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Este blog tiene el propósito de compartir mis ideas que estoy segura son las de muchos. Escribo sobre lo que me enternece, lo que me intriga, lo que me indigna o lo que me divierte. No me impongo fechas límite -escribo cuando quiero. El lector también puede elegir -hay relatos mas extensos, otros mas cortos. Entre cuando quiera. Vivo orgullosa de quien soy, de donde vengo y hacia donde voy, aunque no sepa como llegar... La imagen que lo acompaña es El Laberinto, de la serie Mandalas de Procesos, de Thalía Cuadrado, psicóloga clínica y artista, que me honra con su amistad. Me pareció apropiado para acompañar este blog sin dirección, porque son muchas las veces que me he sentido en un laberinto. Afortunadamente, siempre salgo…

lunes, 3 de junio de 2024

Votar por Zaragoza

 




¿POR QUÉ VOTÉ POR ZARAGOZA?

Much@s que me conocen saben que en las pasadas elecciones voté por Juan Dalmau para gobernador.  Otr@s ya sabían que había decidido participar en las primarias del Partido Popular y respaldar a Juan Zaragoza.  Desde hace unas tres elecciones comencé a votar mixto y por las pasadas dos, por candidaturas.  Poco a poco me fui desconectando del partido al que me sentía ligada desde que ejercí mi primer voto.  Ese vínculo se estableció desde niña, al observar a mi papá y su admiración por la figura de Luis Muñoz Marín.  Llegué a ser funcionaria de colegio por el PPD, junto a él y luego junto a mi ex esposo.  Con el correr del tiempo, los candidatos que se presentaban comenzaron a disminuir en calidad y ni se diga del desprestigio del Estado Libre Asociado que quedó al descubierto con la implantación de la Ley Promesa y su nefasta Junta de Control, digo, Supervisión Fiscal. 

Nunca he sido afín con el pensamiento PNP y el PIP había padecido de una arrogancia crónica hasta la llegada de Juan Dalmau.  Victoria Ciudadana ha tenido algo de esa arrogancia, pese a que algun@s de sus miembros han mejorado, pero no me convencían del todo.  Es por eso que para las elecciones pasadas decidí votar por Juan Dalmau, algunos candidatos para la legislatura del PPD e independientes y Manuel Natal para alcalde de San Juan.  Estaba decidida a votar nuevamente por Juan Dalmau, que no tuvo primarias, hasta que comencé a ver entrevistas de Juan Zaragoza y me impresionó su análisis dirigido a la necesidad de administrar sin importar las decisiones difíciles que haya que tomar.  No hay más que ver los horrores en el Departamento de Educación y el de Corrección bajo la actual administración, para darse cuenta de que hay una mezcla de politiquería e incompetencia que nos lleva al desastre por la ruta de la indignación.  Eso sin contar la demostración de la Comisión Estatal de Elecciones en las primarias de ayer.

Zaragoza, que no quiso asumir la presidencia del PPD, me convenció de que venía a atajar los grandes problemas del país sin dejarse influenciar por el monstruo que habita las agencias gubernamentales: los partidos políticos.  Él lo vivió y yo también, aunque a menor escala.  Las asociaciones de empleados de los dos partidos principales constituyen un grupo de presión espeluznante.  Los del partido que gobierne toman muchas de las decisiones influenciados por el partido, incluyendo la selección de candidat@s para puestos clave.  Yo sé lo que es tener que resistir a la presión para que se seleccione a un(a) candidat(a) o para que se cancele un contrato sin hacer el análisis pertinente, simplemente porque el contrato fue otorgado por la administración anterior.  Y cuando llega una nueva administración, much@s de l@s que pertenecen al partido contrario arrastran los pies y no dan el máximo.

Al ver la figura de Zaragoza pensé que Dalmau tendría una tarea muy difícil al enfrentarse a esa pared que pueden ser los empleados del partido contrario, que serían ahora dos.  Mover a todo un aparato gubernamental es una tarea titánica y deduje que Zaragoza, por haber vivido en las entrañas del monstruo, podía estar mejor preparado que Dalmau, que tendría que enfrentarse no sólo a los retos de gobernar un país en quiebra, sino también a tener que lidiar con una fuerza desmotivada, en el mejor de los casos y en el peor, obstruccionista.  Pues Zaragoza perdió, así que volveré a mi plan original, ya que no creo que Jesús Manuel pueda resistir el empuje de tod@s es@s partidari@s que estén o quieran entrar a las agencias gubernamentales por otro motivo que no sea reclamarle el pago por su apoyo.  El sistema está tan dañado, que se requiere de una persona muy particular para lograr un verdadero cambio y ese, para mí, era Zaragoza.

La figura de Zaragoza no levanta pasiones.  No es un hombre con el don de la palabra, no tiene una personalidad carismática y asume una actitud aparentemente pasiva.  Pero yo no lo quería para que montara un espectáculo. Yo lo seleccioné porque le creo cuando dice que venía a resolver los problemas que nacen de las fallas en administración.  Le creo porque ya tomó decisiones antipáticas, como cuando cerró el Zipperle’s y no cedió a las presiones de que se perderían empleos y que afectaría la economía.  Yo viví el reclamo de un empresario que quería certificarse como firma en desventaja económica, sin cualificar para ello y me acusó de estar en contra de lo que él decía era el propósito del programa: crear empleos, porque esa era una prioridad.  Hay que conocer bien los programas que se administran -el propósito no era la creación de empleos, aunque eso era un beneficio colateral, sino lograr que empresarios en desventaja económica-y él no lo era, salieran adelante. Ninguna presión de altos niveles iba a hacer que yo certificara a alguien que no procedía certificar.  Lo mismo haría Zaragoza.  Estoy segura que Dalmau también, pero creo que le va a tomar más tiempo poder inspirar a los empleados de carrera, con un equipo casi completamente nuevo.

