor no conoce de credos religiosos.  Tod@s nos hermanamos ante esta realidad.

Hubo mensajes de distintas personas, pero de particular emoción fueron los comentarios del líder comunitario Leonard Prophil, quien puso en contexto toda la complicada planificación y gestiones que se hicieron para lograr la ceremonia que eventualmente se efectuó. Las complicaciones surgieron desde el principio, cuando un simple papel de parte del gobierno haitiano impidió que las mujeres pudieran ser enterradas en su país.  Esa denuncia la hizo con evidente indignación.  Relató además, que logró convencer a la directora del Negociado de Ciencias Forenses para que uno de los cuerpos, que aparentemente quedó en peor estado, no fuese cremado porque los haitianos no creen en la cremación.

Entre los sucesos difíciles, se evidenció una vez más la nobleza de nuestro pueblo, presto a ayudar.  Varias funerarias aportaron diversos servicios, desde los ataúdes y la transportación en once coches distintos.  Varios embalsamadores ofrecieron sus servicios y la conocida diseñadora de modas Carlota Alfaro, a través de su academia, aportó las túnicas blancas que cada una de las fallecidas llevaría en su viaje al cementerio municipal de San Juan.  Estas once mujeres tuvieron un funeral digno, como se merece cada ser humano, pero que lamentablemente no siempre es posible.  Su experiencia de horror se transformó en una experiencia hermosa.

A través de la ceremonia la Banda interpretó varias melodías, entre ellas la danza Mis amores, de Simón Madera, la favorita de mi papá.  Aunque el objeto de la inspiración para la letra es un amor no correspondido, no se me escapó la connotación que parte de ella tenía para ese momento y que resonó en mi interior;

Adiós, adiós amores,

encantos de mi vida,

la prenda más querida,

de mi vida, vida, de mi amor, amor.

Siento en el alma pesares,

que jamás podré olvidar,

tormentos a millares,

que hoy me vienen a mortificar.

El corazón se me aflige,

siento tu ausencia mi bien.

Eres el ser que más adoro…

 

Mañana celebramos el Día de los Padres.  Pienso en los padres de esas once mujeres, algunos de los cuales tendrán sus corazones afligidos; sufrirán tormentos a millares que les mortificarán y sentirán su ausencia al recordar a esa niña – una de las once- a quien un día le hicieron sus moñitos atados con cintas de colores.

18 de junio de 2022

 

 

jueves, 9 de junio de 2022

Ilusión

 


ILUSIÓN

Los sueños se pudren si no se les muda el aire.

Luis Rafael Sánchez

Ayer pude lograr algo que desde la semana pasada me hacía mucha ilusión.  Y me detengo en esta palabra, porque me parece importante entender el concepto detrás de ella.  El Diccionario de la Real Academia Española tiene cuatro acepciones para la palabra y la más que se ajusta a lo que siento dice; Viva complacencia en una persona, una cosa, una tarea, etc.  Pues viva complacencia es lo que siento al evocar la persona de nuestro afamado escritor Luis Rafael Sánchez.  No voy a relatar todo el trasfondo, porque fui su alumna hace algo más de 40 años y he escrito sobre él en varias ocasiones.  No hace falta, tampoco, entrar en todos los méritos que tiene como escritor.  Lo que quiero es abordar el tema de la ilusión encarnada.

La semana pasada el periódico El Nuevo Día anunció un concurso  para sus suscriptores – y yo soy una de ellas – en el que el premio consistía en dos entradas para un conversatorio con la presencia de Luis Rafael Sánchez.  En segundos estaba sometiendo mi participación, la que desafortunadamente no culminó en el tan ansiado premio.  Había llamado a una amiga que también está suscrita para pedirle que participara y por supuesto, de resultar ganadora me invitara, pero tampoco resultó.  Cuando hablé con ella empezamos a urdir un plan por si ninguna resultaba ganadora.  El plan era que yo iba a llegar de todos modos al Museo de Arte de Puerto Rico presumiendo que era muy probable que la actividad no se llenase a capacidad.  Dedujimos que para estas cosas siempre alguien desiste de ir a última hora, se enferma o simplemente se le olvida.  Una vez allí diría que soy admiradora de Luis Rafael Sánchez, que tengo un blog que contiene varios ensayos dedicados a él y que mi amiga es pintora, momento en el cual le mostraría a la persona destacada en la entrada una foto de la pintura que mi amiga me hizo con mi papá. Todo esto es cierto, así que no mentía y esperaba que la persona se conmoviera y me dejara pasar.

