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Este blog tiene el propósito de compartir mis ideas que estoy segura son las de muchos. Escribo sobre lo que me enternece, lo que me intriga, lo que me indigna o lo que me divierte. No me impongo fechas límite -escribo cuando quiero. El lector también puede elegir -hay relatos mas extensos, otros mas cortos. Entre cuando quiera. Vivo orgullosa de quien soy, de donde vengo y hacia donde voy, aunque no sepa como llegar... La imagen que lo acompaña es El Laberinto, de la serie Mandalas de Procesos, de Thalía Cuadrado, psicóloga clínica y artista, que me honra con su amistad. Me pareció apropiado para acompañar este blog sin dirección, porque son muchas las veces que me he sentido en un laberinto. Afortunadamente, siempre salgo…

domingo, 14 de mayo de 2023

Amiga hija; amiga madre

 




AMIGA-HIJA; AMIGA-MADRE

No soy madre; he sido hija.  Tal vez algún día escriba sobre las razones por las cuales no soy madre, pero hoy no es el día.  Hoy es un día designado específicamente para honrar a las madres, que deben honrarse siempre, pero no está de más que haya un día especial.  Y cabe destacar que honramos a las buenas madres, porque esa figura siempre amorosa, abnegada, dispuesta a todo sacrificio no es la realidad para niñ@s que han sido abandonad@s o abusad@s precisamente por quien debía amarles y protegerles.  Para estas criaturas, alguien debe asumir el rol que esa mujer abandonó y no siempre el resultado es positivo.

A las mujeres se nos ha encasillado en estos roles tradicionales, con visiones de santidad, que no siempre se ajustan a la realidad.  Las que no somos madres estamos o hemos estado sujetas a cuestionamientos de por qué no hemos tenido hijos y se nos mira con pena.  Otras son encasilladas en el rol de la abuelita que cocina platos exquisitos, cosa que siempre me produce gracia, porque nunca vi a mi abuela paterna –a la materna nunca la conocí porque Mami era huérfana- como capaz de producir un plato digno de ser recordado con regocijo.  Lo único que recuerdo es un plato de arroz con pollo jincho y desabrido.  Ah, pero mi mamá sí que era una campeona en la cocina.  Tristemente, nunca llegó a ser abuelita, porque murió antes de que yo tan siquiera me casara.

He sido hija y sobrina de mujeres extraordinarias.  Aparte de eso, he tenido figuras femeninas que podían haber sido mi mamá.  Una de ellas, Leila, fue mi amiga por muchos años y aunque yo no la veía como figura maternal, pudo haberlo sido, porque la diferencia en edad lo hubiese posibilitado.  De hecho, tenía un hijo de mi edad.  Leila decía que yo era su hermana gemela, por el parecido tan grande en la forma de pensar y actuar, pese a la diferencia tan grande en apariencia, que iba mucho más allá de la edad – Leila medía como seis pies y yo siempre reclamo mi media pulgada sobre mis cinco pies de estatura.  Para el Día de las Madres me decía: “no soy tu madre, pero te bendigo”.

Hace unos días, otra amiga entrañable, Flor, me denominó amiga- hija y me preguntó si podía llamarme así.  Por supuesto que sí.  Flor tiene tres hijas y es vivo ejemplo de amor maternal.  Siempre me recibe en su casa con amor y allí me siento como me sentía en casa de Leila –acogida, amada; como si estuviera en mi propia casa.  Ella prodiga amor no solo a sus hijas, sino también a los niños de Haití, para quienes se ocupa de enviar donativos.  Todo en ella es amor, razón por la cual su canción favorita es Por amor.

Mi Buddy por más de 20 años ha hecho que se inviertan los roles y en cierta medida me he convertido en amiga-madre, por el hecho de que técnicamente, por la diferencia de edad yo podría ser su madre, aunque mi vanidad se resiste a pensar en eso.  Nuestra relación es muy similar a la que yo tenía con Leila, ahora con los roles invertidos.  Ella también es mucho más alta que yo –bueno, cualquiera puede serlo; habla hasta por los codos y hace tantas cosas en un día que me canso solo de pensar en eso.  Pese a una personalidad que en público parece ser muy extrovertida, en privado es mucho más reservada y eso es una de las características que nos acerca.  Al igual que Leila –y yo- no responde a estereotipos.  Mi vida ha sido enriquecida por la presencia de mi Buddy, quien me impresiona con su entrega al trabajo bien hecho, al amor que prodiga a sus amistades y los esfuerzos titánicos que ha hecho para sacar a sus cuatro hijas adelante.

La foto que acompaña este escrito es una versión recortada de la que tomó Flor de las flores que le llevé en mi más reciente visita de hace 10 días, junto con el elefantito que era el regalo de Navidad que no había podido llevar y otro anterior de los Santos Reyes.  Siempre que voy a casa de Flor siento que hay algo de mí en los regalos que ella atesora y que son una expresión del profundo amor que le tengo y los que le he brindado, precisamente, por amor.

Feliz Día de las Madres, Flor, de tu amiga-hija.  Feliz Día de las Madres, Buddy, de tu amiga-madre.  Feliz día a todas las mujeres que de un modo u otro, son madres.