Pese a todo esto, votaré por Dalmau en las elecciones generales.  Y Dios nos coja confesa’os, porque con el triunfo de Jennifer en las primarias del PNP se pone de manifiesto la maripilización de los procesos decisionales.  Ella dice lo que la gente – o un grupo sustancial- quiere escuchar.  Dice que cancelará el contrato de LUMA.  Mire, yo detesto a LUMA como el que más, pero zafarse de un contrato leonino como ese, implicaría perder los millones de dólares que no nos podemos dar el lujo de perder, aparte de lo que costará volver a montar la estructura de la AEE.  Como ejemplo de decisión populista no hay uno mejor que el de darle tablillas a los vehículos conocidos como four tracks, que no están diseñados para transitar en carreteras principales y autopistas. Y de que tiene carisma y sabe desenvolverse bien en público, no hay duda, pero constituye una amenaza peor que Pierluisi -y eso es mucho decir.

Voté por Zaragoza y no considero que fuese un voto perdido, como se ha puesto de moda decir.  No fue perdido, porque cualquier esfuerzo para adecentar la política que tan maltrecha está es válido.  Hace falta analizar bien las decisiones que tomamos y yo hice un buen análisis, de acuerdo con mi conciencia, no a base de lo que otr@s pensaran.  Fueron much@s l@s que me dijeron que no votaban por Zaragoza, pese a que era mejor candidato que Jesús Manuel, porque iba a perder.  Lo mismo que me decían y me dirán con respecto a Dalmau.  Y se convierte en la profecía auto cumplida -si no votan por él, por supuesto que no gana.

Para estas elecciones el país se juega su estabilidad.  No se pueden tomar decisiones a base de simpatías o de lo que no se analice bien.  Si usted hace un verdadero análisis y decide algo diferente a lo que yo creo, por lo menos lo analizó.  Quedarse en la casa y no votar no es una opción, porque si yo no tomo decisiones, otr@s lo harán por mí y francamente, el panorama no es nada halagador.

3 de junio de 2024

 


lunes, 27 de mayo de 2024

Chinches y la Hiperbolicum Portorricensis

 






CHINCHES APESTOSAS Y LA HIPERBOLICUM PORTORRICENSIS

 

El domingo pasado me topé con una columna en la sección de ciencia del periódico.  Me llamó la atención porque el titular hacía referencia a que una puertorriqueña descubrió un nuevo insecto.  Y esto puede parecer poca cosa, porque no solemos tener una predilección por estos miembros de la especie animal que incluyen fastidios como moscas, mosquitos, hormigas, caculos y -horror de horrores- cucarachas.  Hay científicos que estudian especies marinas -que me fascinan- o felinos -ídem.  Hace tiempo que aprendí que somo seres interdependientes y que cada especie tiene su razón de ser, aunque no tod@s lo sepamos.  No voy a escudriñar la utilidad de las cucarachas ¡ugh!, pero alguna tiene que tener.

Pues la chica que descubrió el nuevo insecto que ahora será nombrado en su honor se sentía feliz, tras el descubrimiento de la nueva especie que pertenece al género de chinches apestosas.  Ok, ella tan feliz de haber descubierto un animal que según la foto que aparece en el periódico no es algo que podríamos llamar bonito y más aún, eso de que sea apestoso lo hace peor.  Yo estaría contenta de haber descubierto una nueva especie de mariposita, de libélula, algo más mono -que dicho sea de paso, podría ser hasta una nueva especie de mono, aunque no sean insectos.  Y ella tan feliz.

Me resultó gracioso que el hallazgo se dio en medio de una expedición de alrededor de un mes en las montañas de Panamá y que el proceso de identificación del género o sexo de los especímenes se hace al disecar su genitalia.  No me imagino el trabajo que debe dar disecar una chinche para descubrir si es macho o hembra.  Más gracioso me resultó además que la chica relata que en estas expediciones pueden pasar varios días sin bañarse, por lo que aparte de las chinches debía haber varios humanos apestosos.  Bromas aparte, el estudio de nuevos organismos es de suma utilidad para identificar enfermedades, pero mejor aún, posibles curas a éstas.  Le debemos a estos científicos la cura de muchos padecimientos que han cobrado vidas.  Sabe Dios si estas chinches apestosas logran exterminar el cáncer cuando las células enfermas mueren de asco al sentir la peste.

Y ya que estoy en esto del descubrimiento de nuevos especímenes, creo que debe hacerse un estudio de una especie de padecimiento colectivo que pudiésemos llamar el Hiperbolicus Portorricensis, ocasionado por la especie Maripilus Inconsecuentis.  La participación de una mujer que se ha hecho famosa a base de explotar su sexualidad desde un programa -memorable para algun@s y decepcionante para otr@s-  que se llamaba No te duermas.  Las mujeres tenían que ser voluptuosas y exhibir sus cuerpos. De ahí, la mujer pasó a alimentar su fama con las aventuras amorosas que tenía con hombres que se deslumbraban con su nalgaje y tetaje.  Y las parejas eran siempre hombres con abultados bolsillos -no eran ningunos pela’os, aunque debo reconocer que ella tenía sus propios negocios, en los cuales es aparentemente exitosa.

Pues la Maripilus inconsecuentis participó, con toda su exuberancia y vocabulario limitado pero combativo, de un programa de televisión en el que l@s partcipantes, tod@s supuestamente famos@s de varios países, debían permanecer creo que por 3 o 4 meses en una casa.  El canal que patrocinaba esto daba informes en la sección de farándula del noticiario y poco a poco l@s seguidor@s se fueron contagiando con la nueva enfermedad.  Había un furor por votar para lograr salvar a “la nuestra” cada vez que ella estaba en peligro de ser eliminada y perder los $200,000 de premio, porque ella no hacía esto por la patria, no se equivoquen.  Y vamos, cada quien tiene derecho a competir para ganarse unos chavitos.  Los de cierta edad recordarán aquel programa de “Sube nene, sube”, donde un hombre debía trepar por un poste engrasado para ganar y poder cubrir los gastos de una boda, pero no traten de venderme este ejercicio de la Maripilus como uno patriótico.

