POPLÍTEO
Jamás
había escuchado la palabra. Me hallaba en mi clase de yoga, en una postura
sencilla; es decir, todavía no me había colocado en una de esas contorsiones
que hacen a una parecer un pretzel. De hecho, en mi caso sería un intento de pretzel, porque todavía no tengo
flexibilidad suficiente. Mi maestro Yakeen nos indicó que colocáramos las manos
en los poplíteos. ¿En los quééé?, dije
para mis adentros, porque asisto a una clase con personas mucho más adelantadas
que yo, que seguramente sabían dónde iban a colocar sus manos.
No me
quedó más remedio que preguntar, porque de lo contrario no hubiese sabido dónde
colocar las manos. Al hacer la pregunta,
lo hice en medio de risas, porque lo cierto es que poplíteo me resulta
gracioso. A mí me suena como a algo
redondeado, lo que pudo haberme llevado a colocar las manos en los glúteos o el
área de los ovarios. Si fuese varón
hubiese resultado algo embarazoso.
Si no
hubiese estado en la clase de yoga, poplíteo me suena como a filósofo griego –
entendería que Poplíteo le hacía compañía a Sófocles, Eurípides o Platón. También suena a personaje de esos pasos de
comedia del mediodía –sería un viejito despistado –Don Poplíteo, a quien le
dirían Don Popli de cariño. También me
suena a ángulo, como los de los triángulos isósceles o escaleno.
Cada vez
que oía la palabra poplíteo, me reía con gusto.
Hay palabras que son graciosas por su sonido, como las hay que son feas
–ese es el caso de la palabra sobaco.
Pensé que quizás la encuentro fea por asociación, pero axila no es una
palabra fea. De hecho, axila suena como
a súper héroe femenina –Axila, cuyos poderes emanarían, precisamente del lugar
que le daría nombre. Sicote, que su sola
mención hace que frunzamos el ceño, no es una palabra fea; de hecho, suena como
a bebida ancestral mejicana. No toda
palabra que designa algo desagradable es fea.
A veces
hablamos de una “peste a cebollín” que emana alguna persona sudorosa, pero
cebollín no es una palabra fea. A mí me
suena como a personaje de cuento infantil. Coquí es una palabra linda, por
asociación y por derecho propio, al menos para mí. Las palabras me suenan
lindas o feas –no necesariamente malas o buenas. Hay palabras de las llamadas “malas”, que no
son feas; de hecho, son para mí neutrales, como por ejemplo la de cuatro letras
que tiene ñ. Es como del montón. La otra con ñ que es mucho más larga, es una
palabra contundente. Y he ahí una
palabra bonita –con-tun-den-te. Hago uso
de esa palabra en muy pocas ocasiones, porque es como decir artillería pesada. Creo que en estos tiempos se abusa de ella
–algo así como usar una escopeta para matar una mosca. Una palabra así se guarda para ocasiones
meritorias –como para cuando nos han ofendido, traicionado o se nos cae algo
bien pesado en el dedo gordo –si es más liviano con la cortita basta.
Yakeen
finalmente me explicó qué son los poplíteos, lo que también me llevó a
preguntar si hay dos poplíteos en cada área y no -es un poplíteo por área. Para los que no sepan, el poplíteo es un
músculo localizado en las corvas. Si no
sabe lo que son las corvas, haga una búsqueda en la RAE y diviértase un ratito con las
palabras lindas, las feas y las del montón.
6 de
marzo de 2017

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