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Este blog tiene el propósito de compartir mis ideas que estoy segura son las de muchos. Escribo sobre lo que me enternece, lo que me intriga, lo que me indigna o lo que me divierte. No me impongo fechas límite -escribo cuando quiero. El lector también puede elegir -hay relatos mas extensos, otros mas cortos. Entre cuando quiera. Vivo orgullosa de quien soy, de donde vengo y hacia donde voy, aunque no sepa como llegar... La imagen que lo acompaña es El Laberinto, de la serie Mandalas de Procesos, de Thalía Cuadrado, psicóloga clínica y artista, que me honra con su amistad. Me pareció apropiado para acompañar este blog sin dirección, porque son muchas las veces que me he sentido en un laberinto. Afortunadamente, siempre salgo…

lunes, 22 de diciembre de 2025

ROJO PUNZÓ

 






ROJO PUNZÓ

Antier hablaba con una amiga y de momento, usó una palabra que hacía años que no escuchaba, para referirse al color rojo: punzó, que es en realidad una palabra francesa: ponceau.  Sólo le escuchaba ese vocablo a mi mamá y madrina.  Madrinita -que era como yo le llamaba- y su esposo, a quien le decía Padrinito – aunque en realidad no lo era- tenían una tienda en pleno pueblo de Corozal.  Se llamaba Bazar Sulín, en honor a Madrinita y era una mezcla de tienda de artículos de costura, implementos de cocina, juguetes y chucherías variadas.  El lugar era parada obligada para todas las mujeres que cosían su propia ropa y la de su familia.  Allá podían encontrar telas, botones, zippers, hilos de coser o tejer, en fin, todo lo necesario para confeccionar sus vestidos.  Las mujeres de mi familia materna eran excelentes costureras, habilidad que no heredé.

Solía visitar la tienda en compañía de Mami y Papi.  Ella tenía la costumbre de preguntar por hilo punzó tan pronto pisaba la entrada del Bazar.  Yo adopté la costumbre de hacer lo mismo luego que Mami falleció y ya sabía que el color punzó es rojo, aunque no tengo claro cuál rojo es.  Siempre me han gustado los tonos de rojo: rojo sangre, rojo tomate, rojo ladrillo, rojo vino, por lo que estoy segura que me gustaría el rojo ponceau.  Tengo muchos recuerdos de la tienda: Padrinito y Madrinita tras el mostrador ayudando a las clientas que acudían a comprar, siempre atentos a sus solicitudes.  Recuerdo las telas envueltas en una especie de tabla rectangular, que se colocaba sobre el mostrador, se le daba vueltas, lo que producía un ruido sordo, hasta llegar a la medida: una, dos, tres yardas -lo que la clienta pidiera y Padrinito enfilando hábilmente la tijera para realizar el corte. Me gustaba mirar los juguetes, pero estaba advertida que no podía tocarlos y mucho menos pedir alguno.

En la trastienda se calentaban alimentos y colaba café, el que se hervía en una cacerola de porcelana que exhibía las heridas del uso y luego se pasaba por un colador de tela al que le llamamos “de media”, que con el tiempo se teñía, por supuesto, de color café.  De algunos alambres colaban ristras de peladuras de china que no sabía para qué se usaban, pero presumo que eran para preparar algún té.  El lugar retenía un olor mezcla de borra de café, humedad y un olor indefinible, pero no desagradable, que no he vuelto a sentir, pero sé que si lo sintiera, me llevaría a ese lugar que recuerdo con tanto cariño. Hay también un recuerdo que no es agradable.  Fue en la tienda que presencié el ataque de epilepsia que sufrió Papi y las gestiones de Padrinito y otros para procurar que él no se golpeara al caer.  No recuerdo más nada de ese día, pero la imagen de Papi en el piso se me quedó grabada.

Padrinito y Madrinita eran dos de los seres más amorosos que he conocido.  Recuerdo la primera casa que visité, de madera con el balcón en cemento y el piso con losas de colores.  Era una casa modesta, pero llena de amor.  De la cocina salían exquisiteces, entre ellas el majarete que preparaba Madrinita y que aunque  me queda excelente, nunca he podido igualar.  Tanto en esa casa, como en la construida en cemento luego, siempre fuimos recibidos con cariño y alegría.  En años más recientes nos sentábamos en el mostrador de la cocina, primero con mis padres y luego yo sola.  Padrinito salía a comprar pan y queso de papa mantecosito que venía envuelto en papel – evidencia que venía de un trozo enorme cortado en la panadería.  Madrinita preparaba el café que colaba en la media y lo disfrutábamos como un tentempié en lo que estaba el plato fuerte, dependiendo de lo que se cocinara.

Siempre he sido buen diente, así que no tenía reparos en devorar cualquier exquisitez que me presentaran, hasta que casi iba a reventar.  Terminado el almuerzo, Padrinito me preguntaba si quería más, a lo cual yo respondía que no podía comer más y él me decía “pero si no has comido nada”.  Quienes me conocen saben que comer poquito nunca ha sido una característica mía.  Disfruto comer, bien sea en restaurantes -finos o modestos, cafeterías, o preparar yo misma diversos platos que pueden ser tradicionales o de nuevas recetas.  Me encanta brindar comidas a mis amistades o familia y suelo servir porciones generosas, incluyendo ofrecer algo para llevar. Tal vez heredé esa costumbre de la familia materna de asegurar que haya comida en abundancia.  Me parte el alma saber que tanto aquí, como en otros lugares del mundo haya gente que no tiene suficiente para comer y procuro hacer mi parte para aliviar esa carencia.

Todas estas memorias vinieron a mi mente con la sola mención de la palabra punzó.  Soy bendecida de haber tenido una familia tan especial, para la que era esencial confeccionar buenos platos de comida para alimentar el cuerpo. En el proceso, me alimentaron el alma y contribuyeron a que en mi corazón habite un recuerdo color rojo ponceau.

22 de diciembre de 2025


lunes, 27 de octubre de 2025

EL ZAPATO AGRESOR

 





EL ZAPATO AGRESOR

Los últimos días no han sido fáciles para el país, para el Caribe ni el mundo en general.  La semana pasada se anunció la reparación de una tubería de 72 pulgadas que afectaría 15 pueblos de la isla, entre los cuales se encontraba San Juan.  Para poner en perspectiva el tamaño de la tubería, pensé que yo mido 60 pulgadas y media, así que quepo de pie dentro de la tubería y sobran pulgadas.  Antes de que se anunciaran los trabajos de reparación, ya mi apartamento sufría problemas de baja presión.  El día que se anunció cuándo comenzarían los trabajos -para los cuales se suspendería el servicio de agua, me aseguré de llenar el candungo de 5 galones que uso para fregar, así como varios galones adicionales para otros usos. Pese a que se suponía que la interrupción del servicio sería al otro día de madrugada, yo dejé de tener agua desde ese mismo día en la tarde, cuando terminé mis preparativos con un enclenque chorrito de agua. Habían anunciado que los trabajos demorarían de 36 a 48 horas.

