EL MEJOR DULCE
Imagine
que usted acostumbra visitar una repostería y ha probado casi todos los
dulces. Entre todos, usted –como la mayoría-
tiene dos favoritos. Con el tiempo, les
han cambiado algunos ingredientes y el sabor ya no es el mismo. También han
traído algunos nuevos que no han sido
tan buenos, pero este año, hay un dulce que aunque no es nuevo, ofrece una
versión mejorada que permite apreciar la calidad de sus ingredientes que antes
pasaban desapercibidos. Toda persona que
lo prueba dice que es el mejor y tiene fascinad@s tanto a partidari@s de los
dos tradicionales como a l@s que declaran el nuevo dulce como su favorito.
Por
supuesto, hay quienes ni siquiera quieren probar el dulce mejorado, porque
prefieren comer lo que ya conocen, aunque el sabor haya variado y los
ingredientes sean de menor calidad, pero tod@s l@s que prueban este dulce
mejorado lo declaran el mejor. Cuando el
dueño de la repostería les pregunta si quieren que el nuevo dulce mejorado se
convierta en el emblemático de la repostería, much@s de l@s que estaban encantad@s
dicen que no debe hacerlo, porque la gente está acostumbrada a los dulces
tradicionales, aunque sean de inferior calidad.
No tiene lógica ¿verdad? Pues lo mismo ocurre con todas las personas que
me han dicho que Juan Dalmau es el mejor candidato a la gobernación, pero que
no van a votar por él, porque no va a ganar.
Si yo
tuviera una repostería, querría que todo el mundo la recordara por ofrecer el
mejor dulce del mercado. No tengo
repostería, pero reconozco algo de calidad cuando lo veo; por eso mi voto es
para Juan Dalmau. Y la referencia al
dulce interprétela como usted quiera.
20 de
octubre de 2020


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