Debo recalcar que bajo circunstancias normales, soy incapaz de presentarme a un lugar sin ser invitada, pero ver de nuevo a Luis Rafael Sánchez bien ameritaba el atrevimiento. La última vez que lo vi fue en marzo – no hace tanto- en ocasión de la nueva puesta en escena de su obra Quíntuples como parte del Festival de Teatro del Instituto de Cultura Puertorriqueña, que se le dedicó precisamente a él.  Supuse que estaría en la presentación y en efecto, así fue.  Crucé el escenario de la Sala Victoria Espinosa, que es una experimental a saludarlo tan pronto lo vi. Me saludó afectuosamente, agradeciendo mi presencia.  Yo sentía que no podía articular un pensamiento coherente, porque este hombre tiene un efecto hipnótico sobre mí, que me deja casi sin palabras, cosa que siempre me recrimino luego del encuentro.

No tuve que recurrir al plan, gracias a Dios, porque una amiga periodista me incluyó en la lista de invitados, así que no me expuse a la vergüenza de que me negaran la entrada, luego de que yo había estado pensando en el ajuar que usaría.  Ser desalojada como intrusa del Museo de Arte de Puerto Rico, con mi little black dress, mi reloj bueno y sortija de ónix no es una experiencia que quisiera tener.  Tras cruzar el vestíbulo y esperar unos minutos, tuvimos acceso al teatro. Lo divisé de inmediato al pie de la sala de teatro del Museo.  Estaba conversando con otras personas y no quise interrumpir, por lo que procedí a sentarme en la segunda fila, más o menos. Por fortuna, él terminó de hablar con algunos de los presentes que acudían a saludarlo, se dirigía a su asiento en primera fila y pasaba frente a donde yo estaba ubicada.  Profesor, le llamé y me identifiqué.  Sí, claro, Ana Olivencia; qué bueno verte, me dijo.  Leí tu carta, me recordó.  La carta es otra historia, pero lo importante es que me recordó.  En este punto ya yo había pasado de la anticipación del encuentro al éxtasis.

La primera parte de la actividad consistía de una anécdota que relatarían algunos de los colegas del escritor, seguido de la lectura de un extracto de alguno de los textos que le hubiesen impresionado.  Fue hermoso escuchar los testimonios de Mayra Montero, Cezanne Cardona, Manolo Núñez, Mercedes López Baralt, Idalia Pérez Garay, Benjamín Torres Gotay, rindiendo tributo a quien es compañero columnista en el periódico o colegas de antaño en la IUPI. En cuanto a los últimos, es evidente el afecto que le tienen a su ex colega – un afecto que es evidentemente recíproco.  Idalia leyó un monólogo de La pasión según Antígona Pérez, con la maestría de siempre aderezada por la presencia de su autor.  Cezanne Cardona, ahora compañero en el periódico, escogió un ensayo que conozco – Pelo malo.  Me trajo recuerdos del horrible proceso al que me sometía mi mamá para lograr alisar mis rizos.

Benjamín Torres Gotay manifestó que no había tenido el placer de conocer personalmente al homenajeado, pese a evidentemente conocer su obra.  Escogió un pasaje de una columna aparecida hace varios años y que yo conocía: ¡¡¡Alaska!!!, que trata sobre este puertorriqueño que decide abandonar la isla para irse –of all places, a Alaska y comienza a despotricar contra nuestro terruño haciendo un inventario de todos los males. Busqué la columna porque sé que me había impactado su lectura y en efecto la recordé plenamente y me causó el mismo encabronamiento del alma- cita textual. Me lo causa cada vez que veo a puertorriqueñ@s en ese horrible placer enfermizo de ensuciar el nido propio.