Para mi sorpresa, al otro día temprano había agua y con una presión impresionante aun para tiempos normales.  Contra todo pronóstico, tuve servicio de agua todo el tiempo, que no fue el caso de miles de personas.  El presidente de la AAA dijo -porque no puedo decir que explicó, que el término se contaba a partir de que llegaran al tubo, no desde la desconexión del servicio.  Este señor merece el premio al “como no explican”, en honor a aquel personaje que se hizo famoso con esa frase.  Estar sin agua en un país que se supone sea desarrollado, es incómodo para todos -para algunos, como gente bien mayor, pacientes encamados o niños, es de pesadilla.  Muchos de nosotros podemos esperar con resignación, pero ayuda si entendemos el proceso, se hace énfasis en que los estimados de tiempo pueden variar y sobre todo, que se explique con claridad las distintas fases, cosa que no ocurrió.

El periódico del jueves cita a la gobernadora cuando visitó el área de los trabajos diciendo lo siguiente: “No hubo ninguna cosa rara.  Hubo una explosión, una rotura en uno de estos tubos.”  ¿Una explosión que causa una rotura en un tubo de 72 pulgadas que suple agua a 15 municipios no es una cosa rara?  Es decir, podríamos tener roturas de esta naturaleza cada cierto tiempo, porque no sería raro.  Yo quedé con los ojos cuadrados al leer la cita.  Yo no sufrí pérdida del servicio.  Para mí, eso es lo raro, cuando aquí se va el agua con relativa frecuencia o hay poca presión, sin que se hayan roto tubos enormes.  Probablemente todavía hoy haya lugares sin el servicio, ya sea por la explosión del gigantesco tubo o por otras razones que presumo tampoco serán raras para la gobernadora.  El país de los Bizarros en pleno esplendor.

En otras partes del mundo, el cese al fuego en la zona de Gaza ha sufrido algunos reveses que hacen temer que la paz sigue estando distante.  En Estados Unidos, el innombrable ha anunciado algo así como un rescate financiero al gobierno de Argentina cuyas particularidades no entiendo bien, porque lo mío son las letras, no los números.  La propuesta, que no entiendo bien y no quiero entender, funcionaría si el presidente de Argentina -que parece ser de ese combo que yo encuentro raro pero que la gobernadora seguro lo encuentra de lo más normalito- es reelecto e implica 20 mil millones de dólares (20 billion).  La cifra no me cabe en la cabecita.  Esto por el presidente que ha dicho que quiere poner a América primero.  ¿Y qué de los agricultores norteamericanos que están sufriendo pérdidas o los empleados federales que han sido despedidos por trabajar en agencias “demócratas” – whatever that means o los que están sin cobrar debido al tranque presupuestario?

Más cercano a nosotros, hoy mismo Jamaica está a punto de sufrir el embate de un huracán categoría 5  -un desastre mayor al que nosotros tuvimos con el huracán María.  La República Dominicana, Haití y el este de Cuba también pueden sufrir daños devastadores, tomando en cuenta la fragilidad de las estructuras y los escasos recursos.  ¿Destinará el innombrable fondos para ayudarles?  Se me estruja el corazón de pensar en el terror que deben estar sintiendo estos vecinos caribeños.  Nosotros lo vivimos y aun hoy, a 8 años de la pesadilla de María, seguimos cargando las consecuencias.

Hace como 2 semanas estaba haciendo compra en el supermercado.  Me sentía con una desazón que no podía explicar.  Lo he dicho otras veces -cargamos con angustias que ni siquiera sabemos que tenemos.  Me detuve frente a un congelador con diversos tipos de pastas rellenas y de momento me asaltan unas ganas de llorar -lo que yo he llamado “las ganas de llorar guardás”.  Que vamos, no creo que sintiera ganas de llorar porque casi todos los rellenos contenían lácteos y no pudo comerlos, pero creo que ese simple hecho se acumuló con todas las penas grandes, chiquitas, individuales o colectivas que alimentan ese almacén de lágrimas.  El almacén sigue creciendo y aún no llega el momento de vaciarlo.

Y hoy me topo con un reportaje que se suma al contenido del almacén, ocupando una sección que contiene no sólo penas, sino también coraje.  Se refiere a una entrevista a ese personaje que tengo atravesado -la directora de HSI en Puerto Rico, la división encargada de hacer las investigaciones en torno a personas indocumentadas en el país. El titular no podía ser más inquietante: “Más de 700 solicitudes para ser agentes de ICE”. Estos agentes son los que se encargan de investigar las denuncias de personas indocumentadas en el país con el fin de arrestarlas y finalmente deportarlas.  Los cuentos de horror abundan: gente a las que se las llevan hombres encapuchados en vehículos sin rotular y las familias no saben a dónde van a parar.  Algunos son arrestados precisamente en las oficinas de inmigración o en el tribunal, mientras hacen gestiones para culminar el proceso de legalización que habían iniciado.

Se me hace difícil aceptar que haya gente en Puerto Rico que quieran iniciar una carrera en un lugar que persigue a seres humanos que intentan alcanzar una mejor vida.  No obstante, soy consciente que no es fácil conseguir empleo y una carrera en el gobierno federal es sinónimo -hasta estos tiempos de cierre, de buen salario y beneficios.  Pero me pregunto cómo dormirán estos empleados luego de llevar a cabo estos crueles operativos.  La directora intenta colocar a los agentes en el plano de víctimas, aludiendo a que ella no recuerda que nunca antes hayan sido objeto de tantos insultos y justifica sus rostros cubiertos alegando que son objeto de amenazas.  Y entonces alude al más reciente incidente, en el que un agente fue agredido con un zapato por un detenido.

Yo recuerdo otro incidente en el que vecinos de una urbanización vieron un operativo de esos y comenzaron a gritarles improperios a los agentes.  Me alegré mucho -sí, porque son abusadores, canallas y con perdón de los nobles cerdos, unos puercos. Confieso que ganas no me faltan de tirarles con un zapato.  Tal vez entonces liberaría espacio en mi almacén de lágrimas, porque se llora de angustia, pero también de indignación.

27 de octubre de 2025

 

 


lunes, 6 de octubre de 2025

DÉJÀ VU

 







 DÉJÀ VU DE LOS VALORES EN COMBO AGRANDADO

 

En estos días el PNP celebró su convención con un ambiente de carnaval, como si la situación del país estuviese como para celebrar mucho. Vamos, que siempre celebro nuestro espíritu de hospitalidad -eso de compartir lo poco o mucho que tengamos y la habilidad que tenemos para reírnos en medio de las desgracias.  Pero la cosa no está como para reírnos mucho -es más, la cosa está color de hormiga brava; está pelúa; esta como agua para chocolate, o como se dice en estos tiempos badbunísticos, la cosa está cabr… El periódico del sábado recoge que el pichón de gobernador que tuvo que salir tras las protestas masivas fue recibido con amabilidad por la gobernadora. Lo citan diciendo que en el afán expansionista del para mí innombrable que ha querido añadir a Canadá como estado -cosa que es un insulto para un país soberano- y comprar a Groenlandia, si quería hacer a América de verdad grande, debía admitir a Puerto Rico como estado 51.  Se le olvidó el pequeñísimo detalle de que el innombrable habló de intercambiar a Puerto Rico con Groenlandia -es decir, hacer un trueque con Dinamarca- tú me das a Groenlandia y yo te doy a Puerto Rico, como si fuéramos tarjetas intercambiables de peloteros.  El tamaño del insulto es del tamaño de Groenlandia.