El furor que se creó se convirtió en epidemia, que tuvo su momento clave y que da pie a la identificación de una nueva enfermedad tras el desborde de exceso y ridiculez del jueves pasado, en el que la Maripilus regresaba al país.  Se organizó una caravana que salió del aeropuerto en una ruta que se anunció en los periódicos, como si se tratara de alguien que se había esforzado por representar al país tras años de entrenamiento en disciplinas del deporte o concursos de belleza.  O tal vez ahora se instituya un nuevo deporte.  El recibimiento en el aeropuerto creó caos y el desfile de la carroza fue transmitido por el canal que auspició el evento, sin dejar pasar gota de sudor secada, policías apartando fanáticos deseosos de tocar a la Maripilus como si de manto sagrado se tratara, banderita agitada, ni el rótulo de bienvenida del Municipio de San Juan, que aclaraba que estaba “Autorizado por el Contralor Electoral”.

Este es un país sumido en estrechez económica.  Faltan médicos, no hay suficientes policías para prestar la vigilancia necesaria, los programas de asistencia a personas sin recursos son un desastre.  Precisamente el día del recibimiento salió un reportaje sobre la falta de educación sobre una modalidad del maltrato hacia la mujer -violencia económica- que consiste en la restricción de todos los fondos por parte del hombre.  Y cuando digo todos, es todos – la mujer debe justificar hasta la compra de tampones.  Nuestra Universidad es asediada por todos los flancos -se nos desmorona poco a poco.  Llora ante los ojos de Dios que no hay fondos para tantas necesidades básicas, pero aparecen fondos para anunciar agencias gubernamentales en campañas tan simpáticas, pero inconsecuentes, como la de una de las depenencias del Departamento de la Familia “Somos un equipo” con niños y sus padres, balón de baloncesto en mano, a todo color, página completa en el periódico y pautas en televisión que tienen que costar un ojo de la cara y la mitad del otro.

Yo nunca había visto un anuncio de la Administración de Rehabilitación Vocacional hasta ahora.  Y creo que hace falta anunciar los servicios, pero aspectos específicos no esta cosa muy linda de lo que podemos lograr, cuando se hace sólo ahora y sin precisión.  Y no quiero pensar en lo que costó el contingente de policías en el recibimiento, en la caravana, ni lo que habrá de costar el recibimiento en Ponce, porque como la Maripilus es de Ponce, hay que recibirla con todos los honores allí también, faltaría más.  Sabe Dios cuántos robos, agresiones y sucesos peores no fueron atendidos por falta de policías, mientras muchos estaban en el recibimiento.  Dicho sea de paso, el evento fue catalogado como histórico por la reportera de farándula que cubría el acontecimiento.

Ahí caí en cuenta que había una epidemia de Hiperbolicum Portorricensis.  Según la tercera acepción de la palabra histórico incluida en el Diccionario de la Real Academia Española, histórico es algo “digno de pasar a la historia”, sinónimo de “trascendental, crucial o significativo”.  Histórico fue el hit 3000 de Roberto Clemente, así como su sacrificio supremo al acudir a ayudar a víctimas en Nicaragua. Histórica fue la medalla olímpica de Mónica Puig, el establecimiento de la Universidad de Puerto Rico, el Oscar de José Ferrer, el nombramiento de Sonia Sotomayor al Tribunal Supremo de los Estados Unidos, el momento en que se izó nuestra bandera por primera vez, el paso del Huracán María, con los desmanes del gobierno, la titánica labor de las comunidades y el momento en que un pueblo se hartó de los abusos y obligó a un inepto gobernador a renunciar.  Y así hay miles de momentos históricos, pero esta reportera, contagiada con la Hiperbolicum Portorricensis confundió los conceptos.  Es urgente combatir esta nueva enfermedad – nos nubla el entendimiento, nos hace confundir realidad con ficción y nos hace ver héroes o heroínas donde solo hay brillo.  El tiempo apremia.  Las elecciones están a la vuelta de la esquina.

27 de mayo de 2024.


martes, 7 de mayo de 2024

NOTIFICO

 




NOTIIFICO: NO ME CUADRA

Hace meses que siento que no me cuadran un montón de circunstancias. Desde antes de mi cumpleaños a principios de marzo, los sucesos a mi alrededor me resultaban cada vez más difíciles de compaginar en mi cabeza y a veces ni me daba cuenta.  Tanto es así, que he tenido pendiente terminar un escrito desde el 8 de marzo -dicho sea de paso, Día Internacional de la Mujer Trabajadora y no he tenido la motivación para culminarlo.  Es un escrito celebrativo, sobre el regalo maravilloso de un paseo con dos amigos, precisamente con motivo de mi cumpleaños, que unos días antes había celebrado con misma y sobre el que pude expresarme antes de que me arropara esta sensación de incomodidad.  Terminar ese escrito celebrativo me resulta incongruente con la desazón que siento.  Es como si casi fuera un acto de enajenación en medio de todo lo que está ocurriendo.

Tal vez todo comenzó con la guerra en Ucrania e imaginar el dolor de tantas familias con sus hogares, barrios y ciudades destrozados no por efectos de la naturaleza, sino por disputas entre un líder de un país muy poderoso y otro de un país mucho menos poderoso.  Poco imaginaba yo que en este año se desataría un conflicto tal vez más desgarrador.  Mientras eso ocurre a nivel internacional, aquí se dan unas batallas sin sentido, con poco respeto y mucho ridículo, por parte de quienes se supone sean líderes.  Y hoy he visto este anuncio en el periódico, parte de diversas campañas de agencias de gobierno que se supone deben ser necesarias para poder pasar el cedazo de la veda electoral, pero que me hace preguntar si ahora son más necesarias que durante los tres años anteriores, pero eso es parte de lo que motiva este escrito.