14 de mayo de 2023


sábado, 29 de abril de 2023

Algo de eterno

 


ALGO DE ETERNO

En estos días he experimentado emociones intensas provocadas por algo que para l@s obsesionad@s con las aventuras de Madison Anderson, no debe provocar emoción alguna y probablemente ni siquiera saben de qué se trata. La Universidad de Puerto Rico decidió celebrar durante varios días el “Fiestón de la Lengua” y este año lo dedicó a Luis Rafael Sánchez.  Juntar en una misma oración Universidad de Puerto Rico y Luis Rafael Sánchez es algo que para mí es reflejo de lo inseparable que es para mí la una del otro.  Él fue mi profesor en la Facultad de Humanidades y dejó una huella tan profunda que más de 40 años después leerle me causa una alegría inmensa.  Si logro verle, la alegría se convierte en fiesta.

No les abrumo con los relatos de los encuentros inesperados y no tan inesperados que he tenido a través de todos estos años.  El lunes pasado anticipé que siendo esa la sesión inaugural, tal vez lo vería.  Llegué temprano al Teatro – con mayúscula porque es el Teatro de la UPR- lugar mágico, como son los espacios circundantes a ese cuadrángulo histórico por el que tantas veces me desplacé en mis tiempos de estudiante.  Cada vez que regreso es como si el tiempo se detuviera y los viejos edificios me recibieran con el cariño reservado para alguien muy querido.  Por eso entendí a cabalidad –con la mente y más que todo con el corazón- la carta que mi admirado profesor le dedicó a la Universidad.

En el vestíbulo del Teatro había una mesa con unas pequeñas bolsitas que contenían un lápiz y un cordón para colgar una identificación de la División de Educación Continua.  Me resultó enternecedor y muy característico de nuestra cultura eso de ofrecer a l@s visitantes algún obsequio, por modesto que fuera. Mientras esperaba por el comienzo de la actividad inaugural noté que no había tanta gente como esperaba para esa sesión inaugural.  Me situé como en la sexta fila en el pasillo central y de inmediato busqué al profesor con la mirada, pensando que tal vez ya había arribado.  Más tarde, poco antes del comienzo oficial, lo vi llegar acompañado de Luce López Baralt, quien como su hermana Mercedes, que ofrecería la Lección Magistral, ha sido amiga de muchos años.

Se le acercaron varias personas y a pasos de donde yo estaba hablaban tal vez de cómo fluiría la actividad, por lo que no me atreví interrumpir.  Una vez inició la marcha me atreví a llamarlo: Profesor, le dije y me prodigó una de esas sonrisas espectaculares que reparte cuando está a gusto.  Se detuvo y mencionó la foto a la que aludí en otro escrito y me ofreció un cumplido, el cual le devolví diciendo “soy espejo”.  “Cuentera”, me dijo intentando quitarle validez a la posibilidad de que él pudiese ser objeto de admiración por su aspecto.  “Aquí el que escribe cuentos soy yo, no usted”.  Nos reímos y prosiguió su marcha.  Ciertamente no escribo cuentos, pero si los escribiera, él sería inspiración para muchos, como lo ha sido para los ensayos que sí escribo.

Luego de los saludos protocolares de rigor, Luis Rafael Sánchez se dirigió al podio y leyó una carta que le escribió a la Universidad que le hizo gente, según él mismo dijo.  Se me formó un taco en la garganta, porque yo también pienso que la Universidad me hizo gente.  Aludió a los profesores con admiración evidente.  Casi al final se refiere al homenaje que le rinden y menciona   el cartel que realizó Antonio Martorell, intentando quitar el elogio a su apariencia con un comentario de que transformó  “el mulato feongo que soy en galán otoñal de novela turca”.  Por supuesto, difiero.  Ha sido y sigue siendo un hombre que avasalla, porque reúne una imponente presencia, un porte envidiable, una voz de ensueño, una elegancia natural y una mente privilegiada. En un giro hermoso al final, utilizando como imagen al coronel de  García Márquez y estableciendo la diferencia, dijo, que la Universidad sí tiene quien le escriba.  Nadie como él para escribirle, pero son much@s l@s que tienen motivos para escribirle, aunque no tantos como deberían lo hacen.

Yo tuve el privilegio de recibir una educación de excelencia y tener entre mis profesores a este ícono de nuestra literatura.  La Universidad me convirtió en una persona con conocimientos sobre música, arte, filosofía, francés, teatro.  Más tarde, la facultad de Derecho me formó como una profesional en ese campo con sensibilidad hacia los que menos tienen, por lo que más tarde me dediqué a combatir el discrimen en todas sus manifestaciones.  Yo vivo orgullosa de ser producto de la Universidad de Puerto Rico y de que Luis Rafael Sánchez haya sido mi profesor.  Ambos forman parte de la persona que soy y vivirán por siempre en mí.

Luego de la hermosa carta, se dio paso a la Lección Magistral ofrecida por Mercedes López Baralt, titulada “la poesía encubierta de Luis Rafael Sánchez”.  Hizo un recorrido por sus publicaciones, describiendo con gusto diversos pasajes de su vasta producción literaria y poniendo de manifiesto la musicalidad, sutileza, arrojo o sensualidad en sus obras.  Hasta hubo confesiones de la alegría que le causaba leer alguna dedicatoria del autor en la que la denominaba “ninfa”, al punto de que la enmarcó.  Vamos, que no soy la única que se emociona con la galantería sincera de este hombre sin par. 