Y ahí no quedó la cosa.  Más tarde apareció Luis Fortuño, el que con su Ley 7 para reducir el tamaño del gobierno, como precursor del nefasto personaje que surgió este año bajo el innombrable, recortó a troche y moche la plantilla de empleados gubernamentales, con resultados que aún sufrimos -oficinas que son dirigidas por directores que no tienen a quien dirigir y unidades que fueron tan diezmadas que no podían ofrecer servicios adecuados.  Para más ridículo, terminaron reclutando personal por contrato, lo que ocasionaba que pagaran más por el servicio que antes hacían l@s emplead@s.  Algo así como las contrataciones de LUMA. Como diría aquel robot de la serie Perdidos en el espacio, para mi cabecita esto “no es computable”.

Para añadir insulto a la herida, la gobernadora anunció que se proponía revivir aquel programa instaurado en los tiempos desafortuñados (el genial vocablo no es original mío -es de un exempleado que acudió a la oficina que yo dirigía tras haber sido despedido) que se conoció como Tus valores cuentan. Me remonté al 2010, cuando sufrí el embate de la aplicación de ese programa que parecía ser algo positivo, pero no lo era.  Incluyo al final copia del escrito que generé en aquel entonces, que ilustra cómo hay mentes capaces de diseñar algo que parece ser inexpugnable ¿quién puede estar en contra del respeto, de la bondad y otros valores?  El problema, como en tantos otros casos no está en el concepto, sino en cómo y a quién le aplica.  Y en estos tiempos tan cab…s, el innombrable se ha autoproclamado defensor de la familia, de la paz, de la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico.  Para ello, recurre a cualquier estrategia, incluyendo la mentira.

En Puerto Rico hay muchas personas que se tragan el cuento de la gobernadora y el innombrable sobre la necesidad de inculcar valores que evidentemente niegan con sus acciones.  Baste pensar en la defensa a la familia, ante la “amenaza” de que se implanten ciertas “ideologías” en las escuelas.  Es la gente que cree que la familia todavía son Mamá, Papá, Pepín, Rosa y Mota.  La realidad es que hay muchas familias monoparentales, o de abuelos criando nietos; tías criando sobrinos y niñ@s que no saben quién es su papá, porque salió corriendo una vez supo que su pareja estaba embarazada, o están presos.  Se oponen al aborto alegando que defienden la vida, pero nada hacen para garantizar que es@ niñ@ que nace tenga una vida digna.  Son incontables los casos de jóvenes que brincan de hogar sustituto en hogar sustituto, o que son maltratados por sus propios padres.  ¿De qué respeto a la vida hablan?

Ya hay propuestas de establecer oficinas de base de fe en todas las agencias gubernamentales.  ¿Y qué mensaje llevarán estas oficinas? ¿Y qué de quienes no profesan religión alguna, l@s que no creen ni en la luz eléctrica -que ya sabemos que no es confiable?  Hay ate@s con más compasión que much@s religios@s.  Dicho sea de paso, recordemos al innombrable con la Biblia debajo del sobaco aquel aciago 6 de enero, arengando a sus seguidores a impedir la juramentación del legítimamente electo Biden, con las horribles consecuencias que culminaron en agresiones, amenazas, destrozos y hasta muertes en el capitolio federal. La separación de iglesia y estado es un principio constitucional fundamental.  Nadie en el gobierno puede imponer su concepto religioso. El peligro es cada vez más patente y me sorprende la cantidad de gente que no lo ve -allá y acá.

Hace unos días recibí un vídeo que le fue remitido por un sacerdote a un amigo, quien no se percató del mensaje detrás de lo que parece una defensa del concepto de respeto a los valores de una nación.  Era un mensaje de Giorgia Meloni, presidenta del Consejo de ministros italiano, en el que aludía a que la ciudadanía italiana no es un derecho, sino que era un premio que había que ganar.  Quien la quiera, tiene que respetar las reglas, las leyes y la identidad italiana.  Salvo por decir que la ciudadanía no es un derecho, hasta ahí más o menos bien.  Se embarca entonces en este discurso apasionado en el que alude a naciones islámicas en las que se persiguen a los cristianos, diciendo que hay muchas y si les ofende la cruz o el pesebre, pueden irse a vivir allá, pero que en Italia se defiende a Dios, la patria y la familia.  Si lo analizan -no tienen que ir muy profundo- es un discurso excluyente como decir de un lado estamos nosotros y del otro, los demás que no son como nosotros y si no creen en lo mismo, no son bienvenidos.  Es la versión italiana de la filosofía del innombrable.

Aquí poco a poco algunas iglesias se van metiendo en los asuntos que son potestad del estado, escudadas en la necesidad de reestablecer valores.  El problema es quién define cuales son esos valores.  Hay quienes dicen “a mis hijos los educo yo”.  ¿Pero cuál educación? ¿Se trata del sagrado derecho a portar armas que ha propiciado tanta violencia en los Estados Unidos?  ¿Se trata de una educación sexual que no enseña las consecuencias de tener sexo sin protección y que pretende sólo hablar sobre abstinencia cuando las hormonas en la adolescencia no resisten argumentos endebles?  ¿Se trata de educar que sólo mi versión del concepto de Dios es la que merece ser protegida y las demás no?

Uno de los derechos de la Constitución norteamericana y la nuestra que para mí mayor valor tiene es el derecho a la libre expresión.  Solía decir que me era difícil aceptar el régimen instaurado en Cuba, principalmente por la restricción a la libre expresión, aunque podía verle méritos a la gestión para transformar a la mayoría de la población al proporcionar vivienda y educación.  Ahora resulta que nuestra libertad de expresión está en juego.  Se restringe hablar en otro idioma que no sea inglés; se cancelan shows de televisión porque critican la filosofía MAGA, torciendo el brazo de los dueños de estación al amenazarlos con quitarles las licencias.  Se amenaza con despedir a gente que no haya expresado un tributo a Charlie Kirk, el hombre que se decía cristiano, pero que exhibía conducta racista.  Nadie tenía derecho a matarlo; irónicamente fue asesinado por un hombre criado por mormones, fanático de las armas, que ni siquiera se le conocía como votante republicano.

Yo no sé a ustedes, pero a mí me aterroriza todo ese pensamiento excluyente que poco a poco se va apoderando de una porción del mundo.  Es como ir atrás en el tiempo a la época en que Hitler comenzó a regar ideas negativas sobre los judíos, hasta que gran parte de la población empezó a rechazarlos y se hacían de la vista larga ante la destrucción de sus vecindarios y el hecho de que de pronto desaparecían.  No entiendo cómo es que tantos no ven la similitud con los indocumentados aquí y allá.  Se les tilda de criminales; se les persigue y hasta se los llevan de la calle y son enviados a centros de detención fuera de su entorno.  La gran mayoría no han cometido delito -tan sólo no llevaron a cabo un trámite para adquirir su estatus legal.  En los casos más indignantes, los arrestan en tribunales u oficinas del gobierno federal en las que precisamente hacían trámites para completar el proceso.  La razón: no quieren a nadie que no responda a los parámetros de MAGA.