Dice el anuncio -dirigido a alertar a la población de la llamada tercera edad sobre posibles fraudes- que “Si algo no te cuadra, notifícalo”.  Pues hay mucho que no me cuadra y notifico:

·         No me cuadran las guerras por territorios, mientras uno y otro bando destrozan ciudades enteras, cuyos habitantes quedan sin hogar, sin seguridad y peor aún, muchísimos sin vida.

·         No me cuadra la actitud de revancha desmedida de un primer ministro que ante un ataque vil ha respondido como alguien que en el proceso de matar un mosquito saca una metralleta y destruye toda la casa con los habitantes dentro.

·         No me cuadra la actitud del presidente Biden hacia Israel, enviando más armas para que al mando de un desquiciado siga aniquilando una población ya desfallecida.

·         No me cuadra la falta de supervisión a LUMA y ahora a su socio Genera en el tumbe descomunal que le hacen al país.

·         No me cuadra que LUMA alega estar lista para la temporada de huracanes mientras que en mi vecindario la luz se fue el mes pasado en seis ocasiones, por un periodo promedio de dos horas y de viernes a domingo de este mes se fue por cinco, tres y tres horas y media respectivamente.

·         No me cuadra que Rubén Sánchez no contuvo su acostumbrada actitud jaquetona, prepotente e irrespetuosa durante un debate de candidatos primaristas, insultó y profirió lenguaje soez a una profesional que fue secretaria del Departamento de la Familia y much@s le celebran que inyectó interés a un debate soso, mientras que la cadena que lo contrató emitió unas tibias declaraciones y él se “disculpó” -si es que eso puede llamarse disculpa- dos semanas después.

·         No me cuadra que esa conducta no tuvo mayores consecuencias en la empresa que este locutor -me resisto a llamarle periodista- labora, cuando lo que procedía era una suspensión.  Claro, a ellos si les cuadra, porque estas trifulcas aumentan el rating.

·         No me cuadra el furor que causa el personaje de Maripily -porque es un personaje- en el mal llamado reality en el que participa, y que tanta gente disfrute del intercambio de insultos, burlas, en un regocijo ante una alegada autoestima, que es más bien otra versión de la misma actitud jaquetona de Rubén Sánchez, disfrazada de “yo no me dejo”.

·         No me cuadra que much@s no ven la violencia escondida detrás de los comentarios o chistes machistas y las canciones de los Bad Bunny de la vida, mientras se lamentan de la violencia que se vive en el país.

·         No me cuadra, sobre todo, la falta de conciencia, de ética, de entereza, de responsabilidad, de sentido común de tant@s que intervinieron en la excarcelación del individuo convicto por asesinar y violar a una mujer, que burló a todo un sistema y asesinó a otra mujer, mientras el gobernador, la secretaria del Departamento de Corrección y el secretario de Justicia ponen en evidencia que el aparato gubernamental colapsó.

·         No me cuadra que haya tanta ceguera profesional en este país que a nadie se le ocurriera detener la publicación de este anuncio que resulta ser un chiste de mal gusto a la luz del caso al que acabo de aludir. Fíjense en la imagen del hombre que camina con un andador y dice: “Casi no puedo caminar, pero llevo un año de party”.  Un año precisamente llevaba el convicto embaucador que asesinó a otra mujer tras ser objeto del “pase extendido” al que no tenía derecho y no hubo nadie que dijera “no me cuadra”.

Hace falta más gente que ponga un alto a todo lo que no cuadra.  Estaríamos mucho mejor.

7 de mayo de 2024


viernes, 15 de marzo de 2024

Celebrar







CELEBRAR

Este año celebro una nueva década. Comencé a festejar con mi Buddy tres días antes, con esos detalles que ella se esmera en preparar -tarjetitas con mensajes, velas de estrellitas y un libro que resultó muy apropiado para la siguiente etapa de la celebración.  De hecho, el libro - muy adecuadamente titulado Gift From The Sea, de Anne Morrow Lindbergh, me acompañó en mi estadía en Rincón/Añasco.  Disfruté de una estadía de tres días y dos noches para mí solita en Rincón Beach Resort, lugar en que había estado antes y este año escogí para celebrarme a mí misma en esta nueva vuelta al sol.  Pedí específicamente que la habitación tuviera vista al mar y así fue.



Salí el sábado antes de mi cumpleaños rumbo a Rincón, porque no quería guiar el día de mi cumpleaños, que era al día siguiente.  Conducir por dos horas y media, si no me pierdo, me resulta agotador, sin contar el estrés de los locos en la carretera y la ansiedad que me produce ir a un lugar que no recuerdo cómo llegar, lo que me hace depender del dichoso Google Maps. Como voy manejando sola, dependo de esa voz de mujer que me dice que en 300 metros debo tomar la salida tal, que no siempre está rotulada o que en 400 metros debo doblar a la derecha y no sé cuál de las varias entradas corresponde a los benditos 400 metros. Había decidido partir por el norte y regresar por el sur.

Antes de mi aventura quise tomar la clase de natación, así que terminé saliendo a eso de la 1:10 de la tarde.  Me cogió un tapón de madre por Vega Alta y no veía la hora de llegar al menos a Arecibo, para sentir que ya estaba encaminada.  Finalmente llegué a Quebradillas, a esa cuesta desde la que se vislumbra el acantilado con nuestro mar de un intenso azul coronado por las olas que semejan crema batida y nuestra bandera ondeando majestuosa.  




