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Este blog tiene el propósito de compartir mis ideas que estoy segura son las de muchos. Escribo sobre lo que me enternece, lo que me intriga, lo que me indigna o lo que me divierte. No me impongo fechas límite -escribo cuando quiero. El lector también puede elegir -hay relatos mas extensos, otros mas cortos. Entre cuando quiera. Vivo orgullosa de quien soy, de donde vengo y hacia donde voy, aunque no sepa como llegar... La imagen que lo acompaña es El Laberinto, de la serie Mandalas de Procesos, de Thalía Cuadrado, psicóloga clínica y artista, que me honra con su amistad. Me pareció apropiado para acompañar este blog sin dirección, porque son muchas las veces que me he sentido en un laberinto. Afortunadamente, siempre salgo…

miércoles, 2 de abril de 2025

Callar

 





CALLAR NO ES OPCIÓN

                                                                                          Primero vinieron por los socialistas y guardé

       silencio  porque no era socialista.

Luego vinieron por los sindicalistas y

no hablé porque no era sindicalista.

Luego vinieron por los judíos

y no dije nada porque no era judío.

Luego vinieron por mí

y para entonces

ya no quedaba nadie

que hablara en mi nombre.

Martin Niemöller

 

Estos son días difíciles.  Llevamos poco más de dos meses de la presidencia de Estados Unidos de una persona que cuesta creer que haya podido alcanzar esa posición, pese a su estilo dictatorial, falta de empatía y en general ajustarse a la definición de un patán.  No es necesario entrar en los detalles de sus actuaciones, las cuales son descritas diariamente a través de los noticiarios y las cuales much@s hemos denunciado varias veces.  El domingo leí dos instancias del periodista Benjamín Torres Gotay, cuya lectura disfruto por su habilidad para ponerle rostro al sufrimiento. Primero leí su reportaje sobre l@s viej@s viviendo sol@s. Claro, pienso en misma, que vivo sola y me resisto a autodenominarme vieja a mis 71 abriles, pese a que el sábado el joven que me cobraba los boletos para la entrada de una amiga de 50 y pico y yo  al Museo de las Américas ni preguntó y procedió a cobrarme uno regular y uno senior. Evidentemente la senior era yo y debo haber tenido una cara bastante sosita al hallarme descubierta.  Superficialidades aparte, soy consciente de que pertenezco a un grupo que mi papá llamaba seres privilegiados, no como comentario arrogante, sino como una conciencia de que son much@s más l@s que tienen carencias y no podemos darles la espalda. A través de los años he buscado la forma de contribuir de algún modo a la vida de quienes menos tienen, sobre todo validando su existencia, que es algo que much@s no hacen, como evidenció nuestra realidad post María. El reportaje, una vez más, le pone rostro a esas vidas que desconocemos, pero que están ahí,  sobreviviendo.

Más adelante, leí su columna sobre el desmantelamiento de la democracia y quedé angustiada, sobre todo luego de leer el artículo que cita sobre el autoritarismo.  Confieso que me vi tentada a no seguir leyendo. Desde hace un tiempo, decidí que me mantendría informada sobre lo necesario, pero sin entrar demasiado en lo que constituye nuestra nueva realidad, porque añade a mi angustia, sin resolver el problema. Es como me ocurría con un dentista al que mi mamá me llevaba de niña, que pienso pudo haber sido discípulo de Mengele, pues hurgaba en mis muelas con ese instrumento que parece un mini garfio. Una vez encontraba una caries, no se contentaba con haberla encontrado,  sino que seguía escarbando, halando, mientras me increpaba por no haberme cuidado. Y yo, una niña de unos 9 o 10 años me preguntaba por qué seguía escarbando, si ya sabía que la caries estaba ahí.  Pues así me siento cuando me expongo demasiado a lo que ya sé: que el gobierno de Trump es uno dispuesto a todo con tal de engrandecer la figura de un tirano que nos demuestra cada vez más cuánto se asemeja al regimen nazi.

Hago mi parte, escribiendo de vez en cuando en mi blog para señalar estas ominosas señales, con la esperanza de que quienes no se hayan dado cuenta, se asomen fuera de su burbuja y al menos vean las señales de peligro. Comparto los escritos en Facebook y recientemente un amigo me hizo un comentario que nace de un profundo miedo. Me dijo que tuviera cuidado con estar poniendo pendejaces en Facebook.  Y claro, no son pendejaces, son cosas muy serias, pero puedo entender su miedo, que nace de sentirse mucho más vulnerable de lo que me siento yo. El miedo impera en tantas personas hoy día.  Se me estruja el corazón de pensar en la angustia de todas las personas que viven aterradas de escuchar que tocan a la puerta o de sentir que alguien les sigue en la acera.  Los reportajes de estudiantes que se han llevado a la fuerza, porque han estado en protestas son espeluznantes.  Entiendo el miedo y que no todo  el mundo puede protestar porque están muy vulnerables, pero para mí es imperative expresar mi indignación.

Y hoy pienso en la persona detrás del perodista, que por su oficio tiene que informarse hasta el tuétano de los recovecos de esa profunda e insondable caries que es el gobierno trumpista y me pregunto cómo lo maneja. Espero que él y otr@s como él estén bien, que logren mantener el balance en sus vidas, sabiendo que después de todo, nos tenemos l@s un@s a l@s otr@s y como dice la famosa frase, "esto también pasará".  Mientras tanto, nos toca a tod@s l@s que vemos las señales de peligro, denunciar los abusos, en la medida que nuestras cirunstancias lo permitan.  No tod@s podemos hacer lo que hizo el senador demócrata Corey Booker, quien habló durante 25 horas en el senado federal denunciando las despiadadas acciones del gobierno de Trump, pero podemos expresarnos en las redes sociales, o en conversaciones con amistades, llamando la atención sobre todo aquello que es patentemente injusto y vaya en contra de las más elementales normas de decencia.  El mundo nos necesita.

2 de abril de 2025

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 


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