DÉJÀ VU DE LOS VALORES EN COMBO AGRANDADO
En estos días el PNP celebró su
convención con un ambiente de carnaval, como si la situación del país estuviese
como para celebrar mucho. Vamos, que siempre celebro nuestro espíritu de
hospitalidad -eso de compartir lo poco o mucho que tengamos y la habilidad que
tenemos para reírnos en medio de las desgracias. Pero la cosa no está como para reírnos mucho
-es más, la cosa está color de hormiga brava; está pelúa; esta como agua para
chocolate, o como se dice en estos tiempos badbunísticos, la cosa está
cabr… El periódico del sábado recoge que el pichón de gobernador que tuvo que
salir tras las protestas masivas fue recibido con amabilidad por la
gobernadora. Lo citan diciendo que en el afán expansionista del para mí
innombrable que ha querido añadir a Canadá como estado -cosa que es un insulto
para un país soberano- y comprar a Groenlandia, si quería hacer a América de
verdad grande, debía admitir a Puerto Rico como estado 51. Se le olvidó el pequeñísimo detalle de que el
innombrable habló de intercambiar a Puerto Rico con Groenlandia -es decir,
hacer un trueque con Dinamarca- tú me das a Groenlandia y yo te doy a Puerto
Rico, como si fuéramos tarjetas intercambiables de peloteros. El tamaño del insulto es del tamaño de
Groenlandia.
Y ahí no quedó la cosa. Más tarde apareció Luis Fortuño, el que con
su Ley 7 para reducir el tamaño del gobierno, como precursor del nefasto
personaje que surgió este año bajo el innombrable, recortó a troche y moche la
plantilla de empleados gubernamentales, con resultados que aún sufrimos
-oficinas que son dirigidas por directores que no tienen a quien dirigir y
unidades que fueron tan diezmadas que no podían ofrecer servicios adecuados. Para más ridículo, terminaron reclutando
personal por contrato, lo que ocasionaba que pagaran más por el servicio que
antes hacían l@s emplead@s. Algo así
como las contrataciones de LUMA. Como diría aquel robot de la serie Perdidos
en el espacio, para mi cabecita esto “no es computable”.
Para añadir insulto a la herida, la
gobernadora anunció que se proponía revivir aquel programa instaurado en los
tiempos desafortuñados (el genial vocablo no es original mío -es de un
exempleado que acudió a la oficina que yo dirigía tras haber sido despedido)
que se conoció como Tus valores cuentan. Me remonté al 2010, cuando
sufrí el embate de la aplicación de ese programa que parecía ser algo positivo,
pero no lo era. Incluyo al final copia
del escrito que generé en aquel entonces, que ilustra cómo hay mentes capaces
de diseñar algo que parece ser inexpugnable ¿quién puede estar en contra del
respeto, de la bondad y otros valores?
El problema, como en tantos otros casos no está en el concepto, sino en
cómo y a quién le aplica. Y en estos
tiempos tan cab…s, el innombrable se ha autoproclamado defensor de la familia,
de la paz, de la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico. Para ello, recurre a cualquier estrategia,
incluyendo la mentira.
En Puerto Rico hay muchas personas
que se tragan el cuento de la gobernadora y el innombrable sobre la necesidad
de inculcar valores que evidentemente niegan con sus acciones. Baste pensar en la defensa a la familia, ante
la “amenaza” de que se implanten ciertas “ideologías” en las escuelas. Es la gente que cree que la familia todavía
son Mamá, Papá, Pepín, Rosa y Mota. La
realidad es que hay muchas familias monoparentales, o de abuelos criando
nietos; tías criando sobrinos y niñ@s que no saben quién es su papá, porque
salió corriendo una vez supo que su pareja estaba embarazada, o están
presos. Se oponen al aborto alegando que
defienden la vida, pero nada hacen para garantizar que es@ niñ@ que nace tenga
una vida digna. Son incontables los
casos de jóvenes que brincan de hogar sustituto en hogar sustituto, o que son
maltratados por sus propios padres. ¿De
qué respeto a la vida hablan?