Recuerdo de nuevo el personaje del robot de Perdidos en el espacio, que, al enfrentar situaciones riesgosas, empezaba a exclamar: ¡peligro, peligro!  No sé cómo tanta gente no ve la situación peligrosa en que nos encontramos.  No es momento de andar enajenad@s o distraíd@s.  Es momento de estar alertas ante todo intento de privarnos de nuestros derechos y denunciar los abusos.  Hace casi 15 años escribí sobre aquel programa de supuestos valores.  Hoy, la situación está peor por partida doble, como en un combo agrandado.  Está bien cabr…

6 de octubre de 2025

 

Y allá para el 2010:

LOS VALORES EN EL PAÍS DE LOS BIZARROS

 

Cuando era niña me encantaba leer comics de Superman, en particular sobre sus orígenes, del planeta de donde provino (de cuyo nombre no me acuerdo) y de la familia que lo adoptó.  También me gustaba mucho todo lo relacionado a su relación con Lois Lane, de la cual podía intuirse que había un interés de parte de Clark/Superman.  Sin embargo, como muchos hombres de este planeta, ni Clark Kent ni su alter ego, Superman, definían claramente qué era lo que querían.  Así, dejaban eternamente a la pobre Lois, como nos dejan muchos hoy en día, tratando de adivinar qué rayos es lo que quieren.  Ah, porque hay que adivinar, ya que si preguntas, sienten que los estás “presionando”.  Prefiero quedarme en la fantasía y no imaginar que, como muchos hombres de este planeta, tanto Clark como Superman no supiesen lo que querían. 

Aparte de los comics regulares, había unas ediciones especiales que tenían unas historias adicionales en la parte de atrás, del país de los bizarros.  Los personajes del país de los bizarros eran como de piedra y en su mundo, las cosas eran al revés del nuestro.  Lo que nosotros considerábamos hermoso era feo para ellos y viceversa.  Cuando alguien cumplía años, debía regalar a sus invitados.  En fin, que todo era al revés.

Hace un tiempo este gobierno inició una campaña de valores.  Los divulga en el periódico, en carteles gigantescos en las autopistas, en su portal cibernético, en fin, una divulgación general sobre una “cultura de valores”.  Evidentemente, nadie puede estar en contra de la difusión de los seis valores que se pretende estimular: bondad, respeto, civismo, justicia, responsabilidad y confiabilidad.  Muy bonito.  Ideal.  Fantástico.  Pero algo no cuadra.  Esos valores que se pretende promulgar no guardan relación con la conducta de este gobierno.

Me di a la tarea de entrar a la página oficial del gobierno y buscar el enlace de los valores.  En la introducción dice que “Los valores son importantes para crear una mejor vida para todos los puertorriqueños. Con ellos vamos a tener el Puerto Rico que todos queremos y nos merecemos. Vamos a ponerlos en práctica. Porque hoy es un buen día para cambiar el mundo.”  Me parece muy bien.  Si alguien cree que podemos cambiar el mundo, esa soy yo, producto de la época del “peace and love”, de los Beatles con su transformadora Imagine y de las canciones de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, las cuales canto desenfrenada y desafinadamente cuando me indigno, que últimamente es bastante a menudo.  Porque la cosa está como para indignarse.

Yo sí creo en lo que dice la introducción sobre los valores que aparece en el portal oficial de este gobierno.  Los que no creen en eso, son ellos.  Basta analizar los valores y los comentarios que aparecen en la página.  Tomemos el valor justicia.  Dice el portal sobre éste: “Sigue las reglas del juego. Toma turnos y comparte. Mantén una mente abierta. Escucha a los demás. No tomes ventaja de los demás. No culpes a otro por tu descuido.”  Pues las reglas del juego las cambian a cada rato.  Ya están tramando cambiar la ley de la Universidad.  Lo de mantener la mente abierta y escuchar a los demás parece que José Ramón de la Torre no lo ha leído, Fortuño tampoco, al igual que no ha leído lo de no culpar a otros.

Respeto.  Este me encanta. Dice el portal: “Trata a los demás con respeto. Sé tolerante con las diferencias. Practica buenas costumbres. No uses lenguaje ofensivo. Sé considerado con los sentimientos de los demás. No amenaces, golpees o lastimes a nadie. Aprende las ventajas de la tranquilidad.”  Si no fuera patético, sería gracioso.  Yo no sé cómo todo el gabinete, el Gobernador y sus ayudantes, incluyendo al rasputinesco Rodríguez Ema y la legislatura, con su neo nazi Rivera Schatz a la cabeza del Senado, pueden ser tan cínicos de pretender difundir esta cultura de valores en la que evidentemente no creen.  Parece ser que se confundieron en lo de civismo, porque evidentemente lo que sí abunda es el cinismo.

Para civismo, se incluye lo siguiente:” Haz tu parte en la escuela y comunidad. Coopera en los asuntos de la comunidad. Mantente informado. Sé un buen vecino. Cumple con las leyes y normas. Respeta la autoridad. Protege el medio ambiente.”  Que digan los vecinos de Ceiba y los que viven cerca del proyectado gasoducto o “via verde” como le prefieren llamar, si se cumple con esto.

Bajo responsabilidad se indica: “Haz lo que se supone que debes hacer. Persevera. Síguelo intentando. Siempre haz lo mejor. Mantente controlado. Sé autodisciplinado. Piensa antes de actuar. Considera las consecuencias de un acto.”  Uy, me encanta el control que exhibió aquel policía pateando un estudiante y la forma en que Rodríguez Ema se mantuvo controlado al expresar que sacaría a patadas a los estudiantes.

Confiabilidad – valor indispensable para un gobierno, ya que los ciudadanos deben confiar en aquéllos que están a cargo de regir sus destinos.  El portal incluye bajo este valor lo siguiente: “Sé honesto. Haz lo que has dicho. Ten la valentía de hacer lo correcto. Construye una buena reputación. Sé leal a tu familia, amigos y comunidad.”  Creo que Fortuño ha sido leal a su familia y sus amigos.  Punto.

Bondad.  Aquí fue donde yo quedé mala.  Dice el portal bajo este valor: “Sé amable. Sé compasivo. Demuestra que te preocupas. Expresa gratitud. Perdona a otros. Ayuda a las personas en necesidad.”.  La compasión se fue de vacaciones en este gobierno.  Demostrar que se preocupan no forma parte del manual de instrucciones que se les entregó a los funcionarios de este gobierno o a todos se les borró ese capítulo.  Y como la realidad es más increíble que la ficción, prueba de que la bondad está ausente es que, cuando trato de imprimir lo que aparece bajo bondad, no sale nada.  Bajo los otros valores, sale el texto, aunque no el título del valor.  En el caso de la bondad, no sale nada.  Mi papá solía decir que los republicanos son tan malos que se comen por los rabos.  Yo todavía creo en la redención, pero me lo están haciendo bieeeeeeeeen difícil.

Llegué a la conclusión de que este gobierno pertenece al país de los bizarros.  A nosotros nos aplican los valores que he descrito tal y como aparecen en el portal oficial.  A ellos no.  A ellos les aplican la imposición, el cinismo, el abuso de poder, la intolerancia, la intriga y la arrogancia.  Lamentablemente, las descripciones las vivimos todos los días.

19 de diciembre de 2010

 

 

 

 

 

 

 

 






sábado, 20 de septiembre de 2025

PIENSO

 




A 8 años del Huracán María  

PIENSOTRATOSIENTODIGO

Hoy se cumplen ocho años del paso del huracán María por Puerto Rico.  Pienso en ello -de hecho, comencé a pensar en eso desde ayer, con el recuerdo de los preparativos en mi apartamento y en el de Papi, que aún no se había vendido, tras la muerte de su viuda.  Fueron días angustiosos -antes, durante y después del huracán.  Los preparativos fueron extenuantes, pero lo peor era pensar en la posibilidad de perder todo aquello que tenía valor para mí: documentos, fotos, regalos de Papi, cuadros con valor sentimental.  Más que todo, creo que el miedo era a perder todo aquello que me hacía sentir segura por ser conocido.  Mi casa -le llamo casa, aunque sea un apartamento- es mi refugio; es el lugar que me acoge luego de momentos difíciles, en el que puedo soltar las angustias sin temor a ser juzgada.  En él estoy a salvo -al menos eso pensaba antes de María.