Tras la lección, hubo una presentación del Conjunto Típico del Departamento de Música de la Universidad de Puerto Rico: cuatro guitarras, cinco cuatros, percusión y dos voces, acompañados por su profesor.  La primera pieza fue la danza Impromptu, lo cual según analicé más tarde, resultó significativo para mí.  Cuando era estudiante estuve en la Librería La Tertulia, si mal no recuerdo y contemplaba discos LP – que era lo que había en esa época aparte de aquéllos cassettes 8 track cuando de repente se apareció Luis Rafael Sánchez y me sorprendió conversando con mi amiga Leticia.  Me puse nerviosa y comencé a hablar rapidito. Él, que solo conocía la alumna callada que se sentaba al frente sin perderle palabra ni gesto, se sorprendió y me dijo: “¡Señorita Olivencia, pero que parlanchina es usted!”  Imagino que yo tendría un sonrojo descomunal.  Más tarde, al hacer una pregunta sobre la lectura durante la clase, me llamó refiriéndose a mí como “la señorita que le gustan las danzas”.

Escuchar la danza interpretada por los estudiantes le añadía un elemento especial a la actividad a la que había decidido asistir y unificaba mis experiencias del pasado con las del presente.  Tras dos o tres interpretaciones adicionales, los jóvenes interpretaron unas décimas: “Versos a Luis Rafael”, con las que pusieron fin a la presentación.  Todo encajaba: la poesía en la prosa del autor, la poesía en el tributo musical y una poesía que era solo mía.  Hacía unos días había tenido un sueño en el que aparecía Luis Rafael Sánchez en un escenario y me hablaba. Yo no podía escuchar nada, pero una amiga sentada a mi lado me dijo: “Yo anoté todo lo que él dijo y es un poema”.  No recuerdo las palabras, pero no importa. Siempre ha habido poesía en la persona de Luis Rafael Sánchez.

Para finalizar la actividad, se nos pidió que entonáramos el Himno de la Universidad.  Tengo unas cuantas habilidades, pero cantar no es una de ellas.  Pese a ello, me puse de pie y junto a los que estaban en el Teatro entoné con mi desafinada, pero orgullosa voz, el Himno a mi Alma Máter.  Salí flotando y contemplé emocionada la pequeña plaza y la parte de atrás de la Torre, como tantas veces he hecho y espero seguir haciendo.  Ese espacio tiene para mí algo de sagrado y me angustia pensar que hay muchas mentes pensando que no tiene validez ni pertinencia.  La Universidad de Puerto Rico le ha brindado profesionales en diversos campos a nuestro país y merece que se le respete  y se trabaje para que siga su noble tradición.

En la tarde leí un reportaje digital sobre la actividad y una amiga me mencionó que yo aparecí en un breve vídeo que se incluyó.  En el vídeo se observa al homenajeado conversando con el que presumo le hace una entrevista y dice que él se siente algo incómodo con los homenajes; que prefiere que el reconocimiento sea para su obra, que después de todo es a lo que aspira cada persona: que se le reconozca por su trabajo.  Es cierto.  No hay mayor satisfacción para mí que se reconozca el trabajo que realicé.  Por otro lado, no puede separarse la persona del fruto de su esfuerzo.  Lo que se hace, se hace porque se puso el alma en ello.  Luis Rafael Sánchez refleja en su obra una pasión, un gozo, una sensualidad, un compromiso con lo auténtico, un orgullo por su raza y su puertorriqueñidad, porque él mismo es todo eso.  No puede separarse la una del otro.  De paso, me vi en el vídeo y es evidente la contentura que tengo de estar en presencia del profesor.  Si él está presente, también lo estará mi contentura.  No puede separarse el uno de la otra.

El jueves pasado se celebraría otra edición del fiestón que dura hasta la semana que viene, en Humacao y en esa ocasión se ofrecería otra Lección Magistral de la Dra. Carmen Arce Vázquez, esta vez dedicada a la obra Quíntuples, con la participación de Idalia Pérez Garay, quien dicho sea de paso fue mi profesora de teatro  y José Félix Gómez.  Decidí ir, pese a que no sabía dónde estaba ubicado el Recinto de Humacao, por lo que me sobrepuse a esta habilidad suprema que tengo para perderme.  Me armé con Google Maps y llegué sin contratiempos.  Divisé al Profesor y esperé un tiempo prudente para saludarle.  Me dijo que hacía unos minutos me había mencionado y al ver mi cara me dijo: “no es broma”, a lo que le respondí que sabía que no era broma.  Un estudiante de apellido Olivencia se había acercado a saludarle y de ahí la mención.  Charlamos amenamente un instante, hasta que anunciaron el comienzo de la actividad.