Ya hay propuestas de establecer
oficinas de base de fe en todas las agencias gubernamentales. ¿Y qué mensaje llevarán estas oficinas? ¿Y
qué de quienes no profesan religión alguna, l@s que no creen ni en la luz
eléctrica -que ya sabemos que no es confiable?
Hay ate@s con más compasión que much@s religios@s. Dicho sea de paso, recordemos al innombrable
con la Biblia debajo del sobaco aquel aciago 6 de enero, arengando a sus seguidores
a impedir la juramentación del legítimamente electo Biden, con las horribles
consecuencias que culminaron en agresiones, amenazas, destrozos y hasta muertes
en el capitolio federal. La separación de iglesia y estado es un principio
constitucional fundamental. Nadie en el
gobierno puede imponer su concepto religioso. El peligro es cada vez más patente
y me sorprende la cantidad de gente que no lo ve -allá y acá.
Hace unos días recibí un vídeo que
le fue remitido por un sacerdote a un amigo, quien no se percató del mensaje
detrás de lo que parece una defensa del concepto de respeto a los valores de
una nación. Era un mensaje de Giorgia
Meloni, presidenta del Consejo de ministros italiano, en el que aludía a que la
ciudadanía italiana no es un derecho, sino que era un premio que había que
ganar. Quien la quiera, tiene que respetar
las reglas, las leyes y la identidad italiana.
Salvo por decir que la ciudadanía no es un derecho, hasta ahí más o
menos bien. Se embarca entonces en este
discurso apasionado en el que alude a naciones islámicas en las que se
persiguen a los cristianos, diciendo que hay muchas y si les ofende la cruz o
el pesebre, pueden irse a vivir allá, pero que en Italia se defiende a Dios, la
patria y la familia. Si lo analizan -no
tienen que ir muy profundo- es un discurso excluyente como decir de un lado
estamos nosotros y del otro, los demás que no son como nosotros y si no creen
en lo mismo, no son bienvenidos. Es la
versión italiana de la filosofía del innombrable.
Aquí poco a poco algunas iglesias
se van metiendo en los asuntos que son potestad del estado, escudadas en la
necesidad de reestablecer valores. El
problema es quién define cuales son esos valores. Hay quienes dicen “a mis hijos los educo
yo”. ¿Pero cuál educación? ¿Se trata del
sagrado derecho a portar armas que ha propiciado tanta violencia en los Estados
Unidos? ¿Se trata de una educación
sexual que no enseña las consecuencias de tener sexo sin protección y que
pretende sólo hablar sobre abstinencia cuando las hormonas en la adolescencia
no resisten argumentos endebles? ¿Se
trata de educar que sólo mi versión del concepto de Dios es la que merece ser
protegida y las demás no?
Uno de los derechos de la
Constitución norteamericana y la nuestra que para mí mayor valor tiene es el
derecho a la libre expresión. Solía
decir que me era difícil aceptar el régimen instaurado en Cuba, principalmente
por la restricción a la libre expresión, aunque podía verle méritos a la
gestión para transformar a la mayoría de la población al proporcionar vivienda
y educación. Ahora resulta que nuestra
libertad de expresión está en juego. Se
restringe hablar en otro idioma que no sea inglés; se cancelan shows de
televisión porque critican la filosofía MAGA, torciendo el brazo de los dueños de
estación al amenazarlos con quitarles las licencias. Se amenaza con despedir a gente que no haya
expresado un tributo a Charlie Kirk, el hombre que se decía cristiano, pero que
exhibía conducta racista. Nadie tenía
derecho a matarlo; irónicamente fue asesinado por un hombre criado por
mormones, fanático de las armas, que ni siquiera se le conocía como votante
republicano.