Después de María, la vida de tod@s en Puerto Rico cambió.  Para l@s que viven con todas las comodidades, con cisterna, plantas eléctricas y dinero suficiente para atender las reparaciones o situaciones que se presenten, María fue un inconveniente, una pejiguera, pero para quienes poco tenían, les trastocó la vida.  Perdieron sus pertenencias, su casa y muchos -más de los que el gobierno inepto e insensible de aquél imberbe quiso admitir, hasta la vida.  Todavía hoy me angustia pensar en toda la gente que perdió todo y los que aún luchan para rehacer sus vidas. En mi caso, estoy recuperada -o al menos eso creía- de los poquísimos daños que sufrí.  No obstante, me he percatado que ha habido un aumento en la ansiedad cuando anuncian posibles tormentas.  Para colmo, recientemente tuve una situación con el desagüe del balcón, que ocasionó que se inundara bastante, a riesgo de que el agua entrara al apartamento.

En el momento que me percaté de que estaba subiendo -en lugar de bajar- agua por el desagüe, procedí a sacar agua con desespero, mientras contemplaba con horror cómo el desagüe parecía una fuente que amenazaba con inundar el balcón y enfilar el rumbo del agua que ya no cabría hacia el interior del apartamento, arruinando los gabinetes de cocina, que llegan hasta el suelo.  Mi mente proyectaba una película de horror mientras sacaba el agua como podía.  El asunto se supone que se resolvió, pero no estoy del todo convencida.  Cada vez que llueve mucho, salgo varias veces al balcón, para ver si el agua fluye como se supone que fluya.  Trato de apartar de mi mente los pensamientos negativos. Con el paso de los días estoy menos ansiosa, pero un buen aguacero puede dar al traste con mi tranquilidad.

Siento que el mes de septiembre viene cargado de angustia, de temores, de coraje por l@s que tanto sufrieron.  Ya no planifico viajes para este mes, porque pienso que si estoy en casa puedo resolver los asuntos que se presenten.  Un viento fuerte me trae recuerdos de aquél angustioso día y no quiero ni pensar cómo se sentirán l@s que de verdad sufrieron y siguen sufriendo, pero lo digo, porque sólo así puedo exorcizar la angustia -angustia que me hacer pensar en ese síndrome que se ha denominado de estrés postraumático, o PTSD.  Yo no sé si lo que me ocurre pueda catalogarse como tal; tan sólo sé cómo me siento, cuando se acerca el mes de septiembre y anuncian tormentas.  No quiero imaginar la angustia de quienes de verdad sufrieron los efectos de María con enormes pérdidas.

Como las etapas del duelo de Kübler Ross, a veces trato de manejar el estrés cambiando mi pensamiento; a veces verbalizar cómo me siento me ayuda -es como una catarsis.  Pensar es bueno, cuando el pensamiento no se engancha en la negatividad que nos rodea y trato de apartar de la mente todas las imágenes que vienen a mi mente de aquel día tan difícil a nivel personal y colectivo.  Los pasos de este duelo se intercambian.  Y últimamente digo, denuncio todo lo que estuvo y sigue estando mal.  Agraciadamente puedo decir todo lo que está bien en el trabajo comunitario, enfocado en sostenernos l@s un@s a l@ otr@s  y l@s que se atreven a alzar la voz contra las injusticias.  El pueblo salva al pueblo. Y empieza a llover…

20 de septiembre de 2025


martes, 16 de septiembre de 2025

PALABRAS





PALABRAS

 

Hay hombres cuyas palabras son

como golpes de espada;

Más la lengua de los sabios es

medicina.

Pr. 12:18

 

Desde hace mucho pienso que la palabra es muy poderosa.  Podemos alentar, inspirar, alegrar, consolar y mostrar amor tan solo con unas palabras sinceras, sean estas escritas o habladas.  En el último caso, los gestos aportan a la comunicación -un abrazo, una mirada, una sonrisa complementan lo que se dice.  Del mismo modo, las palabras pueden herir, humillar, avergonzar, ofender y destruir la autoestima de un ser humano.  En ocasiones, la mejor palabra es la que no se dice -el silencio puede ser igualmente elocuente.  Pensé en el poder de la palabra a raíz del cambio en la denominación que ha hecho el innombrable al hasta hace unos días Departamento de la Defensa; ahora Departamento de Guerra.  Para mí no se trata de un simple cambio de nombre -es un cambio de visión, de cómo se manejan los asuntos de la que se ha conocido como la nación más poderosa del mundo.

El estilo del ocupante de Casa Blanca es el del clásico bully -bravucón, ordinario, irrespetuoso, amenazante, por lo que no sorprende esta denominación de ese departamento que, de todos modos, al ejercer actos de defensa para su territorio conlleva la capacidad de declarar una guerra, porque vamos, una nación que es bombardeada no va a descansar en solo palabras.  Hasta en la vida individual el derecho a legítima defensa incluye utilizar la fuerza para repeler un ataque físico.  No obstante, la mayoría de nosotros no andamos por ahí con actitud de “túmbame la pajita”, exhibiendo armas para intimidar a los demás. Hay otros, sin embargo, quienes disfrutan este despliegue de fuerza tipo Rambo.  Con ello le anuncian a los demás que no se metan con él, atrayendo otros bravucones y repeliendo a quienes preferimos la vía diplomática para resolver conflictos, sin que ello implique debilidad.

Por alguna razón este estilo abrasivo atrae algunos personajes y nuestra gobernadora no es la excepción.  Recientemente arremetió contra un periodista porque le hizo una pregunta válida, que la incomodó y como insistió, como maestra regañona le dijo, señalándolo con el dedo, que a él no le contestaría preguntas, por irrespetuoso.  El intercambio recordó muchos de los protagonizados por el innombrable con periodistas que “osan” cuestionar sus actos.  Y las palabras suelen usarse en la inmediatez de una situación, sin que haya mucho análisis, lo que la ha llevado a caer en grandes contradicciones, como cuando dijo que los dominicanos no tenían nada que temer con las redadas contra inmigrantes y a la semana ya se estaban llevando a varios de vecindarios tradicionalmente ocupados por la comunidad dominicana.

En estos días comenzaron a verse helicópteros, aviones y buques militares en la zona de Arroyo.  Los vecinos del lugar comenzaron a inquietarse y de nuevo salieron la gobernadora y sus fotutos a decir que era común que se hicieran ejercicios militares en la isla.  Pero esto no parecía business as usual.  Luego se vio movilización de aviones de combate y movilización de personal militar.  Allí estaba el secretario del Departamento de Seguridad Pública -Arthur Garffer, a quien nunca había visto sonreír.  Pero ese día se veía feliz, como G.I Joe en medio de un juego con sus amiguitos. El secretario de Guerra procedió a decir lo que era obvio para todo ser que sume dos más dos: “Lo que están haciendo ahora mismo no es entrenamiento.  Este es un ejercicio real en nombre de los intereses nacionales vitales de los Estados Unidos de América: acabar con el envenenamiento del pueblo estadounidense”.

