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Este blog tiene el propósito de compartir mis ideas que estoy segura son las de muchos. Escribo sobre lo que me enternece, lo que me intriga, lo que me indigna o lo que me divierte. No me impongo fechas límite -escribo cuando quiero. El lector también puede elegir -hay relatos mas extensos, otros mas cortos. Entre cuando quiera. Vivo orgullosa de quien soy, de donde vengo y hacia donde voy, aunque no sepa como llegar... La imagen que lo acompaña es El Laberinto, de la serie Mandalas de Procesos, de Thalía Cuadrado, psicóloga clínica y artista, que me honra con su amistad. Me pareció apropiado para acompañar este blog sin dirección, porque son muchas las veces que me he sentido en un laberinto. Afortunadamente, siempre salgo…

miércoles, 24 de junio de 2026

LAS GANAS DE LLORAR

 



 


LAS GANAS DE LLORAR GUARDÁS

No es la primera vez que me ocurre.  De hecho, hace más de 10 años que ya le había puesto nombre a esta sensación que poco a poco, como una nube que va aumentando de tamaño, me va rodeando.  Hay veces que logro despejarla y no sé ni cómo lo hago.  Creo que parte de lograr despejarla es ponerle nombre.  Comienza con esas ganas de llorar guardá’s: sé que están ahí, pero no salen.  A veces salen por algo totalmente inconexo, como una película que me hace llorar, pero no libera del todo esa nube grande, pesada, oscura que en realidad se llama depresión.  La reconozco porque la he visto antes, más veces de las que quisiera.  Es una palabra que asusta a mucha gente y no saben cómo lidiar con quien la nombra.  A mí no me asusta y la puedo mirar a la cara y decirle: no me voy a quedar aquí; saldré de esto -no sé cuándo, pero saldré, como lo he hecho antes.

No ando por ahí anunciando que estoy deprimida; hasta hoy lo he hecho sólo con algunas personas y claro, aunque lo ponga en el blog no necesariamente se entera tanta gente, pero creo que hay mucha reserva de la mayoría a admitir que se sienten deprimidas.  En algunos casos, tal vez ni sepan que lo están.  Ayer una amiga me preguntó por qué estaba deprimida y le contesté no sé.  Lo cierto es que tal vez no es una sola causa, sino un cúmulo de sucesos.  A algunos que reciben la admisión de mi parte, ésta les causa incomodidad y quieren buscar la manera de ayudar.  “Cuando te sientas así, me llamas y hacemos algo”, es una reacción frecuente.  Sé que nace de la mejor intención, pero lo cierto es que cuando me siento deprimida no llamo a nadie.  No siento deseos de hacer gran cosa y mucho menos tenerlo que planificar yo misma.  Me agobia pensar en cómo llegar a los lugares, si habrá estacionamiento, si es de noche en áreas que no conozco y, sobre todo, no quiero estar en lugares repletos de gente desconocida en ánimo de parisear.

Cuando miro atrás para identificar esa nube que poco a poco me amenaza, pienso en las dificultades que confronté para escribir el relato de mi viaje más reciente, que ponen de manifiesto mi frustración cuando no logro dominar la tecnología.  Pienso también en la sensación de ineptitud que me causó intentar de nuevo unas clases de tango y sentirme fuera de lugar, al punto que las abandoné por no hallar sentido en hacer algo que no me hace sentir bien.  Vivo sola y disfruto de la soledad, pero por momentos me abruma. La muerte de una persona en el vecindario añadió un elemento de sentirme vulnerable, pese a que soy consciente de que la muerte es algo que tarde o temprano llega, independientemente de la edad. Y last, but not the least, está la realidad de que la nación más poderosa del mundo está dirigida por un desquiciado con el poder de apretar el botón que puede destruir gran parte del planeta y miles lo siguen respaldando.  Para más, los avances de la derecha en nuestro hemisferio son evidentes.