El análisis sobre la obra estuvo exquisito, aderezado por las lecturas brillantes de los actores que protagonizaron la obra el año pasado.  Desde donde estaba sentada podía observar al profesor, que contemplaba atento cuanto ocurría.  Terminada la lección, el público se aprestaba a salir, algunos acercándose al profesor para saludarlo.  Un hombre se acercó y le entregó algo.  “¡Granos!”, exclamó el profesor contento.  “¡Me han regalado granos!”, con evidente alegría.  El regalo es algo típico de Humacao –una fritura a base de arroz triturado con queso a la que le dan forma de un grano de arroz agrandado.  No las he probado, así que tal vez tenga que regresar a Humacao o buscar la receta para hacerlos.

Este sencillo obsequio al homenajeado es otra versión de una costumbre muy nuestra de sentir que tenemos que obsequiar algo a quien nos visita.  Es parte de lo que somos; tan parte nuestra como la música que nos habita y que forma parte de casi todas las obras de Luis Rafael Sánchez.  Salí feliz de la actividad y decidí ir a in restaurante de mariscos en el área para celebrar.  Revisé el menú y dudé si pedir langosta a la parrilla, pero me decidí.  La ocasión ameritaba celebrar en grande.  Para completar, tostones de pana y el vinito, luego de haber pedido un pastelillo de chapín.  De postre, dulce de coco en almíbar con queso del país.  Banquete para el alma y el cuerpo.

Luego de la sesión inaugural había hablado con una amiga para relatarle la experiencia.  Mientras le hablaba, vino a mi mente una frase, que reconocí como parte de una canción de Sylvia Rexach: “un instante que tuvo algo de eterno”, que luego identifiqué como parte de la canción Matiz de amor.  Sin lugar a dudas, estos instantes en los que me encuentro con mi admirado Profesor o visito mi Alma Máter tienen algo de eterno. Permanecen en mi memoria y le añaden brillantez a mi vida. No puede negarse la musicalidad en la obra de Luis Rafael Sánchez a la que alude uno de sus estudiosos.  No sólo está contenida en su obra, sino que es inspiración para otr@s que le leen y han tenido el privilegio de conocerle.  Como dijo Sylvia Rexach:

Canta mi corazón

Abrazado a la luz de un recuerdo

Evocando dulcemente

Un instante que tuvo algo de eterno

Y luego de estas experiencias termina

Quedándose en el alma

Un suave matiz de amor

29 de abril de 2023

 

jueves, 13 de abril de 2023

EL DALAI LAMA Y SAN BENITO

 


EL DALAI LAMA Y SAN BENITO

En estos días salió a la luz una noticia inquietante y que se me hace difícil comentar porque involucra una figura que para mí ha representado ternura, bondad y buenos sentimientos.  Se trata del Dalai Lama, monje tibetano que se vio forzado a vivir en el exilio tras pugnas con el gobierno de China.  A través del tiempo este hombre, que obtuvo el premio Nóbel de la Paz, ha diseminado un mensaje de conciliación y amor hacia todo ser viviente.  Lo he admirado y se me hace doloroso entender lo que puede ser un lado oscuro en esta figura admirada.  El incidente fue público, así que no hay dudas sobre los hechos, aunque la interpretación y las causas puedan ser objeto de análisis.  Hoy apareció una columna en el periódico que me motivó a escribir sobre el tema.

En la columna, la Profesora Nieve de los Ángeles Vázquez se cuestiona, al ver el vídeo del incidente –que yo hasta ahora no he sido capaz de ver- de qué se ríen algunos de los presentes ante las acciones del Dalai Lama.  Imagino que la risa estaba motivada por lo que muchos atribuyen al muy conocido sentido del humor del monje, muy dado a la risa franca y sin complicaciones. El problema estriba en que hay cosas que en esencia no son graciosas, no importa cuántas personas así lo vean, por el peligro que representan.  Y dice la profesora que much@s no ven el peligro en los actos del Dalai Lama, porque se trata de una “disonancia cognitiva y ocurre cuando una persona tiene dos cogniciones (ideas, creencias, opiniones) que son psicológicamente inconsistentes)”.  Prosigue diciendo que las personas que observaban creían estar ante un “ser superior, supremo, deificado. Por lo tanto, todo lo que hiciera ese hombre también entra en esa categoría”.

Esto me trae a la mente la situación que enfrentó Michael Jackson, cuando lo acusaron de abusar de niños a quienes llevaba a su cama y la insistencia de éste en que se trataba de actos inocentes.  Nunca compré su teoría y siempre me parecieron actos –en el mejor de los casos, imprudentes.  Sabemos demasiado sobre el abuso de niños como para ignorar señales que deben ponernos en alerta.  Los adultos tenemos el deber de proteger a los más vulnerables y evitar colocarlos en situaciones peligrosas.  Los actos del Dalai Lama son preocupantes.  Desconozco si se deben a problemas de senilidad o que intrínsecamente hay un lado oscuro que salió a la luz de forma inesperada, pero no debe ser motivo de “reírle la gracia”, como hace alguna gente cuando un “viejo verde” – o algunos “pintones” - le hace un comentario inapropiado a una mujer atractiva.