Me encabrona, sobre todo en aquéll@s que habiéndose ido por tan sólo meses, súbitamente sienten que allá en Nueva York, Chicago, Miami, u Orlando todo es una maravilla y acá -se ensucian la boca diciendo-  todo es una porquería.  Eso, aunque tengan que tener hasta tres trabajos para pagar apartamentos de cartón y no tengan tiempo para disfrutar el mucho dinero que dicen ganar pero que así mismo tienen que gastar en los costosísimos alquileres. Y ni hablar de que no pueden hablar español en lugares públicos, porque seguida les dicen que se vayan a su país, porque el gringo promedio no sabe distinguir entre un puertorriqueño, un dominicano o un mejicano, que del mismo modo merecen respeto.  No saben, ni les interesa saber dónde está Puerto Rico.  Y no sigo, porque el tema es la ilusión.

Después de los tributos, finalmente se dio paso al conversatorio, hábilmente dirigido por Ana Teresa Toro, quien guió el comienzo de los temas que Luis Rafael Sánchez se encargaba de elaborar, adornar yendo por los laberintos de la memoria y arribando siempre, al punto preciso.  Asombra su mente prodigiosa, su memoria vívida.  Embelesa su tono de voz fuerte, viril, capaz de alcanzar diversos matices y evocar emociones fuertes y por momentos tiernas.  El relato de su tío, un hombre cabal como él lo describió nos deja ver la importancia de los modelajes que la familia ofrece. Relató experiencias de la niñez, de la juventud temprana con candidez, sin poses de gran intelectual, pese a que derecho tiene.  También incluyó anécdotas de experiencias amargas y de la importancia de ser quien uno es, independientemente de lo que digan los demás.  Dice que no le gusta que le llamen maestro, ni mucho menos el escritor nacional.  Y bueno, cada uno de nosotros es maestro a su manera.  Unos enseñan lo que debemos y otros lo que no debemos ser.  Para mí siempre será mi profesor, porque así lo conocí.

Por supuesto que después de que salí de la IUPI  ha seguido escribiendo y ganando mayores reconocimientos.  Leerlo es un gozo y se me infla el pecho de orgullo al saber que yo lo tuve como Profesor –que podía hablarle, hacerle preguntas y deleitarme con su voz cada vez que iba a clase.  Cada vez que leo una de sus columnas en el periódico me parece escucharlo y me siento a leerle con calma, disfrutando cada palabra, cada imagen, cada idea que pude haber tenido yo, pero que hasta ahora no he sido capaz de decirla con la misma maestría –al menos no con la frecuencia que él lo hace.

Y dueño y señor del espacio como lo es, cuando sintió que ya se había dicho lo necesario, él mismo puso fin al conversatorio.  Salimos a disfrutar el coctel mientras  él permanecía aún en el teatro.  Compartimos un poco con Cezanne, con quien intercambié mis experiencias particulares con mi llamado pelo malo y al rato llegó él.  Logré verbalizar algunos pensamientos coherentes, porque su presencia me desconcierta y le relaté el plan que había urdido para llegar a verlo.  Me dijo: pero me hubieras llamado y venías como mi invitada. Y claro, yo no tengo su teléfono y dudo mucho que me hubiera atrevido a llamarlo, pero me sentí feliz de que él me tomara en cuenta.  Nuevamente me agradeció mi presencia y entonces, un amigo ofreció tomar una foto.  Yo me sentí cohibida, porque no me gusta eso de aparecer en fotos con gente famosa, como si yo quisiera que algo de su presencia se me pegara, o que yo pretendiese tener una relación más estrecha de lo que es.