Yo no sé a ustedes, pero a mí me
aterroriza todo ese pensamiento excluyente que poco a poco se va apoderando de
una porción del mundo. Es como ir atrás
en el tiempo a la época en que Hitler comenzó a regar ideas negativas sobre los
judíos, hasta que gran parte de la población empezó a rechazarlos y se hacían
de la vista larga ante la destrucción de sus vecindarios y el hecho de que de
pronto desaparecían. No entiendo cómo es
que tantos no ven la similitud con los indocumentados aquí y allá. Se les tilda de criminales; se les persigue y
hasta se los llevan de la calle y son enviados a centros de detención fuera de
su entorno. La gran mayoría no han
cometido delito -tan sólo no llevaron a cabo un trámite para adquirir su
estatus legal. En los casos más
indignantes, los arrestan en tribunales u oficinas del gobierno federal en las
que precisamente hacían trámites para completar el proceso. La razón: no quieren a nadie que no responda
a los parámetros de MAGA.
Recuerdo de nuevo el personaje del
robot de Perdidos en el espacio, que, al enfrentar situaciones
riesgosas, empezaba a exclamar: ¡peligro, peligro! No sé cómo tanta gente no ve la situación
peligrosa en que nos encontramos. No es
momento de andar enajenad@s o distraíd@s.
Es momento de estar alertas ante todo intento de privarnos de nuestros
derechos y denunciar los abusos. Hace casi
15 años escribí sobre aquel programa de supuestos valores. Hoy, la situación está peor por partida doble,
como en un combo agrandado. Está bien
cabr…
6 de octubre de 2025
Y allá para el 2010:
LOS
VALORES EN EL PAÍS DE LOS BIZARROS
Cuando era niña me encantaba leer comics de Superman, en particular sobre sus orígenes, del planeta
de donde provino (de cuyo nombre no me acuerdo) y de la familia que lo
adoptó. También me gustaba mucho todo lo
relacionado a su relación con Lois Lane, de la cual podía intuirse que había un
interés de parte de Clark/Superman. Sin
embargo, como muchos hombres de este planeta, ni Clark Kent ni su alter ego,
Superman, definían claramente qué era lo que querían. Así, dejaban eternamente a la pobre Lois,
como nos dejan muchos hoy en día, tratando de adivinar qué rayos es lo que
quieren. Ah, porque hay que adivinar, ya
que si preguntas, sienten que los estás “presionando”. Prefiero quedarme en la fantasía y no
imaginar que, como muchos hombres de este planeta, tanto Clark como Superman no
supiesen lo que querían.
Aparte de los comics
regulares, había unas ediciones especiales que tenían unas historias
adicionales en la parte de atrás, del país de los bizarros. Los personajes del país de los bizarros eran
como de piedra y en su mundo, las cosas eran al revés del nuestro. Lo que nosotros considerábamos hermoso era
feo para ellos y viceversa. Cuando
alguien cumplía años, debía regalar a sus invitados. En fin, que todo era al revés.
Hace un tiempo este gobierno inició una campaña de
valores. Los divulga en el periódico, en
carteles gigantescos en las autopistas, en su portal cibernético, en fin, una
divulgación general sobre una “cultura de valores”. Evidentemente, nadie puede estar en contra de
la difusión de los seis valores que se pretende estimular: bondad, respeto,
civismo, justicia, responsabilidad y confiabilidad. Muy bonito.
Ideal. Fantástico. Pero algo no cuadra. Esos valores que se pretende promulgar no
guardan relación con la conducta de este gobierno.
Me di a la tarea de entrar a la página oficial del gobierno
y buscar el enlace de los valores. En la
introducción dice que “Los valores son importantes para crear una mejor vida
para todos los puertorriqueños. Con ellos vamos a tener el Puerto Rico que
todos queremos y nos merecemos. Vamos a ponerlos en práctica. Porque hoy es un
buen día para cambiar el mundo.” Me
parece muy bien. Si alguien cree que
podemos cambiar el mundo, esa soy yo, producto de la época del “peace and
love”, de los Beatles con su transformadora Imagine
y de las canciones de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, las cuales canto
desenfrenada y desafinadamente cuando me indigno, que últimamente es bastante a
menudo. Porque la cosa está como para
indignarse.