El humor tiene que ser recíproco –gracioso para ambas partes o de lo contrario es un acto en solitario, que complace sólo a quien hace el comentario.  Y señala la profesora, con quien coincido totalmente,  que cada uno de nosotros debe asumir la responsabilidad de que “nuestros propios sesgos cognitivos podrían estar mostrando una realidad alterada… ahora más que nunca resultan importantes las voces disidentes… las que dicen lo que nadie quiere oir”. He sido esa voz disidente en muchas ocasiones, al denunciar que detrás del chiste sobre manerismos puede esconderse la homofobia; detrás del chiste sobre determinada falta de habilidad en una mujer puede esconderse el machismo y aludiendo a otro incidente reciente, detrás del chiste fácil sobre la utilidad de que Tito Trinidad o Amanda Serrano sea el gerente en Burger King se esconde una violencia hacia la mujer que nunca se justifica.  Dicho sea de paso, el verdadero gerente dio una lección suprema de esto.

Hay una costumbre generalizada, presumo que vinculada a la disonancia cognitiva a la que alude la profesora en su columna de hoy, de endiosar a figuras públicas de tal modo que se obvien las conductas que puedan ser preocupantes.  El mejor ejemplo, para mí, es el caso de Bad Bunny, convertido en San Benito por quienes sólo ven un lado de sus actos.  Por un lado, denuncia la hipocresía, hace obras benéficas, denunció los actos de Ricky de tal modo que contribuyó a su salida, defiende su idioma y no esconde su origen.  Todo esto lo aplaudo.  Por otro lado, he sido la voz disidente que ha criticado las letras que tratan a la mujer como meros objetos sexuales y las explícitamente violentas.  Por ello he sido objeto de burlas y acusada de no moverme con los tiempos.  Me muevo con los tiempos; con lo que no transo es con renunciar a denunciar la violencia en cualquiera de sus manifestaciones.

De Bad Bunny no tenía grandes expectativas - por no decir que ninguna- así que no me siento decepcionada.  Espero –como creo que lo hará- que en algún momento recapacite y se exprese sobre la necesidad de un cambio de postura en cuanto a las letras que fomentan la violencia.  En cuanto al Dalai Lama, sí me ha causado una profunda decepción.  Que no haya sido capaz de ver lo incorrecto de sus actos en ese momento, aunque luego se excusó, es motivo de preocupación.  Pero más aún, es motivo para estar alerta ante los actos que apuntan hacia ese lado oscuro que será imposible vencer si nos negamos a mirarlo.

13 de abril de 2023

domingo, 9 de abril de 2023

Florecer

 


FLORECER

 

          Hace años que perdí mi green thumb. Durante mi tiempo de casada tuve múltiples plantas que crecían robustas, algunas que florecían.  Según se fue marchitando el amor, así mismo las plantas fueron tornándose mustias.  Tras mi mudanza a una casa mucho más grande, ya en el ocaso de aquél matrimonio herido de muerte, mi talento para cuidar plantas se esfumó y no lo recobré en las mudanzas posteriores tras el divorcio.  En el apartamento que vivo ahora, fuente de grandes alegrías para mí, tan solo una planta ha mantenido su esplendor: Matita, pero esa es otra historia.  Tengo una amiga, Sary, que posee la madre de los green thumbs. Visitarle es un gran gozo, por su conversación amena, sus almuerzos fabulosos y el deleite que representa el entorno rodeado de hermosas plantas.

          Sary es una amiga de cuño más reciente, producto incidental de mi labor de voluntariado en la Fundación Luis Muñoz Marín, que me ha permitido ampliar mi círculo de amistades con un grupo de mujeres extraordinarias.  He podido disfrutar de almuerzos en su terraza, que en ocasiones culminan con el regalo de alguna planta.  Hace dos años nos obsequió con lirios.  Mi lirio no floreció el año pasado.  Uno de los bulbos pareció morir, pero no descarté la planta porque las hojas de los otros se veían bien.  Hace como un  mes y medio o dos – tal vez tres, que ahora el tiempo pasa volando-  vi que empezaba a brotar una hoja del bulbo, a la que le siguieron otras.  Hace como semana y media noté que había brotado una espiga enorme, que no sé cómo se produjo –tal vez había crecido oculta tras una hoja.  Al final había una punta algo redondeada, con una forma interesante sobre la que no voy a abundar y pensé que tal vez iba a tener la dicha de ver una flor.

            En efecto, la espiga fue transformándose –al principio no podía apreciar de qué color sería la flor y poco a poco vi que parecía tener un tono salmón intenso.  Luego parecía que habría más de una flor.  Todos los días me asomaba a ver el milagro de esta florecida en territorio que no parecía propiciarla.  Finalmente apareció una flor hermosa, con la promesa de que tal vez habría otra.  Hubo un día que hizo una tremenda ventolera y temí que el viento partiera la espiga y consideré mover la planta, pero luego me asusté pensando que la planta había decidido florecer allí y si la movía, corría el riesgo de interferir con su crecimiento.

            No soy religiosa, aunque sí espiritual, pero disfruto de utilizar esta semana para meditar y buscar lecturas edificantes. En plena Semana Santa estaba presenciando un suceso mágico, que me permitió reflexionar sobre la amistad, los cambios en la vida y permitir que las cosas ocurran en el tiempo que deben ocurrir, sin frustrarme porque no ocurren como yo quiero que ocurran.  Medité mucho sobre mi tendencia a criticarme porque no hago lo que otras amigas hacen con tanta facilidad.  Hace tiempo que me he puesto algo vaga para realizar tareas y el hecho de que las plantas se me mueran es frustrante, sobre todo cuando veo que a otras amigas esto se le da tan fácil y peor aún, ¡que en un tiempo yo misma fui capaz de obtener excelentes resultados!