Y todo el despliegue no tiene sentido alguno, cuando hay una Guardia Costanera que poco ha hecho para precisamente detener este tráfico en nuestras narices.  Debe salir más barato proporcionar lanchas adecuadas para esta labor que aviones de combate y buques de gran tamaño para supuestamente atajar el tráfico de drogas en nuestras costas.  Del mismo modo, el espectáculo de hundir una yola en aguas cercanas a Venezuela, con 11 tripulantes a bordo, no representa gran cosa en esa lucha; es como matar un mosquito con una escopeta.  Presumiendo que sea cierto que llevaban droga, es posible que los tripulantes sean a su vez víctimas de un sistema que les obliga a hacer estos viajes.  Jugar a la guerra con otras naciones es poner en riesgo vidas.  Creo que Maduro, tras la última elección no ocupa el poder de manera legítima, pero hay que ejercer gran cautela antes de jugar a ser “salvadores” del mundo.  El cuento de que el innombrable está combatiendo el narcotráfico resulta poco creíble a la luz de un despliegue de fuerzas tan contundente.  Y de los alzacola y bocabajo locales que poco faltó para que sacaran la alfombra roja para recibir los militares, ni hablo, porque quiero mantener la calma.

No pasó mucho tiempo antes de que hubiese otro incidente que pone de manifiesto el uso más que peligroso de la retórica anti enemigos que propulsa el innombrable.  Y que conste, que el enemigo somos tod@s l@s que no pensamos como él.  En el estado de Utah, un hombre llamado Charlie Kirk, del cual yo no sabía absolutamente nada, fue asesinado por un hombre con un certero disparo al cuello mientras se dirigía a unos estudiantes universitarios.  Poco a poco fuimos obteniendo más detalles.  La víctima tenía fama de defender las causas de la familia tradicional y combatir los programas de acción afirmativa, lo cual lo llevó a decir en un momento que, si se montaba en un avión con un piloto negro, pondría en duda la capacidad de éste para pilotar el avión.  O sea, que era una especie de poster child de la filosofía del innombrable.  Claro está, de inmediato surgieron las acusaciones de que este crimen era responsabilidad de los demócratas y de las políticas socialistas.

Y aquí hay algunos empeñados en demostrar que son más cojonudos que el innombrable.  El mismo Arthur Garffer, que ocupa la posición nada menos que de jefe de Seguridad Pública y estaba tan feliz recibiendo a sus amigos soldaditos, raudo y veloz puso esto en su página personal de Facebook:

The liberal socialist left is out of control and the DNC is solely (énfasis suplido) to blame for today’s targeted assassination of Charlie Kirk.  They promoted and condoned political violence with action since 2009.  Time for the silent majority to step up!

La gobernadora le dio pan-pan, pero no hizo lo que procedía -botarlo y el muy descarado no tuvo ni la decencia -bueno, es mucho pedir- de renunciar.  En manos de ese individuo prejuiciado y sin mesura está la seguridad del país.  Ahora resulta que todo apunta a que el asesino de Kirk proviene de una familia mormona, partidaria de las armas y que él no aparece como votante republicano.  Evidentemente es un ser desquiciado y pese a las palabras despreciables de Kirk, matarlo no es la solución, como tampoco abona a la paz a la que debemos aspirar describir esa muerte como justa.  En nuestro sistema se supone se juzga a las personas por sus delitos y solo entonces se aplica la pena correspondiente.  Apresurarse a asignar culpas a los demócratas sólo trae más odio y sed de venganza.

El innombrable ordenó que las banderas ondearan a media asta, como si se tratara de un héroe.  Y aquí la gobernadora ordenó se hiciese lo mismo por alguien que sospecho el 95% o más de la población no tenía -y me incluyo- la más mínima idea de quién se trataba. No contento con las banderas a media asta, el innombrable anunció que le otorgaría la medalla presidencial de la libertad. Mi cara mostró todas las expresiones de asombro, incredulidad e indignación posibles.  Para poner en contexto el significado de esta medalla, baste mencionar anteriores recipientes de este honor de varios campos del quehacer cultural, ambiental y político: Pablo Casals, Nelson Mandela, Jane Goodall, Jacques Cousteau, Martin Luther King, Yo-Yo Ma y uno que tiene especial significado para mí, por ser ejemplo de compasión: papa Francisco.  Todos son seres humanos que han trabajado por sostener la dignidad del ser humano y de toda criatura que habita la tierra, sin distinciones.  En un plano más cercano a nosotros, fueron recipientes de la medalla Luis Muñoz Marín y Luis Ferré.  Podemos estar en desacuerdo con algunas de sus posturas, pero fueron personas que lucharon por una vida mejor para todos nosotros, desde distintas perspectivas. Las palabras de Charlie Kirk le reconocían dignidad a sólo un sector de la sociedad.

Todos los días nos enteramos de una nueva barbaridad -un nuevo intento de acallar la disidencia, los cuestionamientos o cualquier idea que se aparte de la nueva doctrina MAGA.  Hoy supe de un comentarista del fotuto de MAGA, la cadena FOX News, quien en una discusión hace unos días sobre qué hacer en torno al problema del sinhogarismo, dijo que podría aplicarse involuntary lethal injection or something; just kill ‘em.  Una se queda paralizada ante estas palabras que evidencian un total desprecio por la vida humana, que invariablemente traen a la mente los exterminios nazis de aquéllos considerados inferiores.  Y en estos tiempos, el genocidio en Gaza, Ucrania y lugares que ni conozco, con la complicidad armamentista del gobierno norteamericano.

Se me hace difícil enfocarme en la Esperanza, que es justo el título de la autobiografía de papa Francisco que leo en estos momentos.  Pero siempre hay esperanza, si no, que lo digan los sobrevivientes de Auschwitz, de Hiroshima y tod@s l@s que como la jueza Sonia Sotomayor, están dispuest@s a señalar la injusticia, según expresó en su reciente opinión disidente a la decisión del Tribunal Supremo federal que validaba detenciones por el aspecto físico o la forma de hablar:

We should not have to live in a country where the Government can seize anyone who looks Latino, speaks Spanish, and appears to work a low wage job.  Rather than stand idly by while our constitutional freedoms are lost, I dissent.

Mi Esperanza está puesta en tod@s l@s que no estamos dispuest@s a permanecer impasibles ante estas horribles injusticias.  Papa Francisco, ilumine nuestro camino.

16 de septiembre de 2025

 

 

 

 

 

 

 

 


jueves, 28 de agosto de 2025

CALAMARES Y LECCIONES

 





CALAMARES Y LECCIONES


No es secreto que me fascina la cocina, tal vez desde el momento en que mi mamá, cuando yo tendría unos cuatro años, puso en mis manos un calderito para que mientras ella cocinaba, yo simulara hacer una sopa. Echaba en él las sobras del pimiento, el cuero del jamón y lo que quedara en la lata de salsa de tomate.  Ella no me enseñaba con un método, sino que yo observaba lo que ella hacía mientras la ayudaba ocasionalmente.  Juntas ideamos una salsa para los tostones, que bautizamos como salsa Ana-Ana.  Hace tiempo que no la hago -la pondré en agenda.  No tengo muchos recuerdos de aventuras en la cocina durante mi adolescencia, pero sé que asumí un rol más activo cuando estaba en escuela superior y mi mamá enfermó.  Preparaba platos que compartía con mi papá, particularmente después que ella falleció.  Asumí ese rol con naturalidad, sin que me causara dificultad.

