CALLAR NO ES OPCIÓN
Primero vinieron por los socialistas y guardé
silencio porque no era socialista.
Luego vinieron por
los sindicalistas y
no hablé porque no
era sindicalista.
Luego vinieron por
los judíos
y no dije nada
porque no era judío.
Luego vinieron por
mí
y para entonces
ya no quedaba
nadie
que hablara en mi
nombre.
Martin Niemöller
Estos son días
difíciles. Llevamos poco más de dos
meses de la presidencia de Estados Unidos de una persona que cuesta creer que
haya podido alcanzar esa posición, pese a su estilo dictatorial, falta de
empatía y en general ajustarse a la definición de un patán. No es necesario entrar en los detalles de sus
actuaciones, las cuales son descritas diariamente a través de los noticiarios y
las cuales much@s hemos denunciado varias veces. El domingo leí dos instancias del periodista
Benjamín Torres Gotay, cuya lectura disfruto por su habilidad para ponerle
rostro al sufrimiento. Primero leí su reportaje sobre l@s viej@s viviendo
sol@s. Claro, pienso en misma, que vivo sola y me resisto a autodenominarme
vieja a mis 71 abriles, pese a que el sábado el joven que me cobraba los
boletos para la entrada de una amiga de 50 y pico y yo al Museo de las Américas ni preguntó y
procedió a cobrarme uno regular y uno senior. Evidentemente la senior
era yo y debo haber tenido una cara bastante sosita al hallarme
descubierta. Superficialidades aparte, soy consciente de que pertenezco a
un grupo que mi papá llamaba seres privilegiados, no como comentario arrogante,
sino como una conciencia de que son much@s más l@s que tienen carencias y no
podemos darles la espalda. A través de los años he buscado la forma de
contribuir de algún modo a la vida de quienes menos tienen, sobre todo
validando su existencia, que es algo que much@s no hacen, como evidenció
nuestra realidad post María. El reportaje, una vez más, le pone rostro a esas
vidas que desconocemos, pero que están ahí, sobreviviendo.
Más
adelante, leí su columna sobre el desmantelamiento de la democracia y quedé
angustiada, sobre todo luego de leer el artículo que cita sobre el
autoritarismo. Confieso que me vi tentada a no seguir leyendo. Desde hace
un tiempo, decidí que me mantendría informada sobre lo necesario, pero sin
entrar demasiado en lo que constituye nuestra nueva realidad, porque añade a mi
angustia, sin resolver el problema. Es como me ocurría con un dentista al que
mi mamá me llevaba de niña, que pienso pudo haber sido discípulo de Mengele, pues
hurgaba en mis muelas con ese instrumento que parece un mini garfio. Una vez
encontraba una caries, no se contentaba con haberla encontrado, sino que
seguía escarbando, halando, mientras me increpaba por no haberme cuidado. Y yo,
una niña de unos 9 o 10 años me preguntaba por qué seguía escarbando, si ya
sabía que la caries estaba ahí. Pues así me siento cuando me expongo
demasiado a lo que ya sé: que el gobierno de Trump es uno dispuesto a todo con
tal de engrandecer la figura de un tirano que nos demuestra cada vez más cuánto
se asemeja al regimen nazi.
Hago
mi parte, escribiendo de vez en cuando en mi blog para señalar estas ominosas
señales, con la esperanza de que quienes no se hayan dado cuenta, se asomen
fuera de su burbuja y al menos vean las señales de peligro. Comparto los
escritos en Facebook y recientemente un amigo me hizo un comentario que nace de
un profundo miedo. Me dijo que tuviera cuidado con estar poniendo pendejaces en Facebook.
Y claro, no son pendejaces, son cosas muy serias, pero puedo
entender su miedo, que nace de sentirse mucho más vulnerable de lo que me
siento yo. El miedo impera en tantas personas hoy día. Se me estruja el corazón de pensar en la
angustia de todas las personas que viven aterradas de escuchar que tocan a la
puerta o de sentir que alguien les sigue en la acera. Los reportajes de estudiantes que se han
llevado a la fuerza, porque han estado en protestas son espeluznantes. Entiendo el miedo y que no todo el mundo puede protestar porque están muy
vulnerables, pero para mí es imperative expresar mi indignación.
Y
hoy pienso en la persona detrás del perodista, que por su oficio tiene que
informarse hasta el tuétano de los recovecos de esa profunda e insondable
caries que es el gobierno trumpista y me pregunto cómo lo maneja. Espero que él
y otr@s como él estén bien, que logren mantener el balance en sus vidas,
sabiendo que después de todo, nos tenemos l@s un@s a l@s otr@s y como dice la
famosa frase, "esto también pasará".
Mientras tanto, nos toca a tod@s l@s que vemos las señales de peligro,
denunciar los abusos, en la medida que nuestras cirunstancias lo permitan. No tod@s podemos hacer lo que hizo el senador
demócrata Corey Booker, quien habló durante 25 horas en el senado federal denunciando
las despiadadas acciones del gobierno de Trump, pero podemos expresarnos en las
redes sociales, o en conversaciones con amistades, llamando la atención sobre
todo aquello que es patentemente injusto y vaya en contra de las más
elementales normas de decencia. El mundo
nos necesita.
2
de abril de 2025


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