Luis Rafael Sánchez hizo gala, una vez más, del caballero que es.  Me ofreció su brazo y posó su mano sobre la mía, para una foto que para mí será memorable.  Significa el privilegio de haber tenido su presencia por tantos años, aunque no lo viera con frecuencia.  Significa un referente para ser mejor profesional, mejor ser humano. Significa la permanencia de la ilusión, que me habita y no me abandona.  Cada vez que anticipo uno de estos encuentros fugaces me renuevo.  La mujer joven que comenzaba a descubrir un mundo totalmente nuevo en la universidad vuelve a habitarme y sigo descubriendo, anoche  del brazo de Luis Rafael Sánchez y en el futuro, figurativamente.  La foto es demasiado especial para compartirla en su totalidad y no quiero que se desvirtúe su propósito.  Aquéllos muy allegados a mí saben el valor que tiene para mí.

A mi Profesor, le agradezco llevarme en las alas de la ilusión y aguardo con fe el próximo vuelo.

9 de junio de 2022

 

sábado, 21 de mayo de 2022

Privilegio

 






EL PRIVILEGIO DE NACER EN ESTA TIERRA

 

A principios del mes de abril decidí quedarme unos días en Rincón, para celebrar de una forma muy particular el natalicio de mi papá.  Pasé tres días hermosos en Villa Cofresí, solita con mis estrellitas y Papi en el corazón.  Al regreso pensé escribir sobre la experiencia, pero otros asuntos interfirieron con mi disposición para sentarme a escribir.  Hoy he decidido juntar las experiencias de Rincón con otras, porque todas son parte del mismo regalo que me ha dado la vida al colocarme en esta bendita tierra.

Cuando tomé la decisión de ir a Rincón pensé que me llevaría mis dos estrellitas de guata, por aquello de que son una representación de las estrellas de mar, así que Estrellita y Perli (del personaje Pearl de la película Finding Nemo) me acompañarían. 


No me sirvieron de nada para resolver mis problemas direccionales, pero vamos, eran compañía.  La primera parada fue para contemplar la enorme bandera de Puerto Rico en el mirador camino a Quebradillas.  Ver esa bandera ondeando me emociona.  Más tarde, cuando tuve que dejar la carretera núm. 2, me perdí -¡tres veces!, pero finalmente llegué al hotel.

Durante la estadía disfruté de las espectaculares puestas de sol, caminatas por la playa y la amabilidad del personal del hotel  Sin duda, la distancia de la zona metropolitana tiene un efecto suavizador en el carácter de la gente.  Por las mañanas me sentaba a disfrutar el desayuno con Estrellita y Perli,   

 leía La Palabra Diaria y me ocupaba de registrar los agradecimientos por las bendiciones recibidas el día anterior antes de dar mi caminata para hacer el poco ejercicio que hago, escuchar el rumor de las olas, ver el vuelo de los pelícanos y sentir la arena y el agua salada en mis pies.

El día que debía regresar, tras la caminata, me senté a contemplar la belleza del paisaje marino y vino a mi mente la canción Bello amanecer, de Tito Henríquez. La melodía ha permanecido en mí y se ha arraigado durante estas semanas luego de esa visita.  Al regreso de Rincón, decidí detenerme en un lugar cercano al hotel en el que hacen unas empanadillas de marisco exquisitas –Kaplash.  Como no sabía si con el tiempo el tamaño habría variado, decidí pedir solo dos –una de camarones y otra de combinación de mariscos.  El tamaño no era pequeño y estaban bien rellenas, pero como soy tan glotona, pedí una de langosta. Las tres estaban exquisitas –con la sazón en su punto, crujientes, de un color dorado pálido, que denota que quien las frió sabe lo que tiene entre manos.  Esto de freír es un arte –hay que esperar a que el aceite esté a la temperatura adecuada, para que no se quemen por fuera ni absorban demasiada grasa.  Estaban de-li-cio-sas.

Con mi pancita llena de marisco enfilé rumbo a San Juan y afortunadamente no me perdí.  Me detuve en el negocio que hay en Quebradillas en el que venden dulces y quesos típicos.  Compré galletas cuca y marrallo para un amigo; gofio y dos tipos de queso para mí.  Uno de los quesos es el tradicional queso blanco y el otro no lo había visto antes –contenía hierbas y días después lo probé durante un almuerzo que preparé para unas amigas.  Estaba exquisito, pero no sé si tendré que volver a Quebradillas para conseguirlo, porque nunca antes lo había visto.