        También vino a mi mente una frase de la que solo recordaba algo como “florecer donde seas plantada”, que siempre me hace pensar en otra gran amiga de hace más de 35 años, que se llama, muy apropiadamente, Flor. Descubrí la frase completa, que se le atribuye a San Francisco de Sales y dice en lo pertinente: “el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por Su Espíritu que mora en cada uno de nosotros, llamándonos a una vida de entrega e invitándonos a florecer en el jardín donde ÉL ha plantado y dirigiéndonos a irradiar la belleza y esparcir la fragancia de Su Providencia”.  Pensé en mí misma y en el lugar donde he sido plantada y trasplantada.

           En primer lugar, fui plantada en un hogar amoroso, con unos padres espectaculares, en particular mi Papito, con quien siempre he tenido una afinidad absoluta.  Tan especial ha sido esta relación, que a más de 30 años de su partida física, sigue influenciando mi vida y tiene efectos sobre otr@s que nunca le conocieron, pero que a través de mí entran en contacto con el ser especial que tuve el privilegio de tener como padre.  Ha sido a través de él, después de su muerte, que comencé a acercarme al concepto de Dios tras haberlo abandonado, pero esa también es otra historia.

           En segundo lugar, fui plantada en una isla maravillosa, llena de bellezas naturales, con gente en su gran mayoría noble, hospitalaria, generosa, con un talento inmenso para las artes en todas sus manifestaciones, que se sobreponen a lo que venga: huracanes, terremotos, gobiernos incompetentes en el mejor de los casos y corruptos en el peor. Fui plantada en relaciones de pareja que aunque no duraron lo que yo hubiese querido, fueron relaciones esencialmente buenas.  Fui plantada en diversos espacios que me han permitido vivir cómodamente y brindar reposo y gratos momentos a las diversas amistades que me han acompañado a través de mi vida.

         Por momentos me he sentido apagada, cuestionándome si soy lo suficientemente buen ser humano, cuestionándome si he hecho lo suficiente con los talentos que Dios me ha dado.  Deduzco que soy una obra en progreso.  Para algunas cosas me he tardado un montón; para otras tal vez nunca lo complete, pero voy a mi paso, un día a la vez.  Deduzco también que florezco a mi manera, cada vez que comparto uno de los platos que tanto disfruto preparar, que llamo a alguien para saber cómo está, que me compadezco del dolor ajeno, que coopero en la medida que puedo con l@s que menos tienen, que alzo mi voz o escribo para denunciar una injusticia o simplemente contar una anécdota agradable.

          Florezco también cuando me acerco a todas esas personas maravillosas que me acompañan en esta vida y me enseñan a ser mejor persona.  No soy igual a otras flores, pero florezco, como los lirios de Sary, a mi paso.  Feliz Domingo de Pascua Florida.



             9 de abril de 2023

 

viernes, 10 de marzo de 2023

VEJIGANTES Y OTROS DEMONIOS

 




VEJIGANTES Y OTROS DEMONIOS

Hace unas semanas se suscitó una controversia por unas declaraciones de la primera dama de Ponce, en torno a los homosexuales.  Según la prensa, ella compareció a un programa de un sacerdote, en el cual abordó el tema de la homosexualidad desde su perspectiva y los describió como seres confundidos.  Esto destapó una olla de grillos y comenzaron a surgir comentarios de otras acciones o expresiones de esta mujer que a mi juicio, pone en evidencia que la confundida es ella.  Y vamos, que tod@s en un momento u otro nos hemos confundido, pero afortunadamente nos ocupamos de aprender para salir de las confusiones.  El asunto comenzó con acciones dirigidas contra la comunidad LGBTTQ+.  Un miembro de la comunidad denunció que se le canceló su participación en una actividad cultural, por ser abiertamente gay. Algunos denunciaron que el municipio pretendía inscribir a miembros de esa comunidad en unas “terapias de amor”, que presuntamente ofrecería ella, quien se identifica como “consejera”, aunque no sé en exactamente qué, pero en lo que sea, asusta.

Y ya que menciono eso de asustar, ella se enganchó en esta ola rayosgamesca de ofender a todos por igual y dijo algo con respecto a los vejigantes en términos de que eran una expresión pagana y que causaban temor en los niños.  Como evidencia de la preocupación que podría causar en l@s niñ@s esta imagen, se descubrió que un cuadro en la escalera de la alcaldía que contenía -entre otros símbolos de Ponce- un vejigante, fue retirado del lugar.  ¿Y el alcalde?  Hizo unas declaraciones escuetas en la que indicaba que las expresiones de la primera dama no eran suyas, publicó una carta abierta en el periódico que contiene palabras, pero no dice nada y pretende que nos creamos eso de que una cosa es ella y otra cosa es él. 

