TOCAN A LA PUERTA A MEDIANOCHE
No, no
voy a dirigirme a la posibilidad de que el FBI toque a la puerta de más
funcionarios o contratistas gubernamentales.
Me refiero a otra puerta y otra
medianoche. Hace mucho tiempo que siento
una profunda admiración por la figura del Dr. Martin Luther King, paladín de
los derechos civiles que era también pastor de la iglesia Bautista. Aparte de su capacidad para mover a las masas
con su potente voz y su verbo inspirador, era un gran estudioso de temas de
psicología, filosofía y literatura.
Adentrarse en sus escritos es como recibir grandes lecciones. Acudo a la lectura de sus sermones o
discursos cuando quiero recibir inspiración y obtener claridad en mi
pensamiento.
El día
que el gobernador regresó la semana pasada de sus vacaciones en Europa, citó a
una improvisada y limitada conferencia de prensa en la que pidió perdón por las
expresiones que él y sus asesores hicieron en el despreciable chat que jamás pensó saldría a la luz
pública. En ese momento todavía no
habían salido a relucir más horrores, que fueron apareciendo poco a poco. Lo que salió a la luz pública denota un total
desprecio a la dignidad humana; denota que para la “manada azul” nada es
sagrado, ni siquiera el dolor de los que perdieron seres queridos durante el
huracán María o los que aún aguardan por la entrega de un cadáver.
Tras las
horribles revelaciones, el gobernador seguía reiterando que había pedido
perdón. El domingo se difundió una
grabación y varias fotos del gobernador en una iglesia, donde afirmaba que se
humillaba ante la congregación. Estoy
convencida de que pocos creen en la legitimidad de esta aparición. Ayer, en una
entrevista radial que fue evidentemente manipulada, quedó demostrado que el modus operandi de “la manada” es
“business as usual”. Hoy, tras una
intensa jornada de protestas, convocó a una conferencia de prensa que duró como
dos horas. Comenzó por lo que no
sorprendió a nadie: condenar los actos violentos de la protesta, para luego
reafirmar que continuará trabajando, porque está siguiendo el mandato del
pueblo que lo eligió. La respuesta a
cada pregunta incisiva que hicieron muchos de los periodistas será analizada
extensamente durante los próximos días, pero queda claro que el gobernador está
enajenado, insistiendo en que no violó la ley y que seguirá en su puesto. Ayer su padre anticipó esto, cuestionando a
una joven que lo abordó preguntándole si ella nunca había usado palabras soeces
en conversaciones privadas.
No se
trata de las palabras soeces, insultantes y peyorativas. Se trata de que el chat reveló definitivamente posibles violaciones de ley, persecución
a personas por sus creencias y una profunda oscuridad en el alma de los
participantes. Yo creo en el
perdón. De hecho, el verdadero perdón de
parte del agraviado ocurre sin que sea necesario que el ofensor lo pida. Todavía tengo demasiado coraje, pero soy
capaz de perdonarlo en un futuro –ello no lo exime de responsabilidad, ni lo
rehabilita para poder gobernar. Lo que
no puedo es creer en la sinceridad de este arrepentimiento, porque no se ha
acercado a mirar la profundidad de su oscuridad.
Martin
Luther King pronunció un sermón al que
se le ha denominado “A knock at midnight”, aludiendo a un versículo de San
Lucas que relata la historia de un hombre que se detiene a la puerta de un
amigo a la medianoche para pedirle tres hogazas de pan porque espera a unos
viajeros y no tiene nada que ofrecerles.
Pese a la negativa del dueño de la casa el hombre sigue insistiendo
hasta que finalmente logra que le abran la puerta. El Dr. King entra entonces a
establecer un paralelismo entre esa noche oscura y la medianoche en que está
sumida la humanidad. Dice el Dr. King
que la medianoche es la hora en que el hombre moderno “busca desesperadamente obedecer
el onceavo mandamiento: no serás descubierto. De acuerdo a la ética de la
medianoche, el pecado cardinal es ser descubierto y la virtud cardinal es
pasar. Está bien mentir, pero hay que
hacerlo con estilo”.
Estas
palabras son de aplicación a la situación del gobernador. Jamás pensó que sería descubierto y ahora
busca cómo el pueblo le deja pasar esta,
porque ya le ha dejado pasar tantas otras.
El pueblo ha tocado insistentemente a su puerta, buscando lo que el Dr.
King llama el pan de la fe, el pan de la esperanza y el pan del amor. Pero nos ha negado la fe en que los
gobernantes actúan de manera honorable en beneficio del pueblo. La gente se ha vuelto cínica y muchos han
perdido la fe no sólo en él, sino en cualquiera que asuma el poder.
Se nos ha
querido robar la esperanza de un futuro prometedor; un futuro en que haya
respeto, se suplan las necesidades básicas y se garantice un trato digno. Finalmente, se nos ha privado del amor que
implica respeto por las diferencias. La
traición final ha sido burlarse de nuestros muertos en un ejercicio de supremo
cinismo que nos estremece. Aunque el Dr.
King se refiere a la iglesia, la analogía es perfectamente aplicable al
gobierno, pero resulta interesante leer algunas referencias que nos hacen
reflexionar sobre el rol de esa iglesia a la que el gobernador acudió como
parte de su estrategia. Dice el Dr. King
que “La iglesia debe recordar que no es dueña ni sirviente del estado, pero sí
su conciencia. Debe guiar y ser crítica
del estado y nunca su herramienta”.
Afortunadamente, varias iglesias ya han hecho lo que corresponde.
Continúa
diciendo el Dr. King que muchos siguen golpeando la puerta de la iglesia,
porque saben que el pan de vida está ahí.
Parafraseando al Dr. King, los puertorriqueños siguen tocando a las
puertas de Fortaleza porque saben que el pan de un verdadero gobierno está ahí,
aunque su actual ocupante no haya sido capaz de darlo. Y seguirán tocando hasta que se vaya. Al final, prevalecerá eso con lo que el Dr.
King cierra su sermón: “El amanecer llegará.
La desilusión, la angustia y la desazón nacen a la medianoche, pero a
eso le sigue el amanecer”.
16 de
julio de 2019
Nota: Para los que quieran leer más sobre los escritos
del Dr. King, les invito a entrar a https://kinginstitute.stanford.edu/


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