Me detuve a contemplar el mar y sentir que mi hermosa bandera me cobijaba.  No tuve contratiempos, sin perderme y finalmente – a eso de las 4:30 llegué al hotel que, pese a su nombre, está en Añasco y no en Rincón.  Solté los motetes, me puse cómoda y salí a contemplar el paisaje.  Ya el sol comenzaba a arrojar luz plateada sobre el agua.



Tenía mucha hambre, porque con el desespero de llegar no me había detenido a almorzar, así que regresé a la habitación a bañarme y prepararme para cenar en el restaurante del hotel, que es muy bueno.  Comí dorado con salsa tropical y una copa de Chardonnay.  Al salir me detuve un momento a escuchar a una pareja de músicos cantar suaves melodías, pero el cansancio me venció así que regresé a dormir.  Luché con el sueño porque eran como las 8:30, pero finalmente me rendí y dormí muy bien.

Al otro día -el del cumpleaños- bajé con el traje de baño bajo una batita, mis chancletitas de estrellitas, el libro regalo de mi Buddy con la libreta donde anoto mis pensamientos del día en compañía de Estrellita y Perli -mis compañeras inanimadas de viaje- a tomar el desayuno, con intención de luego tenderme sobre un chaise lounge a contemplar el mar. 




Estuve un buen rato leyendo, escribiendo y la mayor parte del tiempo, eslembada -que dice Luis Rafael Sánchez que es una deformación de la palabra embelesar- mirando el mar.  También recibí llamadas cariñosas de amistades, que me confirman lo bendecida que soy de recibir tanto amor. Por momentos caminaba por la orilla, por otros leía o escribía, pero la más de las veces estaba en ese trance de eslembamiento. Tomé varias fotos y luego al revisarlas decidí que regresaría a tomar otro ángulo de una de ellas, pero debía darme una ducha para ir a Kaplash a comerme unas empanadillas de marisco.

Kaplash es parada obligada cuando voy por esos lares, por mi afición -como buena pisciana- a todo lo que provenga del mar.  El sitio es muy informal, con mesas, sillas, vasos y platos de plástico, así que pedí un mojito, porque el vino quedaba descartado.  Pedí una empanadilla de langosta y otra mixta, sin decidirme a pedir otra, porque quería cenar bien en la noche para celebrar mi cumpleaños como Dios manda.  Mientras esperaba por las susodichas le eché un vistazo a mi celular y para mi total deleite, descubrí una columna de Luis Rafael Sánchez en la versión digital en El Nuevo Día, que devoré con fruición, sobre todo por el título: Besar.  Suspiré. Lo tomé como otro regalo de cumpleaños y en ese escrito fue que encontré la alusión a la palabra eslembar, que es precisamente lo que hago cuando escucho a este escritor.  Me eslembaba desde que fui su estudiante en bachillerato y varias décadas después, me sigo eslembando. Ojalá todo estudiante tuviera un profesor(a) ante quien eslembarse con el embrujo de su voz, su dominio del lenguaje y su imponente presencia.  Pero retorno a las empanadillas.



 Las dos frituras estaban muy buenas y me debatí si debía pedir otra.  Finalmente me decidí a pedir una de pulpo, porque después de todo, no sé cuánto tardaré en regresar por esa área.  De regreso me detuve en una torre de observación, con la ilusión de divisar una ballena que se presentara a desearme feliz cumpleaños, pero no tuve tanta suerte.  Al menos pude divisar el hotel y sus alrededores a distancia.



Regresé al hotel en busca de un lugar donde leer tranquilamente y me fui a una terraza en un área común del piso donde estaba mi habitación, pero había bastante ruido porque da a la piscina, así que me moví.  Estuve en unos butacones en un pasillo cercano al vestíbulo.  Allí me puse a ver un vídeo que me envió una amiga, cuando entró una llamada de mi amigo José, que vive en el estado de Washington.  Me felicitó y me expresó tantas palabras hermosas sobre nuestra amistad de más de veinte años, que me sentí aún más privilegiada, como con la llamada de Thalía y Alba, con quien hacía mucho tiempo no conversaba.  Luego de ese baño de amor, era momento de otro baño para prepararme para la cena.

Bajé al comienzo del atardecer, con intención de tomar unas fotos del espectacular atardecer rincoeño.  Al acercarme al lugar se me adelantó un entourage de novios con fotógrafo armado de cámara, filtros, flashes y toda la parafernalia de los fotógrafos profesionales, así que me moví a otro lugar.  Al rato, vino el entourage a entorpecer mi labor aficionada, pero pude tomar lo que creo son bastantes buenas fotos con mi teléfono celular. 














Total, tengo grabados en mi mente esos espectaculares atardeceres de mi patria.
   No me canso de alabar su hermosura y de dar gracias porque este es mi hogar, al que vienen muchos a pasar unas breves vacaciones, mientras yo puedo disfrutar de esa belleza cuando quiera.  Finalizada mi sesión fotográfica, me dirigí al restaurante.

Me decidí por pedir carne de bisonte.  Después de todo, este no es un cumpleaños cualquiera.  Resultó con algunos pedazos un poco chiclosos, pero de muy buen sabor y la acompañé con un Chianti.  Al finalizar, pedí un brownie caliente y pedí otra copa, porque el chocolate con vino tinto es un verdadero deleite, que casi llega al pecado, como diría mi admirado profesor.  Pedí fósforos para prender la velita que llevé conmigo y el mozo la prendió con uno de esos Magi clicks que se usan para encender las estufas de gas.  En silencio pedí me deseo y la apagué.









Al otro día fui a desayunar y regresé al área donde estuve contemplando el mar y quise volver a tomar una foto de una porción de un árbol con una rama cuya forma semejaba una serpiente.  La marea estaba más alta que el día anterior y caminaba con dificultad.  El mar golpeaba mis pantorrillas, así que me apresuré a tomar la foto.  Vino una ola fuerte y llegué a temer que otra me arrastrara, así que desistí de caminar más allá y me regresé al chaise lounge.  Contemplando el mar sentí como si estuviera molesto, probablemente porque sí lo estaba, así que en mi mente le hablé.  Los seres humanos hemos abusado de su abundancia y belleza; invadimos su reino cada vez más y le arrebatamos sus hijos con avaricia, sin mesura y muchas veces cruelmente.  No sé si me entendió, pero lo sentí más calmado.