Yo no me trago el cuento.  Preocupa sobremanera que una persona que no fue electa, ni ocupa un cargo público, pueda impartir instrucciones a l@s que sí ostentan cargos públicos.  Y la decisión de remover el cuadro no puede haber pasado inadvertida por el alcalde, porque a ver, si yo paso todos los días por un lugar y siempre veo un cuadro en la pared, ¿no preguntaría qué pasó con el cuadro si dejo de verlo?  Que nada, que él tenía que estar de acuerdo con la idea de que los vejigantes eran símbolos paganos que infunden temor y que l@s emplead@s homosexuales necesitaban las “terapias de amor” para sacarlos de su confusión.  El alcalde ya está metido en aguas profundas, tras unas denuncias de intentos de presionar para recibir donativos y ahora esto.  Parafraseando a Elizabeth Barrett Browning, que cómo nos ofende, déjame contar las maneras.

Retomando el comentario del carácter pagano de los vejigantes, el Diccionario de la Real Academia Española define pagano en su acepción principal como “Que no es cristiano ni de ninguna de las otras religiones monoteístas”.  ¿Acaso el alcalde le sirve sólo a los cristianos? ¿Conoce bien el concepto de separación iglesia- estado?  Otro confundido.  Hay aspectos culturales que se asumen por los pueblos como parte de sus tradiciones. Los vejigantes forman aparte de la tradición cultural de Ponce, como los de Loíza, aunque las máscaras de estos últimos son confeccionadas con coco y madera, mientras que las de Ponce se confeccionan con una técnica parecida al papel maché.

El uso de máscaras es tradicional en muchas culturas.  Brasil, España, Italia, Estados Unidos con su carnaval Mardi Gras en Nueva Orleans y tantos otros hacen uso de las máscaras, muchas veces representando la lucha entre el bien y el mal y con el tiempo se pierde el origen de la tradición y se queda solo el disfrute.  No soy conocedora del tema, pero much@s de nosotr@s hemos visto las máscaras africanas y por lo que veo, el origen de todo, como de hecho el de la civilización misma, emana precisamente de ese continente del que much@s pretenden distanciarse, pero como dice una expresión muy nuestra, “y tu abuela, a’onde está”. Yo no tengo problema en reconocer que gran parte de mi origen viene de allí y si lo negara, mi pelo rizo, mi nariz y mis nalgas me delatan.

El supuesto temor que pueda causar un vejigante es el mismo temor que pueden causar figuras o representaciones artísticas de ese mundo cristiano al que tan apegados están la primera dama y su esposo.  ¿O no causaría el mismo temor un cuadro de la tentación de Jesucristo por Satanás? Yo misma no lo miro mucho; no en balde hay una expresión que alude a que alguien es “más feo que el diablo”. ¿Y no es perturbador ver un hombre clavado en una cruz, con manos, pies y un costado sangrantes, aparte de una corona de espinas espetada en la cabeza, que le hace chorrear sangre por su rostro? Evidentemente son imágenes representativas de algo y quien quiera conocer el por qué debe ir a las fuentes necesarias para entender el simbolismo, pero no es cuestión de esconderlas.

Por mi parte, los excesos de este matrimonio de confundidos me llevaron a querer hacer un planteamiento no sólo en este escrito, sino también de una manera concreta.  Me compré una máscara de vejigante, hecha por un artesano ponceño y es la que adorna este escrito.  Está colocada en un lugar prominente, así que si algún día desaparece de allí, me daré cuenta.  Está acompañada por otras manifestaciones nuestras, como los Santos Reyes y el coquí.  Está sobre el cuadro que pintó una amiga de mi papá y yo; estoy segura de que él se sentiría más que complacido con esta compra.  También hay unas mariposas, que aunque no son artesanía de aquí, me recuerdan una época feliz de mi vida, aunque esa etapa ya pasó.  Unas estrellitas me recuerdan a mi prima Carla y me reafirman en la necesidad de la ilusión. Hay además una placa de cerámica que adquirí en Grecia, con rostros de diversos tonos de piel, en honor a esta mezcla que tod@s tenemos.

Con mi vejigante muestro orgullo por mis orígenes y nuestras tradiciones. Además, pretendo ahuyentar los demonios del prejuicio, de la intolerancia, de la confusión que se niega a dejar de serlo y no menos importante, la estupidez.

10 de marzo de 2023


domingo, 5 de febrero de 2023

Entretenida

 



ENTRETENIDA

Hoy leí algo que me hizo pensar en qué consiste el entretenimiento.  Una se entretiene cuando encuentra algo placentero, divertido, que le hace pasar el tiempo de manera agradable.  Si tiene dudas, busque la definición en el diccionario de la RAE. A mí me entretiene leer, como por ejemplo la columna de Luis Rafael Sánchez de hoy domingo,  una novela de Ildefonso Falcones, columnas de Cezanne Cardona y vamos, que de vez en cuando me entretengo leyendo algún chismecito de farándula, como las recientes aventuras de Shakira tras el épico episodio de cuernos.

Me entretiene el buen teatro, el buen cine, como la más reciente película protagonizada por Tom Hanks, sobre un hombre llamado Otto, un gruñón que nos hace pensar en nuestras propias conductas antisociales, porque confieso que de vez en cuando se me sale ese aspecto gruñón que lucho por dominar y que a veces se impone, como cuando tengo que lidiar con el servicio de Claro. Disfruto también de comedias románticas simples, predecibles, de esas que no hay que pensar mucho y de series detectivescas. Me entretiene la buena música, ya bien sea música popular -  Chucho, Ednita, Gilbertito, Juan Luis Guerra, o la clásica, Beethoven Tchaicovsky, con intérpretes como Yo Yo Ma, Joshua Bell y por supuesto, Pavarotti.

