EL ZAPATO AGRESOR
Los últimos días no han sido
fáciles para el país, para el Caribe ni el mundo en general. La semana pasada se anunció la reparación de
una tubería de 72 pulgadas que afectaría 15 pueblos de la isla, entre los
cuales se encontraba San Juan. Para
poner en perspectiva el tamaño de la tubería, pensé que yo mido 60 pulgadas y
media, así que quepo de pie dentro de la tubería y sobran pulgadas. Antes de que se anunciaran los trabajos de
reparación, ya mi apartamento sufría problemas de baja presión. El día que se anunció cuándo comenzarían los
trabajos -para los cuales se suspendería el servicio de agua, me aseguré de llenar
el candungo de 5 galones que uso para fregar, así como varios galones
adicionales para otros usos. Pese a que se suponía que la interrupción del
servicio sería al otro día de madrugada, yo dejé de tener agua desde ese mismo
día en la tarde, cuando terminé mis preparativos con un enclenque chorrito de
agua. Habían anunciado que los trabajos demorarían de 36 a 48 horas.
Para mi sorpresa, al otro día
temprano había agua y con una presión impresionante aun para tiempos normales. Contra todo pronóstico, tuve servicio de agua
todo el tiempo, que no fue el caso de miles de personas. El presidente de la AAA dijo -porque no puedo
decir que explicó, que el término se contaba a partir de que llegaran al tubo,
no desde la desconexión del servicio.
Este señor merece el premio al “como no explican”, en honor a aquel
personaje que se hizo famoso con esa frase.
Estar sin agua en un país que se supone sea desarrollado, es incómodo
para todos -para algunos, como gente bien mayor, pacientes encamados o niños,
es de pesadilla. Muchos de nosotros
podemos esperar con resignación, pero ayuda si entendemos el proceso, se hace
énfasis en que los estimados de tiempo pueden variar y sobre todo, que se explique
con claridad las distintas fases, cosa que no ocurrió.
El periódico del jueves cita a la
gobernadora cuando visitó el área de los trabajos diciendo lo siguiente: “No
hubo ninguna cosa rara. Hubo una
explosión, una rotura en uno de estos tubos.”
¿Una explosión que causa una rotura en un tubo de 72 pulgadas que suple
agua a 15 municipios no es una cosa rara?
Es decir, podríamos tener roturas de esta naturaleza cada cierto tiempo,
porque no sería raro. Yo quedé con los
ojos cuadrados al leer la cita. Yo no
sufrí pérdida del servicio. Para mí, eso
es lo raro, cuando aquí se va el agua con relativa frecuencia o hay poca
presión, sin que se hayan roto tubos enormes.
Probablemente todavía hoy haya lugares sin el servicio, ya sea por la
explosión del gigantesco tubo o por otras razones que presumo tampoco serán
raras para la gobernadora. El país de
los Bizarros en pleno esplendor.
En otras partes del mundo, el cese
al fuego en la zona de Gaza ha sufrido algunos reveses que hacen temer que la
paz sigue estando distante. En Estados Unidos,
el innombrable ha anunciado algo así como un rescate financiero al gobierno de
Argentina cuyas particularidades no entiendo bien, porque lo mío son las
letras, no los números. La propuesta,
que no entiendo bien y no quiero entender, funcionaría si el presidente de
Argentina -que parece ser de ese combo que yo encuentro raro pero que la
gobernadora seguro lo encuentra de lo más normalito- es reelecto e implica 20 mil
millones de dólares (20 billion). La
cifra no me cabe en la cabecita. Esto
por el presidente que ha dicho que quiere poner a América primero. ¿Y qué de los agricultores norteamericanos
que están sufriendo pérdidas o los empleados federales que han sido despedidos
por trabajar en agencias “demócratas” – whatever that means o los que
están sin cobrar debido al tranque presupuestario?
Más cercano a nosotros, hoy mismo
Jamaica está a punto de sufrir el embate de un huracán categoría 5 -un desastre mayor al que nosotros tuvimos con
el huracán María. La República
Dominicana, Haití y el este de Cuba también pueden sufrir daños devastadores,
tomando en cuenta la fragilidad de las estructuras y los escasos recursos. ¿Destinará el innombrable fondos para
ayudarles? Se me estruja el corazón de
pensar en el terror que deben estar sintiendo estos vecinos caribeños. Nosotros lo vivimos y aun hoy, a 8 años de la
pesadilla de María, seguimos cargando las consecuencias.
Hace como 2 semanas estaba haciendo
compra en el supermercado. Me sentía con
una desazón que no podía explicar. Lo he
dicho otras veces -cargamos con angustias que ni siquiera sabemos que
tenemos. Me detuve frente a un
congelador con diversos tipos de pastas rellenas y de momento me asaltan unas ganas
de llorar -lo que yo he llamado “las ganas de llorar guardás”. Que vamos, no creo que sintiera ganas de
llorar porque casi todos los rellenos contenían lácteos y no pudo comerlos,
pero creo que ese simple hecho se acumuló con todas las penas grandes,
chiquitas, individuales o colectivas que alimentan ese almacén de lágrimas. El almacén sigue creciendo y aún no llega el
momento de vaciarlo.
Y hoy me topo con un reportaje que
se suma al contenido del almacén, ocupando una sección que contiene no sólo
penas, sino también coraje. Se refiere a
una entrevista a ese personaje que tengo atravesado -la directora de HSI en
Puerto Rico, la división encargada de hacer las investigaciones en torno a
personas indocumentadas en el país. El titular no podía ser más inquietante: “Más
de 700 solicitudes para ser agentes de ICE”. Estos agentes son los que se
encargan de investigar las denuncias de personas indocumentadas en el país con
el fin de arrestarlas y finalmente deportarlas.
Los cuentos de horror abundan: gente a las que se las llevan hombres
encapuchados en vehículos sin rotular y las familias no saben a dónde van a
parar. Algunos son arrestados
precisamente en las oficinas de inmigración o en el tribunal, mientras hacen
gestiones para culminar el proceso de legalización que habían iniciado.
Se me hace difícil aceptar que haya
gente en Puerto Rico que quieran iniciar una carrera en un lugar que persigue a
seres humanos que intentan alcanzar una mejor vida. No obstante, soy consciente que no es fácil
conseguir empleo y una carrera en el gobierno federal es sinónimo -hasta estos
tiempos de cierre, de buen salario y beneficios. Pero me pregunto cómo dormirán estos
empleados luego de llevar a cabo estos crueles operativos. La directora intenta colocar a los agentes en
el plano de víctimas, aludiendo a que ella no recuerda que nunca antes hayan
sido objeto de tantos insultos y justifica sus rostros cubiertos alegando que
son objeto de amenazas. Y entonces alude
al más reciente incidente, en el que un agente fue agredido con un zapato por
un detenido.
Yo recuerdo otro incidente en el
que vecinos de una urbanización vieron un operativo de esos y comenzaron a
gritarles improperios a los agentes. Me alegré
mucho -sí, porque son abusadores, canallas y con perdón de los nobles cerdos,
unos puercos. Confieso que ganas no me faltan de tirarles con un zapato. Tal vez entonces liberaría espacio en mi almacén
de lágrimas, porque se llora de angustia, pero también de indignación.
27 de octubre de 2025


Comparto 100% tu sentir no tan solo de darle o tirarle con un zapato a estos HP , yo iría más lejos porque la indignación va en aumento minuto a minuto y es desesperante razón por la cual …… hay que sacar para afuera el coraje y ……
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