La hora de salida debía ser a las 11 am, pero me permitieron una hora adicional.  Consideré quedarme un día más, pero al día siguiente tenía compromisos y de hecho, tenía una semana complicada, así que hice una nota mental para quedarme cuatro días en lugar de tres la próxima vez.  El plan era regresar por el sur y detenerme en Salinas para encontrarme con un amigo a almorzar en un restaurante de mariscos que me encanta.  El trayecto se me hizo interminable, pero no me perdí.  Almorcé muy bien y ya en ruta familiar llegué a casa cansada, pero feliz.  Fueron tres días en contacto con mi ser interior, en contemplación del mar que me seduce e hipnotiza.  Recibí el amor de mis amistades a través de sus llamadas y mensajes.

Estaba sola conmigo misma, pero no me sentía sola.  Me celebré a mí misma, que es algo que mucha gente no entiende, como la mesera de un restaurante al que fui una semana después con unas amistades, que insistió en que, si mi amiga y yo estábamos celebrando, había que cantar.  Y yo insistía en que no y ella que sí, por lo que trajo como 4 mozos más y comenzaron a cantar, para mi total disgusto, Happy birthday to you…O sea, que no sólo me cantaron porque a ellos y no a mí les dio la gana, sino que encima cantaron en inglés, aunque luego lo hicieron en español.  Cuando nos marchábamos, me imagino que ella sentía que había hecho una gran obra por esta pobre mujer que necesitaba que le cantaran Happy birthday para celebrar su cumpleaños. Para añadir, comentó: “¿lo ve?; hay que celebrar”.  Jamás entendió.  Cada cual celebra como le parezca.  En ocasiones puedo celebrar escuchando Feliz cumpleaños, pero hay momentos en que quiero celebrar de forma callada, como si los ruidos que no provienen de la naturaleza puedan estropear ese momento mágico en que me adentro en mí misma para pensar en mis bendiciones, escribir sobre lo vivido, leer textos con alma, disfrutar de los sonidos del mar o simplemente, eslembarme ante su majestuosa presencia. Celebrar así es un privilegio.

15 de marzo de 2024

 




lunes, 5 de febrero de 2024

¿DORMIRÁN BIEN?

 



¿DORMIRÁN BIEN?

Recuerdo varias instancias durante mi tiempo como servidora pública en las que se me alteraba el sueño ya bien fuera porque me preocupaba por los trámites pendientes o porque me sentía intranquila con alguna decisión que había tomado.  ¿Hice lo correcto? ¿Qué consecuencias tendría mi decisión? ¿Miré todos los ángulos?  Gestionar fondos para la pequeña oficina que dirigía me causaba gran desazón, sobre todo cuando hacía grandes esfuerzos para justificar cada partida del presupuesto y terminaba con nada.  Hubo un momento en que tras el bofetón de la notificación rechazando los más que necesarios aumentos en ciertas partidas, me encerré a llorar de rabia y frustración. En ocasiones tuve que tomar decisiones que afectaban pequeños negocios o involucraban el personal asignado a mi oficina, que no siempre acogía de buen grado mis determinaciones.  En esos momentos podía pasar largas horas desvelada, o con sueño interrumpido, que me hacía recordar lo que me causaba desazón y me hacía sobresaltar en mi cama, con los ojos bien abiertos y sin asomo alguno de que Morfeo les rondara.  

En fechas recientes hemos escuchado de varias mujeres que han muerto o han sido agredidas a manos de sus parejas y las acciones de los diversos componentes del sistema -policía, fiscales, jueces- así como la comunidad.  Es una situación que se repite con demasiada frecuencia y ya no sabemos cuál fue el último caso.  El asesinato de una mujer, su madre y hermano cobró gran notoriedad por la colección de errores u omisiones de todo el aparato gubernamental involucrado, los que se embarcaron en un ejercicio de apuntar el dedo acusador hacia otro lado, con poca evidencia de haber hecho un esfuerzo genuino de introspección.  Los hechos se han analizado a la saciedad en cuanto medio noticioso hay.

Pese a las angustias que sufrí por decisiones que tomé, doy gracias a Dios que nunca tuve que tomar una decisión en la que estuviese en juego la vida de una persona.  Si mi sueño se alteraba por aspectos presupuestarios de una oficina que la más de las veces pasaba desapercibida, por una decisión que afectaba un negocio o que generaba reclamaciones de emplead@s, no quiero imaginar cómo se afectaría no digo yo mi sueño, sino mi sanidad mental, si una persona hubiese muerto como resultado de los actos de otr@ que yo hubiese podido evitar.  No tengo duda de que ninguna de las personas que intervinieron en el caso jamás pensaron en que el hombre que estuvo ante ell@s hubiese actuado como actuó.  De hecho, la víctima misma tampoco lo imaginó, porque el horror, como la ilegalidad no se presume.  Pero las señales de peligrosidad estaban ahí.

Tengo la impresión de que en este caso se juntaron varias omisiones de todos los actores de este drama.  Tal vez, si uno de los componentes hubiese dado el máximo, pensado en lo impensable, actuado con mayor previsión, el resultado hubiese sido otro.  Que si los policías hubiesen atendido la querella con más diligencia; que si la jueza hubiese tomado otras medidas; que si la fiscal hubiese examinado el historial previo y hecho las observaciones a la juez oportunamente…Hay situaciones de criminales que han logrado burlar la vigilancia del grillete electrónico; no sabemos si el asesino en este caso lo habría hecho, pero al menos queda la tranquilidad de haber hecho todo lo que estaba en manos de los involucrados, que aparentemente no se hizo.