Cuando me casé -faltando un mes para cumplir 20 años- me esmeraba en preparar platos tradicionales y poco a poco fui adquiriendo revistas y libros de cocina que aún hoy día conservo y consulto.  Uno de ellos es el libro que perteneció a mi mamá, que exhibe todas las huellas de haber sido consultado con frecuencia en sus 74 años -los del libro, no los míos- de existencia.



En estos tiempos, el tío Google resuelve casi cualquier duda que pueda tener sobre determinado ingrediente, pero de vez en cuando acudo a mis viejos libros o a las recetas que he guardado del periódico o revistas.  Por fortuna, no perdí el entusiasmo por la cocina cuando me divorcié.  Cocinar es para mí una terapia, bien sea que vaya a compartir un almuerzo o cena con amistades, o para mí solita.  Mientras escribo esto ya tengo alineados los ingredientes para la cena que me prepararé y el anticipo para mañana.

Cuando regreso de un viaje me gusta experimentar con recetas del lugar visitado.  Luego del viaje por Islas Canarias y Azores quise preparar un almuerzo para mi prima Socorrito, que hiciera honor a la botella de vino blanco que compré en Lanzarote.  Aunque el plato se inspiró en uno que disfruté en Madeira, lo cierto es que muchos de los platos de ambas islas se parecen.  Acudí al Tío Google para buscar una receta de calamares estilo canario y la encontré.  El uso del azafrán, el pimentón y el tomate frito reafirman el carácter canario de la receta.  Nunca había preparado calamares que no fueran las anillas de calamar que vienen congeladas y suelen quedar chiclosas, por lo que también tuve que buscar instrucciones para manejar los tubos de calamar, que después de todo eran la inspiración.

Encontré unos calamares congelados que venían enteros y los compré.  Cuando abrí la caja me resultaron intimidantes y hasta consideré cambiar el menú.  Vamos, que mi prima no es exigente y se hubiera conformado con una paella de cajita -que modifico y me queda de show, pero me armé de valor y me dispuse a preparar los calamares.  Según el vídeo que accedí, se separa la cabeza del cuerpo, se extraen las mondingas de adentro, se separan los tentáculos y luego se quita la piel.  Respiré hondo.  Esto parecía más complicado de lo que imaginé.  Pero no me di por vencida.  Comencé a sacar los calamares uno a uno y sentí un olor a mar, pero dulce, delicado. Mmmm.

Separar la cabeza del cuerpo halándola, hace que parte de las mondingas salgan con la cabeza.   Afortunadamente no lucen mal, ni se ven desagradables.  Hay que revisar el interior y sacar cualquier resto que quede, incluyendo algo que parece como plástico y hace las veces de espina dorsal, porque los calamares no tienen huesos.  Si no lo hubiera sacado yo misma del interior, jamás hubiese pensado que eso formaba parte de este animal.


Separar los tentáculos requiere que se haga un corte detrás de los ojos y ahí me dio un poco de penita.
  Ver ojos le confiere a eso que yacía en mi mostrador algo de un ser que en un momento tuvo vida y se movía con libertad en mares que en este caso eran de costas de Estados Unidos, según decía el empaque.  Pero bueno, ya habían sido pescados.  Si no me los comía yo, se los comería otr@, así que continué la labor.  No creo que a estas alturas me vaya a convertir en vegetariana.

Ahora procedía quitarle la piel.  Hmmm, pensé; esto debe ser complicado.  Pues no.  Resulta que basta con raspar un poquito en el borde y la piel sale como pelar un guineo.  Yes!!! También, según el vídeo, se raspa por el borde de las “alitas”.  Cuando escuché esto, de inmediato vino a mi mente la imagen de un calamar nadando y moviendo sus “alitas”.  El movimiento es fluido, elegante, como el de una bailarina de bomba agitando su falda con gracia. Tras quitar la piel, me sentí bien satisfecha por haber logrado algo que parecía intimidante y que me produciría frustración, pero que logré vencer.  Finalizado todo el proceso, ahora solo restaba esperar hasta más tarde para preparar la receta, que quedó riquísima.  Quise honrar el recuerdo de los platos que comí en el viaje, que en su versión tradicional eran sencillos.  En algunos casos se acompañaban con batata asada, así que eso hice y un pancito para aprovechar la salsa.  Mi prima y yo nos envolvimos en el disfrute del almuerzo y se me olvidó tomar fotos de los platos terminados, así que sólo le tomé una foto a lo que sobró y disfruté al otro día.



Enfrentarme a preparar algo que resulta -al menos para mí- intimidante, me mostró que vale la pena enfrentar retos, hacer cosas distintas a aquello a lo cual estoy acostumbrada.  A fin de cuentas, si no salía bien podía hacer otra cosa -no pasaba nada.  Mi prima no me juzgaría y tan sólo terminaría con mi ego algo lastimado.  Por supuesto, no siempre las cosas salen como quisiera.  Hace dos años quise tomar clases de natación y sí, aprendí a nadar, pero sentir que no tocaba fondo me causaba tanta ansiedad que hiperventilaba.  Quise seguir con las clases, para vencer esto, pero se convirtió en algo que no disfrutaba.  Mi mamá solía decirme, cuando desistía de alguna actividad: “tú nunca terminas lo que empiezas”, que no era del todo cierto.  Hubo muchas cosas que sí terminé: bachillerato y luego carrera de leyes; un curso de repostería, publicar un libro… Son muchas las veces que su frase viene a mi mente cuando considero no seguir con determinada actividad, como terminar de leer un libro que no disfruto.  La vida es demasiado corta como para persistir en una actividad innecesaria que no nos causa placer.  ¡Pa’ fuera el libro aburrido!

Derivo mucho placer al cocinar y por eso me embarco en proyectos que otr@s no intentarían.  Creo firmemente que venimos a este mundo con ciertos talentos que podemos aprovechar al máximo.  En mi caso, no quiero sonar pretensiosa, pero creo que nací con cierto talento para la cocina, para el análisis de situaciones, así como para escribir, por lo que los aprovecho al máximo.  No tengo talento para bailar, para cantar, para los números, pero hago lo necesario -no me esfuerzo en algo que no tenga utilidad ni me dé placer.  No pasa nada si a usted no le gusta cocinar -busque comidas congeladas o fáciles de preparar y no se sienta en la obligación de llevar algo que usted cocine a las reuniones con amistades.  Siempre recuerdo una amiga de mi adolescencia (a quien no he vuelto a ver), que relataba con mucha emoción una comida de cajita que no sé si todavía existe: Rice-a- Roni, que le preparaba su mamá.  Más que la comida, ella recordaba el amor.  Mi comida puede ser sencilla, así como tener ingredientes o procesos complicados, pero siempre, siempre, contiene amor.

Mientras preparaba los calamares pensaba en esas criaturas marinas que el Universo provee para que podamos alimentarnos, así como todas las otras que habitan esta Tierra.  Sentí un gran respeto por los calamares que preparaba, así como una conciencia de que hay una belleza en su paso por los océanos que debemos respetar para que haya un balance.  En la medida que respetamos ese balance permitimos que haya abundancia que nos permita alimentarnos a tod@s, tanto humanos como animales.  Y el respeto hacia la vida animal debe incluirnos a nosotr@s mism@s, procurando honrar nuestra esencia.  Tod@s venimos a este mundo con talentos que a veces ignoramos y nos empeñamos en hacer algo que es contrario a nuestra naturaleza.  El mundo sería mucho mejor si cada un@ ofrece lo mejor de sí, aunque sea un simple plato de comida.  Gracias, calamares, por la lección.