Yo sí creo en lo que dice la introducción sobre los valores
que aparece en el portal oficial de este gobierno. Los que no creen en eso, son ellos. Basta analizar los valores y los comentarios
que aparecen en la página. Tomemos el
valor justicia. Dice el portal sobre éste: “Sigue las reglas
del juego. Toma turnos y comparte. Mantén una mente abierta. Escucha a los
demás. No tomes ventaja de los demás. No culpes a otro por tu descuido.” Pues las reglas del juego las cambian a cada
rato. Ya están tramando cambiar la ley
de la Universidad. Lo de mantener la
mente abierta y escuchar a los demás parece que José Ramón de la Torre no lo ha
leído, Fortuño tampoco, al igual que no ha leído lo de no culpar a otros.
Respeto. Este me encanta. Dice el portal: “Trata a los
demás con respeto. Sé tolerante con las diferencias. Practica buenas
costumbres. No uses lenguaje ofensivo. Sé considerado con los sentimientos de
los demás. No amenaces, golpees o lastimes a nadie. Aprende las ventajas de la
tranquilidad.” Si no fuera patético,
sería gracioso. Yo no sé cómo todo el
gabinete, el Gobernador y sus ayudantes, incluyendo al rasputinesco Rodríguez
Ema y la legislatura, con su neo nazi Rivera Schatz a la cabeza del Senado,
pueden ser tan cínicos de pretender difundir esta cultura de valores en la que
evidentemente no creen. Parece ser que
se confundieron en lo de civismo,
porque evidentemente lo que sí abunda es el cinismo.
Para civismo, se
incluye lo siguiente:”
Haz tu parte en la escuela y comunidad. Coopera en los
asuntos de la comunidad. Mantente informado. Sé un buen vecino. Cumple con las
leyes y normas. Respeta la autoridad. Protege el medio ambiente.” Que digan los vecinos de Ceiba y los que
viven cerca del proyectado gasoducto o “via verde” como le prefieren llamar, si
se cumple con esto.
Bajo responsabilidad
se indica: “Haz lo que se supone que debes hacer. Persevera. Síguelo
intentando. Siempre haz lo mejor. Mantente controlado. Sé autodisciplinado.
Piensa antes de actuar. Considera las consecuencias de un acto.” Uy, me encanta el control que exhibió aquel
policía pateando un estudiante y la forma en que Rodríguez Ema se mantuvo
controlado al expresar que sacaría a patadas a los estudiantes.
Confiabilidad –
valor indispensable para un gobierno, ya que los ciudadanos deben confiar en
aquéllos que están a cargo de regir sus destinos. El portal incluye bajo este valor lo
siguiente: “Sé honesto. Haz lo que has dicho. Ten la valentía de hacer lo
correcto. Construye una buena reputación. Sé leal a tu familia, amigos y
comunidad.” Creo que Fortuño ha sido
leal a su familia y sus amigos. Punto.
Bondad. Aquí fue donde yo quedé
mala. Dice el portal bajo este valor: “Sé
amable. Sé compasivo. Demuestra que te preocupas. Expresa gratitud. Perdona a
otros. Ayuda a las personas en necesidad.”.
La compasión se fue de vacaciones en este gobierno. Demostrar que se preocupan no forma parte del
manual de instrucciones que se les entregó a los funcionarios de este gobierno
o a todos se les borró ese capítulo. Y
como la realidad es más increíble que la ficción, prueba de que la bondad está
ausente es que, cuando trato de imprimir lo que aparece bajo bondad, no sale
nada. Bajo los otros valores, sale el
texto, aunque no el título del valor. En
el caso de la bondad, no sale nada. Mi papá solía decir que los republicanos son
tan malos que se comen por los rabos. Yo
todavía creo en la redención, pero me lo están haciendo bieeeeeeeeen difícil.
Llegué a la conclusión de que este gobierno pertenece al
país de los bizarros. A nosotros nos
aplican los valores que he descrito tal y como aparecen en el portal
oficial. A ellos no. A ellos les aplican la imposición, el cinismo, el abuso de poder, la intolerancia, la intriga
y la arrogancia. Lamentablemente,
las descripciones las vivimos todos los días.
19 de diciembre de 2010