Me entretiene cocinar.  Siento un placer enorme cuando confecciono un plato común – arroz blanco con revoltillo de bacalao, corned beef, garbanzos con patitas, tostones, arroz con gandules y me queda tan rico que no puedo resistir la tentación de servirme otra ración.  Siento el mismo placer cuando confecciono platos más sofisticados, como la Tarte Tatin que hace poco preparé por primera vez y llevé a una reunión con amistades.  Me deleito explorando nuevas recetas para incorporar a mi archivo culinario y pocas cosas me proporcionan tanta satisfacción como saber que de mis manos ha salido algo que puedo compartir con otr@s y hacerles la vida un poquito más sabrosa.

El deporte no es lo mío.  Veo una que otra competencia de pista y campo cuando compite uno de los nuestros, algún partido de baloncesto – como cuando participaba el famoso Team Rubio o la emocionante victoria de Mónica Puig en las olimpiadas.  Me mantuve pendiente de los partidos del reciente mundial de fútbol, más por los jugadores claves, como Messi y los países participantes con quienes siento afinidad.  Lamenté la derrota de Senegal, porque siempre tengo un espacio en mi corazón para el underdog y mi identificación con el África que aun no he descubierto en qué porcentaje, pero que definitivamente, me habita.  Por el afecto a los países también lamenté la derrota de Brasil e Italia y del mismo modo, celebré la victoria de Argentina, país más cercano a nosotros en cultura y costumbres que Francia, con todo y lo que amo su idioma y gastronomía.

No me entretiene nada que implique burlarse de otr@s y mucho menos, hacerles daño.  Por eso quedé de una pieza cuando leí un párrafo de la reseña de la pelea de anoche de Amanda Serrano que aparece en la versión digital de El Nuevo Día, en la que alude a la decisión de los jueces tras la “sangrienta reyerta debido a una herida en la cabeza  de la azteca”.  Dice, para mi asombro, que “dos jueces vieron el entretenido pleito…”  Cada quien se entretiene con lo que le parezca, pero para mí hay algo que no anda bien en una sociedad que se entretiene viendo a dos seres humanos entrarse a golpes hasta que un@ quede desfallecid@.  En algunos casos han quedado con severo daño cerebral y en  los peores, hasta sin vida.  No, no me entretiene.

5 de febrero de 2023

lunes, 30 de enero de 2023

Enmascarada

 


ENMASCARADA

Ayer fui a la farmacia y mientras esperaba mi turno para recoger una receta, se acercó una mujer sin mascarilla, con una bufanda.  Me preguntó –presumo que porque yo sí llevaba mascarilla, si en el recetario exigían el uso de la mascarilla.  Le contesté que a la entrada hay un rótulo que indicaba que el uso de ese artículo era necesario y no quise añadir que además del rótulo, hay una ilustración, por si la persona no se percata.  Me dijo que si acaso, se cubriría con la bufanda si le requerían el uso de la mascarilla.  No dije nada, pero al rato me hizo otro comentario y quise ser lo más diplomática posible, por lo que le dije pues yo me pongo la mascarilla por mí y por los demás, porque yo podría ser asintomática y contagiar a otra persona.  La mujer no dijo nada, pero yo me quedé incómoda con el diálogo que acababa de sostener.

No deja de sorprenderme hasta dónde llega esta actitud casi infantil de algún@s de no quererse poner la mascarilla.  Ni los artículos escritos por prominentes científicos, ni el aumento en la tasa de contagios y mortandad les conmina a usar este artículo para su propia protección.  Porque –a ver- a las farmacias y a los consultorios médicos van cientos de personas enfermas, por lo que la posibilidad de contagiarse de COVID, influenza o hasta de una monga rompehuesos aumenta.  Y ni siquiera entro en el issue de quienes no creen en la vacunación, porque esos son otros 20 pesos, pero caramba, si no nos ponemos la mascarilla porque pensamos que somos invencibles, pensemos en la posibilidad de ser asintomáticos –que seamos como Superman, pero que tengamos la posibilidad de contagiar a alguien con las defensas bajas –a ancianos o niños.

Yo estoy vacunada hasta el ñu, pero soy consciente que aun así podría contagiarme.  Por eso aumento mis precauciones en sitios de aglomeración, usando mascarilla.  No podría vivir con el sentido de culpa si por un capricho mío alguien más débil que yo enferma de gravedad o muere.  Desde que comenzó la pandemia no me ha dado ni un catarro.  Me sigo cuidando, porque esas son las recomendaciones de la comunidad científica.  Si usted no cree en eso y además cree en las teorías conspiracionales de que todo es un complot del gobierno en contubernio con las farmacéuticas, allá usted, pero guarde distancia.  Mientras tanto, yo seguiré usando mascarillas, preferiblemente en combinación, aunque no sean de diseñador como las de Wanda Vázquez.

30 de enero de 2023