28 de agosto de 2025

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


jueves, 14 de agosto de 2025

CAIMANES

 





CAIMANES

En el cambio está la evolución…

Que mi camino se encuentre iluminado

Y la negrura no me enturbie el corazón

Discernimiento al escoger entre los frutos

Decisión para subir otro escalón

Vivir el presente hacia el futuro

Guardar el pasado en el arcón

Trabajar por el cambio de conciencia

Dibujo en el aire-

Chambao

 

 

Llevo un tiempo cargando una angustia que está ahí, aunque no siempre la perciba, como esos dolores a los que una se acostumbra y que sólo percibimos cuando algo los exacerba.  Y mi angustia se combina con coraje, con indignación, lo cual muy bien sé que puede generar un dolor físico -cosa que no quiero. El martes pasado, como todas las mañanas, leí La Palabra Diaria, que ese día era Gozo.  El subtítulo: En toda situación elijo el gozo.  Y el texto se refiere al gozo de Dios, que está siempre presente, como el sol, aunque no lo veamos.  Mi mente capta el concepto; sé que tengo muchas razones para sentirme bendecida, pero no me puedo sustraer de lo que le ocurre a otr@s e incluso a mí misma en momentos de dolor por una pérdida.  Martin Luther King decía que lo que afecta a un@ de nosotr@s directamente, nos afecta a tod@s indirectamente.

Esta mañana veía un vídeo de Paramahansa Yogananda que me envió un amigo muy querido, que nos exhorta a no buscar faltas en otros.  De momento pensé en las veces que juzgo a otr@s a través de mi propio prisma, sin tener en cuenta que cada persona actúa de acuerdo a sus circunstancias.  Lucho por frenar ese impulso cuando me sorprendo en esa actividad.  El vídeo expresa que cada persona tiene defectos y necesita amor y comprensión y que no debemos hablar, pensar ni incurrir en maldad (evil).  Continúa diciendo que debemos ser como una rosa que esparce su aroma hacia los demás o que debemos enfatizar la luz y así la oscuridad desaparecerá.  Hasta donde sé, nunca he incurrido en maldad, pero sí pienso en ella y ciertamente, hablo sobre ella, porque no hay manera de combatirla si no se reconoce que existe.  Yo no soy santa, ni yogui (los indios practicantes de yoga y asuntos metafísicos -no el oso Yogui), ni iluminada, pero sí me esfuerzo por ser mejor ser humano y trabajar para lograr una mejor sociedad.

En fechas recientes se han intensificado los bombardeos en Ucrania y Gaza.  En el caso de esta última, las acciones del gobierno de Israel han demostrado una crueldad maquiavélica, que obliga a los residentes a desplazarse de un lado a otro huyendo de lo que tal vez va a alcanzarle de todos modos.  Los que no mueren por los bombardeos, mueren de hambre, porque se bloquean los caminos de acceso a las ayudas.  Incluso, hay casos en que han bombardeado justo en el área que se han congregado los habitantes en busca de comida.  Es imposible para mí no hablar de esta maldad.  Hay que ser de acero inoxidable para no conmoverse ante el cuadro de una madre angustiada sosteniendo a un niño cuyo pequeño cuerpo es tan solo un grupo de huesos cubiertos por una débil capa de piel.  Es imposible para mí permanecer enfocada en esparcir aroma a rosas y esforzarme por enfocarme en la luz ante una oscuridad que amenaza con tragarnos a tod@s. 

En un plano más cercano, la política del innombrable se ha ensañado contra los inmigrantes, persiguiéndolos de una manera cruel, supuestamente con el propósito de eliminar a criminales del territorio norteamericano -que incluye a Puerto Rico- pero que en realidad se llevan a todo el que tenga un acento o parezca latino.  Las historias de horror de gente que personas encapuchadas se llevan de la calle o de su lugar de trabajo, sin que sus familiares sepan a dónde se los llevan se repiten a diario.  El colmo es la forma en que los arrestan en los tribunales o en las oficinas de inmigración mientras hacen las gestiones necesarias para culminar sus trámites para permanecer legalmente en el país.  Los pensamientos que me vienen a la mente cuando veo estas noticias no son precisamente de amor a los seres despiadados que ejecutan estas acciones en nombre de seguir directrices.

Las imágenes son muy ilustrativas de las actuaciones despreciables.   La prisión que habilitaron en la Florida para los indocumentados en tiempo récord -tiempo que no han encontrado para habilitar vivienda para las personas sin hogar o para familias en extrema pobreza- fue mencionada en un discurso por el innombrable como Alligator Alcatraz.  Pensé que era otro de sus torcidos intentos de hacer un chiste hasta que vi que erigieron un rótulo oficial con el nombre, que recuerda la nefasta prisión de Alcatraz ahora convertida en museo.  En otro momento, se burló de los prisioneros que intentaran escapar y se enfrentarían a los caimanes.  Una “influencer” de nombre Laura Loomer, partidaria del innombrable, colocó en su página un comentario que leía Alligator lives matter.  The good news is, alligators are guaranteed 65 million meals if we start right now.  El número no es un número cualquiera.  La cifra de hispanos en los Estados Unidos se estima en 65 millones.  Si todo esto no le recuerda las estrategias nazis, usted vive en Disney.

Y la actitud bocabajo de nuestro gobierno me da vergüenza ajena -primero la gobernadora negó que se fuera a afectar la comunidad dominicana residente en la isla.  Luego nos enteramos que a principios de año el secretario del Departamento de Transportación y Obras Públicas le entregó a personal del gobierno federal todo lo relativo a la información que obra en los archivos de la Directoría de Servicios al Conductor sobre personas indocumentadas a las que se les ha expedido licencia de conducir.  Y lo hizo rapidito -en el plazo de tres días y sin orden del tribunal.  Después la gobernadora supuestamente dio instrucciones al Departamento de la Familia para que no se entregara información sin orden judicial, cosa que no había hecho antes.  Podría seguir enumerando las actuaciones vergonzosas de los dos gobiernos, pero quiero mantener mi paz.  Lo que sí me alegra como no tienen idea, es ver que las comunidades empiezan a confrontar a los agentes de ICE, urgiendo a sus vecinos que puedan estar en peligro de ser arrestados de manera contraria a la ley, a no abrirles la puerta sin una orden del tribunal. Así se derrota el mal -denunciándolo y mirándolo a la cara.

Por mi parte, sigo tratando de ver lo mejor en cada ser humano, aunque hay algun@s que me la ponen bieeeeen difícil. Soy consciente de que much@s de l@s que actúan de forma despiadada cargan con sus propios traumas, pero eso no les da derecho a maltratar a los demás.  Quienes actúan de forma prejuiciada y con desprecio a la dignidad humana se convierten en los caimanes que le han dado nombre a ese horrible centro de detención y se dedican, como se dedican estos animales, a cazar su presa de manera oportunista -es decir, atacan lo que se aparezca y puedan dominar.  Nos toca a cada un@de nosotr@s estar alertas -por nosotr@s y por los demás.  Sigo comprometida con buscar lo mejor en cada ser humano, pero no permaneceré impasible, esperando que nos coman los caimanes.

14 de agosto de 2025