Durante las semanas siguientes he tenido experiencias muy hermosas de compartir con amigas muy especiales a las que me une el gusto por las artes y el buen comer. A veces salimos a disfrutar en algún restaurante y otras en mi apartamento o en su casa –lo importante es el compartir.  También el artista Carlos Sueños me recordó que la exposición de una coleción privada en el Museo de Arte de Puerto Rico (MAPR) que contenía una de sus obras cerraba en esos días, por lo que me invitaba a verla.  Ese día estaba algo complicada, pero decidí ir porque quise honrar el pedido que me hacía.  La visita al MAPR resultó infinitamente mejor de lo que esperaba. Aparte de la obra de mi amigo, pude apreciar otras de Myrna Báez, Martorell, Arnaldo Roche, Jaime Suárez, Alicea y otros que admiro.  Carlos llegó al poco rato de yo estar allí y me dio mucho gusto saludarlo. Como si fuera poco pude ver la exhibición en préstamo del Museo de Arte de Ponce (MAP) que contenía el icónico cuadro de Leighton, Sol ardiente de junio (Flaming June).  ¡Fue como ir al MAP sin tener que llegar hasta Ponce!



Cuando salí de las salas de exhibición decidí pasar por los jardines del museo, porque me transmiten mucha paz.  Allí estaba el estanque con los peces koi, los cuales se acercaron al sentir mi presencia.  Quisiera pensar que acudieron a saludarme, pero sospecho que simplemente pensaron que yo los iba a alimentar.  Espero no se enojaran conmigo. 



Seguí el recorrido y vi cómo se mantiene esa sensación de paz.  Cargada de esas emociones tan sanadoras, me fui.  Luego recibí un mensaje de Carlos agradeciéndome mi visita y que fuese su amiga.  Se me nublaron los ojos, sobre todo cuando incluyó un mensaje que aparecía en las redes y termina diciendo “Sé como el agua…buena y transparente”.

Esto me retrotrajo a una llamada que recibí de un amigo que fue mi pareja hasta hace más de 20 años, en la que me manifestó que yo había sido en su vida como un vaso de agua clara en medio de aguas turbias. ¿No es hermoso?  Mi naturaleza pisciana me mantiene conectada al agua, los peces y por supuesto, las estrellas de mar.  Con el tiempo, he aprendido a fluir, dejando atrás todo lo que no me hace bien y fijando mi atención en todo lo hermoso que este mundo tiene para ofrecer.

Entre las bendiciones más recientes está mi voluntariado en la Fundación Luis Muñoz Marín (FLMM), que me ha brindado la oportunidad de aprender más sobre nuestra historia y me ha traído nuevas y excelentes amigas con las que comparto en y fuera de la Fundación.  El pasado miércoles tuvimos la oportunidad de hacer una excursión organizada por el director del Archivo Histórico de la FLMM, Julio Quirós, para ver la exhibición de los 100 años de la radio en Puerto Rico, gestada por Luis Molina Casanova.  Fue una interesantísima experiencia. Tras esa visita y un corto encuentro en las oficinas de la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades, donde nos obsequiaron hermosos libros, hicimos un alto para almorzar y varias amigas escogimos un lugar que al menos yo, no había visitado. Se encuentra  cerca de la recién restaurada Iglesia San José, la cual yo no había visto tras  los trabajos recientes. Desde el lugar que escogimos para sentarnos a almorzar, divisé un ángulo de la fachada de la Iglesia que me pareció interesante y le tomé una foto.

Tras el almuerzo, pudimos ver el interior de la Iglesia, que está hermoso. Luego  visitamos otras exposiciones en Ballajá, incluyendo una de Antonio Martorell que me dejó anonadada. Había olvidado que esta exhibición contenía la pintura en tela Las manos de Andrea, un retrato de su hermana Consuelo embarazada, para lo cual usó de modelo las manos de Andrea, la mujer que fue asesinada por su compañero el año pasado.  En ese momento Martorell no imaginó el significado que adquiría su cuadro sobre tela, particularmente porque su hermana se llamaba Consuelo.  Me emociono sólo de pensar en el simbolismo inesperado de su obra.  Y hay otras piezas en la exhibición, plenas de simbolismos y que evidencian el genio creador que es Antonio Martorell. Tras ver las exhibiciones, visitamos las oficinas de la Oficina Estatal de Preservación Histórica, (SHPO por sus siglas en inglés), donde nos obsequiaron más exquisitos libros.  Salimos cargad@s de arte y buenas experiencias.