Me pregunto cómo dormirán los tres actores en este drama.

5 de febrero de 2024


lunes, 1 de enero de 2024

Estrenando año

 


ESTRENANDO AÑO

Hoy estrenamos año.  En un momento pensé en los comienzos de año escolar, cuando estrenaba zapatos, uniforme y libros nuevos para el inicio de un nuevo curso y grado, con la emoción de sentir el olor de los libros nuevos, del cuero del bulto en el que habría de echarlos y hasta el de los forros de papel que tenían una textura especial que al inicio era tiesa, con el uso se gastaba, se hacía maleable y adquiría una tonalidad ceniza.  Todo se sentía nuevo, incluyendo la experiencia, sin tener aún conciencia de que en realidad, lo nuevo siempre viene acompañado de vivencias pasadas.

Y comencé a pasar revista de las vivencias del año que hace apenas unas horas terminó.  Ha sido un año de mucho crecimiento y experiencias extraordinarias.  Pude culminar un ciclo para darle cierre al proceso de venta del apartamento de Papi, que me resultó estresante al tener que lidiar con circunstancias inesperadas debido a que no dependía solo de mí, sino también de otras partes involucradas.  Aprendí a soltar, a hacerme cargo de lo que podía controlar y dejar ir lo que no.  En el proceso gané nuevas amistades que ahora ocupan ese espacio que tantas veces visité para compartir con Papi y me siento en paz.

Pensé en las experiencias trascendentales por la magnitud, como el viaje a Sudáfrica, que representó la culminación de un sueño que fue interrumpido en varias ocasiones y que finalmente pude concretar.  Las experiencias fueron extraordinarias –el contacto con especies en su hábitat natural, la conciencia de que pisaba el suelo que una vez pisó Mandela en su larga y tortuosa lucha en busca de la libertad personal y colectiva y conocer  gentes que son tan distantes en términos geográficos, pero que sentí muy cercanos a nuestra esencia.  Presenciar la majestuosidad de las cataratas Victoria fue espectacular.  A nivel más personal, la experiencia de viajar con otra persona resultó mucho más agradable de lo que pensé, dada mi tendencia a viajar sola.  La vivencia le añadió una nueva dimensión a mi amistad con Isabel, que se fortalece con el tiempo.

Hablando de amistades, no puedo dejar de dar gracias a Dios/Universo por las extraordinarias amistades que tengo –las de hace décadas y las más recientes.  Con ellas comparto las penas –las de ell@s y las propias, así como las alegrías –las simples y las más grandes.  Algunas enfrentan retos de salud o pérdidas y quiero servirles de apoyo.  Con todas comparto mis dudas, mis angustias existenciales relacionadas con el inexorable paso del tiempo, al igual que los grandes y pequeños gozos, casi siempre acompañadas del vinito que tanto disfruto.  Mi amiga Wilma me regaló un calendario al que pueden desprenderse hojas semanales y me encanta porque aunque uso el calendario en el celular, tenerlo en la puerta de la nevera me lo hace más visible. Hoy lo estreno. Fue precisamente ella quien me invitó a unirme a las clases de acuaeróbicos, lo cual eventualmente me llevó a tomar las clases de natación.

Nadar era una asignatura pendiente y tomé la decisión de enfrentar mis miedos.  Todavía no puedo decir que nado propiamente, pero estoy en camino.  Como todo, es un proceso y debo decir que me siento orgullosa de mí misma, que a los 69 años decidí enfrentarme a este miedo, haciendo a un lado la vocecita que me desalentaba diciendo que para qué iba a aprender a estas alturas, que no necesito saber nadar.  Y esa vocecita se mete en mi cabeza cada vez que saco la cara para coger aire y lo que cojo es agua, cada vez que entro en pánico cuando vamos a la parte honda de la piscina, agarrados del borde para nadar hacia la parte más llana y que responde con coraje cada vez que no logro ejecutar los movimientos como se debe.

Esa vocecita insidiosa es la misma que me repite que ya los años me delatan, que me instala el miedo a lo tecnológico, la resistencia a los cambios y me pinta un futuro sin un compañero de vida.  Es la misma vocecita que me instala el miedo al cáncer cada vez que veo una manchita en alguna parte del cuerpo o un síntoma de esos que me impulsa a buscar en WebMD qué podría ser esa manchita o esa molestia.  Y casi sin atreverme a decirlo, la que instala el pánico y el temor al Alzheimer cada vez que no encuentro el teléfono, las llaves o el bolígrafo que hacía unos minutos tenía en las manos. Me habla cuando voy a un sitio desconocido de esta habilidad suprema que tengo para perderme y últimamente lo combina con el miedo a manejar de noche por sitios oscuros, desconocidos o todas las anteriores.  Sospecho que tod@s tienen una vocecita similar. En este nuevo año estaré más consciente de agradecerle que se preocupe por mí, pero una vez atienda lo que es necesario atender, la mandaré a callar.

Entre las grandes alegrías cuento los tres -¡Tres!- encuentros fugaces con Luis Rafael Sánchez, con motivo del homenaje que le rindiera la Universidad de Puerto Rico, fuente de mi otro enorme agradecimiento.  Gran parte de lo que soy, después de mis padres, se lo debo a mi amada IUPI.  No puedo pensar en uno sin pensar en la otra, inseparablemente unidos en mi corazón. Me angustia ver la precaria situación de nuestra –sí, porque pertenece a todos y todas- debido a la incompetencia de la dichosa Junta y el gobierno de turno para lograr que nuestro primer centro docente siga ofreciendo una educación de calidad a las futuras generaciones.