Para completar, en nuestro cantito del mundo ocurren cosas que parecen sacadas de esas películas de humor negro.  Somos gobernad@s por la experta en dos estrategias: una es producir anuncios sobre supuestos logros, sean o no reales, sin que parezca importar el costo exorbitante de los mismos, en momentos en que hay carencias en los servicios a estudiantes de educación especial, poco dinero para los sueldos de policías, maestr@s, enfermer@s; nuestra Universidad, principal motor de progreso social para l@s que menos tienen, se cae en cantos.  Y yo no sé quién diseña la estrategia de estos anuncios.  El caso más insólito es el de los anuncios que aparecieron al otro día de la primera avería del super tubo en este mes (sí, porque hubo otra antes).  Yo no lo vi, pero hay reportes de grandes vallas publicitarias que aparecieron, anunciando que Hoy, es decir el día después de la enorme rotura, se resolvía el eterno problema del agua.

No vi la valla publicitaria -que tiene que haber costado buen dinero; no es un simple cartel; es algo que tiene hasta luces y se proyecta a lo largo de vías principales.  Lo que sí vi fue el anuncio a dos páginas en El Nuevo Día, a color -esencialmente en tonos de azul, no faltaba más.  Eso tiene que haber costado buen, corrijo, mal dinero, porque el buen dinero se usa para el bien común, no el de unos pocos.  Y encima, es dinero tirado a la basura, porque ¿quién que haya estado por varios días, en algunos casos semanas sin agua, se traga -a secas- ese cuento?  Para colmo, a la primera rotura le siguieron dos más en el mismo tubo y otra en otro tubo que conectaba en Bayamón.  Las historias de los desbarajustes en la Autoridad de Acueductos no cesan y parece un sainete de los Tres Chiflados.




Ni hablar de las luchas al interior del PNP, con las intrigas Rivera Schatz/Jennifer/Romero.  Y para completar, la olla de grillos destapada en el Departamento de Desarrollo Económico, con las denuncias de su exdirector contra el rasputinesco Francisco Domenech.  Y en estas luchas, que son una combinación de esmayamiento contractual, machos alfa queriendo demostrar quién es el que manda y lealtades Jenniferistas o Pierluisistas, el que pierde es el pueblo, porque los empleados no tienen el valor, el tiempo, la energía, el interés o todas las anteriores para hacer aquello por lo que se les paga: servir a toda la ciudadanía.  Y l@s que estamos fuera del gobierno contemplamos todo esto como un inmenso juego de tenis, mirando por momentos un lado y por momentos al otro, mientras lo esencial, esencialísimo como es el agua, se escapa y no llega a los hogares.

La otra especialidad de la gobernadora es el viejo truco de negarlo todo, como el marido cuya esposa lo encuentra metido en la cama con otra -u otro, que un engaño es un engaño- y su reacción es decir “no es lo que tú piensas”.  El exsecretario del DDEC pasó de ser estrella a tener que auto estrellarse al renunciar y hacer las denuncias contra Domenech, para ahora ser el acusado.  Según la gobernadora, ninguno de los desastres bajo esta administración son su culpa.  Todo se debe a la inacción de la pasada administración – que era también PNP, las ambiciones de poder de Rivera Schatz o las estrategias de la oposición.  El caso de Acueductos es más que ilustrativo del desbarajuste.  Salvo ella, su marido, Domenech y el propio director de Acueductos, dudo mucho que el resto del país crea que este individuo es competente.

Se deprime cualquiera.  Pero que conste, que así deprimida como estoy, me queda energía para denunciar la incompetencia, el descaro, la desfachatez y lo patentemente injusto de que mientras un@s se encargan de lanzarse lodo un@s a otr@s, el pueblo sufre.  Tengo a Loíza, pueblo pobre, con espíritu de lucha admirable, pegá del corazón.  Yo sé que saldré de mi depresión.  Lo triste es que este pueblo tardará años en salir de la debacle que va in crescendo, sin que veamos señales de una pronta solución.  Nos toca a tod@s hacer lo que esté a nuestro alcance para levantarnos individual y colectivamente.

24 de junio de 2026

 


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