Y como si todo este despliegue de bendiciones recibidas en menos de dos meses no fuese suficiente, ayer fui al concierto de Danny Rivera – Alma de cantor- en El Teatro de la IUPI.  

Sí, así en mayúsculas, porque este es un teatro con magia, que encierra múltiples recuerdos de mis tiempos de estudiante.  Al llegar, fui primero a visitar la plaza frente a La Torre, porque para mí, visitar los predios de la IUPI tiene algo de sagrado y hay que acudir al altar. 


Y el entorno de la IUPI está también ligado a Danny Rivera, cuyas canciones se popularizaron durante esos tiempos.  Amada amante, Libre, Amar o morir son sólo algunas.  De tiempo posterior a mis años de estudiante es una contenida en su disco Serenata – Mujer abre tu ventana, que todavía me hace suspirar y desear que un hombre amoroso y tierno me brinde una serenata.

Danny no sólo cantó sus éxitos, sino también danzas y lo que fue para mí la gran sorpresa, el aria de la ópera Elixir de amor - Una furtiva lágrima, de Donizetti.  Se me hacía difícil creer que Danny fuese capaz de interpretar ópera y mientras cantaba, rogaba que no fuese a fallar, pero salió triunfante de ese reto que él mismo se impuso.  Hay que tener agallas para lanzarse a cantar algo así cuando se es un cantante de música popular más que reconocido, cuyo público quedaría más que complacido con tan sólo escuchar sus éxitos. Danny nos dio a tod@s una gran lección: nunca es tarde para abordar nuevos retos.

El concierto estuvo cargado de emoción y en un momento, tras interpretar Amada amante, el público, yo incluida, le proporcionó una merecidísima y prolongada ovación que hizo llorar al querido intérprete.  Por supuesto, el concierto finalizó con Tu pueblo es mi pueblo, que es una especie de himno que hace que tod@s nos pongamos de pie y cantemos con y desde el alma.  Salí de la IUPI feliz, cargada de hermosas emociones y sobre todo, orgullosa de saber que esta tierra es capaz de producir tanto talento en todas las manifestaciones del arte, así como producir gente de espíritu noble.

Los últimos años nos han golpeado muy fuerte: huracanes, terremotos, junta de Control Fiscal, la colonia al descubierto, los desmanes de compañías como Whitefish y LUMA, la corrupción que se descubre, pero nada, nada de eso puede opacar la grandeza de este pueblo reflejada en los pocos detalles que he tenido el privilegio de experimentar en menos de dos meses, pero que han estado en mi vida desde siempre.  Más aun, seguirán estando ahí, porque este pueblo tiene un alma gigante.  Por eso resuenan en mi mente unas líneas de la canción Bello amanecer:

Orgullosa me siento una y mil veces

Y le agradezco al Señor me permitiera

Haber nacido en esta tierra tan hermosa

En esta tierra donde mis ojos

Vieron la luz por vez primera.

21 de mayo de 2022

 

domingo, 8 de mayo de 2022

Madres

 



¿MADRE YO?

Mi mamá siempre decía: las cosas se hacen bien o no se hacen.  Tal vez me tomé demasiado a pecho el aforismo y por eso decidí no tener hij@s.  Para algunas personas esta admisión es inconcebible, porque piensan que el anhelo de toda mujer es ser madre.  Tan fuerte es esta noción pre concebida, que muchas no se atreven admitir que no quieren serlo y terminan teniendo hij@s por la razón equivocada –no porque lo desean, sino porque es lo que se supone que hagan.  En el proceso, unas terminan siendo madres espectaculares, pero otras, tristemente, terminan siendo madres maltratantes, cuyos hij@s quedan marcad@s de por vida.