No puedo sustraerme del coraje y la frustración que me provocan las estupideces de los que se supone sean líderes, pero que en realidad son personajes que persiguen agendas propias y al pueblo que sufra las consecuencias.  Cada vez que se va la luz me entra este coraje, esta rebeldía, porque es un reflejo palpable de lo mal que nos ha ido.  Y eso es lo de menos.  Lo más terrible son las familias que están aún sin techo tras el paso de María –¡María, María, que fue hace seis años! Y los trámites que deben hacer los afectados para lograr conseguir una casa –bien sea para adquirir o alquilar, con un vale que al fin de cuentas no sirve de nada, como las órdenes de protección para algunas mujeres a las que los tribunales, la policía y el sistema en general les ha fallado.  Y mientras, el gobierno nos atosiga con los anuncios de “haciendo que las cosas pasen”; añádase el último asqueroso ejercicio de usar la canción de Tony Croatto: “Yo habito una tierra luz”, justo ahora que a tantos les hace falta luz en sus hogares y a estos incompetentes en su alma.

Mi alma se conmueve con los horrores de la guerra Ruso-Ucraniana y Gaza - Israel. En esta última, el horror del ataque terrorista inicial ha dado paso al horror de la respuesta encarnizada de la víctima convertida en victimario.  No puedo imaginar la angustia de esa pobre gente que fue obligada a movilizarse al sur de Gaza, tan sólo para que allí les persigan los bombardeos.  Mientras aquí nos estremecen petardos, cuartos de dinamita y toda clase de pirotecnia lanzada al aire, allá son bombas que arrasan edificios, barrios enteros y destruyen las vidas de quienes celebraban la Navidad anterior en la calidez de sus hogares, rodeados de sus seres queridos.  Hoy no tiene hogar, no tienen ciudad, no tienen algunos seres queridos y muchos, brazos, piernas, ni siquiera vida.

La vida se compone de penas y alegrías.  Durante el año que acaba de concluir he tenido más alegrías que penas.  Miro este nuevo año con esperanza: nuestro pueblo ha ido comprendiendo que hay que buscar una nueva forma de elegir nuestr@s líderes.  He ganado sabiduría para lidiar con los retos y deshacerme de costumbres que ya no me producen alegría.  Les deseo a tod@s que este año les sea propicio y tengan, sobre todo, paz.

1 de enero de 2024

martes, 26 de diciembre de 2023

Amor en una receta

 



AMOR EN UNA RECETA

Durante esta época he  disfrutado de la lectura del folleto de la temporada de Adviento de Unity, que han titulado “La más dulce Navidad”. Lo he incorporado a mi rutina de  La Palabra Diaria, la cual no me puede faltar.  Hace dos domingos un escrito capturó mi atención en la primera línea: “Cocinar y hornear es una de mis actividades favoritas.” El artículo se titula Amor y sin duda, cocinar y hornear es una de las maneras en que suelo manifestar amor.  La autora, la Rvda. Teresa Burton relató una anécdota personal sobre una receta que había compartido hacía años con una amiga que hacía tiempo no veía.  La amiga la llamó porque perdió la receta de unas bolas de Navidad que le había copiado en una tarjeta.

La autora ofreció enviarle la receta por correo electrónico y la amiga le dijo que prefería que le copiara la receta y le manifestó: “Me gustaba tener tu letra.  Todos los años veía esa tarjeta, hacía esa receta y pensaba en ti”.  Se me aguaron los ojos en ese momento, y aún ahora, escribiendo estas líneas, se me vuelven a aguar.  He guardado recetas que me han compartido otras amigas.  Una de ellas, me la dictó por teléfono y no tiene su letra, sino mi propia y  casi imposible letra, que a veces hasta a mí me da trabajo descifrar.  Cada vez que veo la receta, pienso en mi amiga Leila, que lamentablemente falleció hace varios años y a quien recuerdo a menudo, particularmente cuando preparo la receta que me dictó.  Pero hay otra receta que tiene una relevancia aún mayor con respecto a la publicación que leí y por ello adorna este escrito.

Elena y yo somos amigas hace más de 40 años.  Su esposo y mi ex estudiaron juntos en escuela superior. Nuestra amistad ha sobrevivido a cambios, mudanzas, retos de salud y hasta mi propio matrimonio.  Solíamos embarcarnos en proyectos culinarios y compartir recetas.  Una de esas recetas es lo que ella llama mantecaditos de nueces y yo les digo bolitas de nueces.  Por alguna razón, las hago solo en Navidad.  Curiosamente, hace unos años encontré una receta, creo que en un paquete de margarina, para lo que llamaron “snowball cookies”, que resultó muy similar a la receta que Elena me compartió.  ¡No en balde las hago solo en Navidad!  Y no me extrañaría que fuera precisamente esta receta o una variante de ella la que se identifica en la publicación de Adviento como “bolas de Navidad”, la que ahora me inspira a escribir, recordando a mi amiga Elena.

Elena no habla mucho.  De hecho, tal vez hablamos cinco o seis veces al año, pero siempre nos encontramos para Navidad y nuestros respectivos cumpleaños en marzo.  Hay algo en la entonación de su voz cuando me dice “Anita” que me transmite un amor y ternura infinita.  No nos vemos a menudo y nuestras vidas son muy distintas, pero hay un vínculo inquebrantable que se estableció hace décadas y aún perdura.  Cada vez que hago la receta de estas esferas polvoreadas de azúcar puedo sentir su amor.  Ver su letra en esa tarjeta me la trae al pensamiento y me hace conectar con esa esencia pura, que por alguna razón ha decidido mantener una amistad con esta mujer con quien parece tener poco en común, pero que reconoce el valor de la amistad.

Soy afortunada al tener amigas como Elena, reflejo de una dulzura que va más allá de las galletas que horneo en Navidad.  Les deseo a todos que disfruten del dulce sabor de la amistad durante esta temporada y siempre.

26 de diciembre de 2023