Poca gente sabe que no soy madre por decisión, pero aquéllas a quienes les he revelado esta realidad me han dicho que yo hubiese sido una madre magnífica.  Les agradezco el cumplido, pese a que no estoy tan segura de ello y me hace pensar en el valor que tuvieron  todas las mujeres que ante las dudas de su capacidad de ser buenas madres se lanzaron al vacío y se embarcaron en este proyecto de toda una vida, que es traer al mundo una persona que en primer lugar, ni siquiera saben qué retos de salud puede tener.  En segundo lugar, no saben si esa criatura resultará ser insoportable.  Créanme –he visto hij@s de madres espectaculares, que me confirman que tomé la decisión correcta.  Por último, criar no es una tarea de sólo un tiempo –el vínculo madre-hij@ se mantiene de por vida y aún más allá.  Son miles las mujeres que pensaron haber cumplido su misión, cuando un accidente les vuelve a poner al cuido de ese ser que hace años dejó de ser menor de edad.

Hay mujeres que han querido ser madres y por caprichos de la naturaleza no han podido serlo y se lamentan toda la vida de esa realidad. Otras abrazan la idea de la maternidad a través de la adopción y son tan madres de esa criatura como cualquiera que le haya parido.   Esas que deciden criar a quienes no les une ningún vínculo de sangre o que teniéndolo no tienen obligación de asumirlo, tienen todo mi respeto. Hay quienes  se convierten en madres “postizas” de sobrin@s, ahijad@s o niños que residen en hogares para niñ@s maltratad@s.

Según algunas de mis amigas, yo canalizo la maternidad de otra forma.  Y que conste que por mi condición de mujer hablo de maternidad, pero en el caso de los varones, también ocurre que muchos canalizan esa vocación de ser padres de distintas formas.  Tener la capacidad de formar un ser humano no es exclusivo de las mujeres –los hombres también tienen esa capacidad, pero ese es otro tema. 

Hoy recibí un mensaje hermoso de mi Buddy, en el cual me manifiesta que yo he ejercido la maternidad de diversas formas con ella, particularmente a través de la cocina.  Mi amiga Camencita me dijo que yo soy madre de proyectos; cuidadora y apoyo de muchos. Mi profesora de italiano me celebra mis consejos de  “sabiduría maternal”. Muchas de esas cualidades las heredé de mi mamá, que se ocupaba de los vecinos, asumió la crianza por un tiempo de una sobrina, mi prima Adelita y solía deleitarnos a tod@s con sus creaciones culinarias.  Cada vez que hago postres, me conecto con ella.  Ofrecer un postre o un plato especial es una forma de dar amor.  En ese sentido, me gusta mucho la palabra nurture en inglés, porque encierra todo: criar, alimentar, cuidar.

Si existe tal cosa como el instinto maternal, lo he puesto en práctica cuando cuidé a Gatito, el gato amarillo de Buddy o a Morella, la gatita un poco antisocial de Aura; cuando acaricio los gatos realengos que rondan mi edificio, cuando cuido de Matita, el pequeño pino que me acompaña hace como 20 años.  Lo pongo en práctica cada vez que miro la situación de otros con compasión; cuando comparto mi comida con vecinos o amistades, cuando busco la forma de contribuir a aliviar el dolor de los que sufren o cuando me identifico con el esfuerzo de las madres al momento de parir, pese a que nunca lo he hecho. 

Y lo que yo hago es poco, poquísimo, comparado con lo que hacen tantas mujeres que sin haber tenido hijos, dan ese amor de madre a tantos seres. Creo que no hay ejemplo mayor de ese amor totalmente desprendido que el de la Madre Teresa de Calcuta, quien se entregó de lleno a cuidar a los más desposeídos.  Hoy no faltarán felicitaciones para aquéllas que han tenido hijos, estén o no presentes. Quiero de algún modo demostrar mi aprecio a todas las mujeres que sin ser madres, han hecho una diferencia en la vida de otro ser viviente.

Namasté

8 de mayo de 2022